De regreso a la ciudad iraquí de Basora tras una gira por Medio Oriente, Al-Sadr, acusado de haber promovido la violencia de los últimos días contra los sunnitas en represalia por el ataque contra la mezquita chiita de Samarra el miércoles pasado, llamó a la unidad de los iraquíes para superar el actual momento de tensión.
"Llamo a todos los iraquíes, sunnitas y chiitas, musulmanes y no musulmanes, a una manifestación unitaria en Bagdad para reclamar la salida de las fuerzas de ocupación", declaró Al-Sadr ante una multitud congregada frente a las oficinas de su milicia, el Ejército de Mahdi, en Basora.
"Esta manifestación por Irak y el profeta de Dios busca, al mismo tiempo, condenar las acciones de los takfiri [seguidores del jordano Abu Mussab al-Zarqawi, líder de Al-Qaeda en Irak] y de los baathistas [miembros del disuelto partido Baath, del ex dictador Saddam Hussein] que representan el cuchillo con el que el ocupante ataca", agregó ante sus partidarios, entusiasmados tras su sorpresiva llegada a la ciudad.
"Sunnitas y chiitas deben apoyarse y ayudarse pues no hay ninguna diferencia entre un sunnita y un chiita. Los iraquíes están llamados a no dividirse y a unirse frente a los cruzados", añadió.
En tanto, en el marco del enfrentamiento entre la minoría sunnita y la mayoría chiita que dejó alrededor de 220 muertos en los últimos cuatro días, más de 25 personas murieron ayer, entre ellas dos soldados estadounidenses, y cerca de 70 resultaron heridas.
El ataque más sangriento de la jornada se produjo ayer en Bagdad, donde 15 personas, entre ellas niños, murieron como consecuencia de un ataque con mortero. Además, dos soldados norteamericanos perdieron la vida cuando una bomba estalló junto a su vehículo.
Por el momento, ni el toque de queda ni las exhortaciones de los dirigentes religiosos de ambas corrientes del islam han logrado detener la escalada de violencia.
Agencias AP, AFP y ANSA