Preocupa la legalización de las uniones
En este marco, ayer, en la Universidad del Laterano, el ateneo del Papa, comenzó un seminario internacional sobre la cuestión gay que durará hasta el viernes. Organizado por el Pontificio Instituto Juan Pablo II para la Familia, expertos de distintos sectores -sociólogos, psicólogos, juristas y teólogos de diversas nacionalidades- discutirán a puertas cerradas sobre la naturaleza de este "fenómeno humano", y cómo la "cuestión es hoy impuesta por la ideología política".
"El seminario ofrece una profundización de los riesgos que comporta la negación de la diferencia sexual", indica el programa del convenio, cuyo objetivo es frenar el reconocimiento legal de las uniones homosexuales, según Marco Politi, vaticanista del diario La Repubblica.
El convenio intentará responder preguntas que giran en torno de la naturaleza del deseo homosexual, para aclarar qué lugar "ocupa en el drama de la existencia humana". Cuestionará el hecho de que "en nombre de una igualdad abstracta nuestra sociedad trata de considerar equivalentes a todas las posiciones humanas, hasta considerar la homosexualidad como un hecho normal".
La Iglesia Católica está muy preocupada por la tendencia de varios parlamentos de países occidentales al reconocimiento legal de las parejas homosexuales, algo que a veces incluye también la posibilidad de adopción de hijos, un hecho considerado "inquietante". Para la jerarquía eclesiástica, la hipótesis de una "equiparación" entre el matrimonio y la pareja gay es totalmente inaceptable.
Para Mario Binasco, psicoanalista y docente de la Universidad del Laterano, es muy importante discutir "con calma" sobre toda la problemática sexual. "Estos temas en nuestra civilización están sufriendo una subversión sin precedente", escribió. Binasco se manifestó convencido de que hoy para la Iglesia el tema de la sexualidad es de una importancia análoga a lo que se puso "en juego en el caso de Galileo Galilei": la relación entre las palabras de la Revelación, la ciencia, la realidad y la verdad.
La inauguración del encuentro -en el que cuesta 150 euros participar- provocó airadas reacciones de las asociaciones gay italianas. "El Vaticano confirma que es la mayor organización mundial contraria a la paridad de derechos de las personas homosexuales, una organización rigurosamente varonil, influyente y llena de dinero, fundada sobre la represión de la propia sexualidad y la renuncia a la vida familiar, que pretende indicar al resto de la sociedad qué es o no es la familia, y qué es justo o no hacer en el sexo", dijo a ANSA el presidente de Arcigay, Sergio Lo Giudice.
Por Elisabetta Piqué
Corresponsal en Italia
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