El cardenal chileno Francisco Javier Errázuriz Ossa, presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), y el secretario general y obispo de Reconquista, monseñor Andrés Stanovnik, informaron a Benedicto XVI de los trabajos de preparación de la asamblea, sobre todo en lo que se refiere a la reflexión y a los aportes que los episcopados de cada país están realizando al documento de participación.
"Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en El tengan vida", es el lema aprobado por Benedicto XVI cuando ratificó la convocatoria al cónclave continental originalmente citado por su predecesor.
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Fue en esa oportunidad cuando el Papa decidió que el acontecimiento se realizaría en suelo latinoamericano y no en Roma, como se había pensado durante el pontificado de Juan Pablo II, y, según parecía, era la preferencia de buena parte de la curia vaticana.
Meses atrás, cuando comunicó aquel cambio, el cardenal Errázuriz reveló que Benedicto XVI había acogido el deseo mayoritario después de haber escuchado a todos los obispos que mayoritariamente deseaban que la asamblea se realizara en estas tierras. Muchos tenían la experiencia de Santo Domingo, cuando al compás de la creciente centralización fue notorio el retaceo que sufrió el principio de la colegialidad episcopal.
Por eso, es igualmente significativo que el jueves último, al informarse de la audiencia, se reiterara la alegría del Pontífice por poder inaugurarla personalmente y se insistiera en explicar que el encuentro que se desarrollará en Aparecida será un encuentro de conferencias episcopales de América latina y el Caribe y, por lo tanto, es a ellas, junto con las arquidiócesis y diócesis y la ayuda subsidiaria del Celam, a las que les corresponde la organización del acontecimiento.
Ese aliento a la participación de los episcopados y las iglesias locales se advierte en los pasos que se vienen dando a partir de la difusión del texto del Celam para que todas las comunidades eclesiales puedan tomar parte activa en la preparación del acontecimiento. Ese texto, como las fichas que encauzan y abren la discusión, y la oración por la asamblea se pueden encontrar en www.celam.org .
Por eso, plurales sectores del laicado -también en la Argentina- consideran este período de preparación una oportunidad para poner a la Iglesia en estado de asamblea. Por lo tanto, interesará apreciar los pasos que siguen aquí los obispos en la próxima reunión de la Comisión Permanente, cuando traten la cuestión. Se sabrá de qué modo abrirán la participación para sintonizar este período con el propósito de mejorar la acción conjunta, enunciado en el documento "Navega mar adentro".
Por José Ignacio López