Revés judicial para Quebracho. Castells recupera brillo con su llegada a Puerto Madero

La Nación

Procesamientos por atentado contra la autoridad

Dos militantes de la agrupación, al borde del juicio oral
 
 
 
 La Cámara Federal porteña confirmó el procesamiento de dos dirigentes de la agrupación Quebracho por haber «atentado contra la autoridad» durante una marcha piquetera, el 31 de agosto de 2004. Así, ambos quedaron más cerca del juicio oral.

Aquel día estaba de visita en la Argentina el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo de Rato, y militantes con banderas del Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho y de la Coordinadora de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón irrumpieron en una manifestación de diversas agrupaciones piqueteras en Plaza de Mayo.

Entonces, hubo disturbios y daños a distintos edificios públicos y entidades privadas. De estos hechos participaron Héctor Torres y Ariel Francisco Da Silva, según indicaron los camaristas Martín Irurzun y Eduardo Luraschi al confirmar los dos procesamientos.

«La participación y responsabilidad de Torres y Da Silva -sostiene el fallo- queda a estas alturas acreditada a partir de cuanto surge de las videofilmaciones obrantes en autos, en las que puede vérselos arrojando piedras contra el personal policial que se encontraba protegiendo la Casa de Gobierno y el Ministerio de Economía.»

Aunque se firmó el 23 de febrero último, esta resolución de la Sala II de la Cámara sólo se dio a conocer ayer.

Tanto Torres como Da Silva están acusados del delito de «atentado y resistencia contra la autoridad», agravado por haber sido cometido «por una reunión de más de tres personas» y «a mano armada». La pena prevista para estos hechos es de 6 meses a 2 años de prisión.

Mejor suerte corrió el periodista Leonardo del Grosso, también miembro de Quebracho. Estaba acusado de haber atentado contra el orden público, y la Cámara revocó su procesamiento.

Por los incidentes durante la visita de Rato, el líder de Quebracho, Fernando Esteche, estuvo prófugo de la Justicia más de cuatro meses. Finalmente, el 16 de enero de 2005 se presentó en Tribunales.

 
 
 
 
 

Cómo funcionará el local del MIJD

«No somos Cáritas. El comedor es parte de la política», dijo
 
 
 
 

 

La fortuna no se olvidó de Raúl Castells. Cuando el empresario Miguel Doñate ofreció al piquetero opositor un local en Puerto Madero para que instalara un comedor comunitario tuvo mucho más que un gesto de solidaridad con los pobres: devolvió protagonismo a un líder devaluado y que parecía haber perdido su especial habilidad para enloquecer al Gobierno.

Entre los restaurantes más caros del país, en la calle Alicia Moreau de Justo al 900, sobresale la foto de Castells sobre los carteles amarillo eléctrico, el color típico del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD).

Es la vuelta al escenario del más impredecible de los piqueteros, que hoy transita un momento incierto: no pudo convocar a más de 200 desocupados en sus últimas marchas y aún debe enfrentar un juicio oral por extorsión.

Un golpe de suerte lo colocó, como él mismo dice, «plantando una bandera en el corazón político y económico del país».

A partir del jueves próximo funcionará entre los docks 6 y 7, las 24 horas del día, los siete días de la semana, el comedor gratuito de Castells, que despierta el resquemor de los vecinos de la recoleta zona y la curiosidad de los turistas. Para ellos, el jefe piquetero prepara cartillas en castellano y en inglés donde se expondrá la situación social del país.

El local atenderá a chicos, ancianos y mujeres embarazadas de la zona de la Plaza de Mayo y el microcentro. Se recibirán a unas 300 personas por día, aproximadamente, en diferentes bandas horarias. Si se presentaran más carenciados de los que se puedan atender, serían derivados a otros centros de ayuda de la Capital. El MIJD tiene 1207 comedores en todo el país.

Guisos y política

Tallarines, guisos y polentas serán los platos principales con que los piqueteros convidarán a los carecientes que se acerquen a comer a Puerto Madero. Una delegación especial se encargará de la seguridad: en el comedor no se permitirá el consumo de drogas ni de alcohol. ¿Cómo los convencerán? «Sin palos, sólo con la persuasión», aclara Castells. «Queremos ganarnos el respeto de la clase media», dice y completa: «No es un lugar para pasar la noche; no queremos lúmpenes».

Castells ya se lanzó como candidato a presidente en 2007, secundado en la fórmula por su mujer, Nina Pelozo. En las últimas elecciones, donde se presentó como candidato a senador nacional por Buenos Aires, el líder del MIJD obtuvo sólo 17.867 votos. No oculta su deseo más preciado : llegar a gobernar el país. Y piensa revertir los resultados adversos con propaganda y adoctrinamiento.

Castells se ilusiona con que el local de Puerto Madero, destinado a convertirse en el comedor más famoso del país, le sirva como nueva y original plataforma política.

«Nosotros no somos Cáritas: el comedor es parte de la lucha política, cada marcha, cada comedor y cada escuela son actos y parte de la política», explica Castells a LA NACION.

El MIJD tiene 65 escuelas en todo el país. Son jardines de infantes y bachilleratos para adultos que otorgan títulos autorizados por el Ministerio de Educación.

«Todo es parte de la política. En lugar de enseñar «mi mamá me mima, mi mamá me ama», a los chicos les enseñamos «Kirchner es malo, el MIJD es bueno»», cuenta el veterano líder de desocupados.

Castells ya ensaya el discurso que dará en el local de Puerto Madero, cuando se inaugure el comedor, el jueves próximo. Entre mate y tortas fritas, ante seguidores, periodistas y curiosos, el piquetero hablará como candidato presidencial, entusiasmado con que la suerte siga de su lado.

Por María Cecilia Tosi
De la Redacción de LA NACION

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