Los exámenes pueden mejorar la capacidad de retener información

La Nación
Según un estudio estadounidense

Proponen incorporarlos no sólo para evaluar, sino como herramienta de estudio
 
 
 
 

Si una propuesta de psicólogos estadounidenses prospera, los alumnos tendrán que perderle el miedo al temido "saquen una hoja". Basándose en un estudio reciente que sugiere que los exámenes ayudan a fijar los contenidos en forma duradera, los expertos proponen que éstos sean incorporados como una herramienta de estudio más.

En otras palabras, lo que sugieren es que los exámenes dejen de ser un evento que señala el fin de un cuatrimestre, de una materia o de un ciclo lectivo, y se conviertan en algo mucho más cotidiano dentro de las aulas. Es más, los investigadores aconsejan que los mismos alumnos adopten la costumbre de recurrir a las autoevaluaciones como herramienta de estudio.

"Los estudiantes que realizan autoevaluaciones frecuentemente mientras estudian solos son más capaces de aprender más y en mucho menos tiempo que si simplemente estudiaran el material una y otra vez", declaró Henry Roediger III, investigador de la Universidad Washington en Saint Louis, Estados Unidos, y principal autor del estudio que publica la revista Psychological Science.

"Nuestro estudio indica que los tests pueden ser utilizados como una poderosa forma de mejorar el aprendizaje, y no sólo para evaluarlo -agregó Roedinger III-. Hacer que los tests sean más frecuentes en el aula probablemente mejore el aprendizaje y promueva la retención del material mucho tiempo después de que el curso haya finalizado."

Este experto estadounidense en memoria llegó a esas conclusiones tras realizar experimentos en los que comparaba cuál era la capacidad de recordar lo leído de alumnos que empleaban distintas estrategias de estudio. Roedinger III observó, entonces, que aquellos que leían y releían varias veces los textos retenían una menor cantidad de información que los que se sometían a tests luego de leer unas pocas veces el material de estudio.

Más precisamente, Roedinger III halló que estos últimos fueron capaces de recordar el 60% de lo estudiado, mientras que los que sólo leyeron y releyeron el material sólo pudieron recordar el 40 por ciento.

Sin embargo, hay quienes no coinciden con la metodología empleada para fundamentar la postulada utilidad de los exámenes como método para fijar conocimientos.

"Si uno se para en el territorio de la pedagogía, debe tomar en cuenta que hay efectos del aprendizaje que no se pueden percibir y captar en el momento posterior inmediato a la enseñanza -comentó la doctora en ciencias de la educación Graciela Frigerio, directora del Centro de Estudios Multidisciplinarios-. El efecto del aprendizaje debe valorarse también en qué deja lo aprendido en otros escenarios de la vida del sujeto, como el contexto social y subjetivo del individuo."

Para esta investigadora, "hay otras cuestiones que escapan a los exámenes, como la capacidad de escucha, de atención y de registro que el educador debe evaluar en sus alumnos, y que pueden tener un valor mayor que los resultados de los exámenes. El verdadero efecto de la educación no puede ser evaluado en su totalidad a través de un examen, ya que no todo lo aprendido es cuantificable".

Un aliado de la memoria

Pero más allá de cuestiones metodológicas, lo cierto es que la neuropsicología ha aportado numerosas evidencias a favor de las conclusiones del psicólogo estadounidense.

"Existen muchos estudios que demuestran los efectos positivos de las situaciones de examen en el aprendizaje y en la consolidación de la información -aseguró la licenciada Teresa Torralva, investigadora del Centro de Estudios de la Memoria y de la Conducta, del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco)-. Según esos estudios, el ser expuesto a situaciones de examen hace que el aprendizaje sea más efectivo que la exposición pasiva al material de estudio."

¿Cuáles son las razones que respaldan la utilidad del examen como herramienta de aprendizaje? Como explica Torralva, "en la situación de examen repetida se practica de manera recurrente la evocación de la información que se debe aprender, y esto hace que quien aprende tenga que acceder al conocimiento sin depender de pistas externas y que, por lo tanto, necesite organizar la información para que pueda ser evocada".

"Desde el punto de vista neuropsicológico -agregó la investigadora-, hay estudios que sugieren que las situaciones de examen refuerzan el aprendizaje, produciendo una mayor elaboración de los recuerdos existentes y de las pistas que hacia ellos conducen. Otros trabajos sugieren que las situaciones de examen multiplican el número de rutas de acceso hacia los eventos almacenados."

Por Sebastián A. Ríos
De la Redacción de LA NACION

 

 

 

 

 

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