En la lista están los ex generales Videla, Bussi, Harguindeguy, Díaz Bessone y Menéndez. Es por la coordinación represiva de los años 70 con otras dictaduras latinoamericanas.
La decisión fue adoptada por la Sala I de la Cámara Federal, integrada por los jueces Horacio Vigliani, Gabriel Cavallo y Eduardo Freiler. El tribunal confirmó de este modo la resolución que había adoptado en agosto del año pasado el juez federal Guillermo Montenegro.
El Plan Cóndor fue el nombre que recibió la coordinación entre las distintas dictaduras que en las décadas del 70 y 80 gobernaron en Argentina, Uruguay, Chile, Brasil y Paraguay.
La decisión judicial alcanza —además de Videla y Bussi— al ex ministro del Interior Albano Harguindeguy, los ex generales Luciano Benjamín Menéndez y Genaro Díaz Bessone, el ex almirante Antonio Vañek, y los ex jefes militares Bernardo Menéndez, Ernesto Alais, Leopoldo Flores, Carlos Tragant, Eduardo Samuel De Lío, Carlos Landoni y Hugo Pascarelli.
Las razones para mantener las prisiones preventivas —en su mayoría cumplidas en los domicilios por una cuestión de edad— son la posibilidad de fuga y la gravedad de los delitos imputados, con penas superiores a los ocho años de prisión.
Los principales acusados de haber liderado una asociación ilícita también afrontan importantes embargos sobre sus bienes, de hasta un millón de pesos. Las dictaduras de los países involucrados se intercambiaron prisioneros —en rigor, personas secuestradas ilegalmente— y permitieron la actuación de represores de otros países fronteras adentro.
La defensa de Videla objetó la causa al alegar que se trata de una "cosa juzgada". Videla, imputado también por el robo de bebés hijos de desaparecidos, fue condenado en el histórico juicio a las Juntas Militares de 1985, pero luego fue indultado por el ex presidente Carlos Menem.
Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó la legalidad de la investigación judicial y decretó la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad.
Tanto Videla como los ex generales Menéndez y Bussi se negaron a declarar en esta causa. Harguindeguy y Díaz Bessone, que fue ministro de Planificación en la dictadura, nunca habían sido detenidos hasta que fueron apresados, en 2005, por delitos cometidos en el marco del Operativo Cóndor, cuya conducción estuvo a cargo del dictador chileno Augusto Pinochet, según consta en el expediente del caso.
Macri y Sobisch avanzan con su alianza sin esperar a López Murphy

El 15 de marzo largan un frente. Pero López Murphy ya dijo que no se sumará. Y apuran las negociaciones con partidos provinciales para que se acoplen.
mhelfgot@clarin.com
Anunciaron el armado de una amplia coalición, aunque hasta ahora Mauricio Macri y Jorge Sobisch sólo pudieron fijar fecha para su propio matrimonio electoral. Como en toda boda, el 15 de marzo sólo habrá lugar para dos en el altar. Y como en las mejores telenovelas, quedará un tercero en discordia: Ricardo López Murphy.
De tanto apurar la ceremonia, los dos presidenciables del centroderecha concertaron los preparativos a solas en Neuquén, la semana pasada, dejando fuera al resto del arco ideológico. "¿Será que no quieren que nadie les estorbe la captación de peronistas de pasado dudoso?", se preguntan en el murphismo.
De todos modos, el diputado porteño y el gobernador neuquino ya avisaron que Murphy y los partidos provinciales deben considerarse invitados al lanzamiento de la confederación que imaginan como eje central de la oposición en el 2007. Pero afrontan un inconveniente: algunos de esos sectores sospechan que podrían convertirse en convidados de piedra.
"Que hagan lo que quieran, yo no voy a estar allí", respondió Murphy a la invitación que recibió a la distancia. Con esa respuesta puso al borde de la fractura la alianza que lo une al macrismo. Y amenaza con hundir el proyecto secreto del presidente de Boca: colocar al espacio bajo el paraguas de PRO, el frente que armó junto al ex ministro de la Alianza y en el que Macri encabeza la cartelera a partir de su triunfo de octubre en Capital.
El líder de Recrear argumentó que su partido va a internas el 2 de abril en todos los distritos. Y recién un mes después estará en condiciones de definir una política de alianzas, cuando se renueve la conducción nacional, donde Murphy sería reelecto sin inconvenientes. El enfrentamiento del ex ministro con Sobisch parece irreversible y en sus filas analizan tender puentes con la UCR.
Los provinciales tampoco quieren ser arrastrados a una fiesta donde los focos alumbrarán a otros. Pero Macri y Sobisch confían en que tarde o temprano aglutinarán todo el espectro de centroderecha. Se consideran líderes exluyentes del sector. "Lo único que queda por definir es el método que dirima cuál de los dos encabezará la fórmula presidencial", coinciden sus entornos.
Murphy buscó la complicidad del Movimiento Federal, que compartió su campaña presidencial en el 2003, para erosionar el proyecto macrista-sobischista. Lo logró a medias. Los provinciales decidieron relanzar su espacio el 21 de febrero, para negociar el eventual ingreso a la confederación en mejores condiciones. Pero no cerraron el diálogo. De hecho, esta semana uno de sus máximos representantes se encontrará con Macri para acercar posiciones.
Liderados por el demoprogresista de Santa Fe Alberto Natale y el renovador salteño Ricardo Gómez Diez —ex compañeros de fórmula de Murphy—, los provinciales quieren asegurarse que Macri y Sobisch los consideren socios en un plano de igualdad. Y van por más: buscan garantías de que en la búsqueda de una pata peronista el dúo se abstendrá de coquetear con sus máximos enemigos provinciales: el santafesino Carlos Reutemann y el salteño Juan Carlos Romero.
Por el momento, Macri y Sobisch parecen minimizar esos tironeos. Están ocupados en la proyección nacional de sus figuras, hasta ahora ancladas a sus respectivos distritos. Y también en celarse mutuamente.
Un ejemplo: al diputado porteño le cayó como nieve en el Caribe enterarse por los diarios del intento de seduccción a Roberto Lavagna y Daniel Scioli por parte del neuquino. Macri cree que ligarse al ex ministro de Economía eclipsaría el papel opositor de la coalición. Y caracteriza al vicepresidente como un adversario temible en la Capital. Eso sucedería si Macri finalmente reincide en la candidatura al Gobierno porteño y le cede a Sobisch la presidencial.
Al neuquino no le causó gracia que Macri instalara la idea de la confederación mucho antes del acuerdo. Pero nada los detiene. Macri inició el fin de semana una serie de recorridas por el país. Sobisch hará la suya cuando finalice su tarea como presidente de la Convención Constituyente provincial, en nueve días. Y volverán a juntarse el 3 de marzo, en Mendoza, brindando con un malbec en plena Fiesta de la Vendimia.


