El sitio a una cárcel causó la ira palestina

La Nación
 
El conflicto en Medio Oriente: nueva escalada de violencia en la región

 
El ejército israelí irrumpió en la prisión de Jericó para llevarse a prisioneros, lo que causó protestas y secuestros de extranjeros
 
 

 TEL AVIV.- En el mayor despliegue de fuerzas desde la retirada de la Franja de Gaza, el ejército israelí sitió ayer una cárcel palestina en Jericó, Cisjordania, para llevarse a varios prisioneros acusados por el asesinato de un ministro en 2001. La medida desencadenó una violenta respuesta de extremistas palestinos, que secuestraron a por lo menos diez extranjeros y atacaron varias sedes de instituciones europeas.

La ola de violencia, que incluyó manifestaciones de decenas de miles de palestinos en la región y superó incluso la reacción contra las caricaturas de Mahoma, llevó a todos los extranjeros a abandonar la Franja de Gaza.

Entre los prisioneros que buscaba Israel en la cárcel de Jericó se contaba el líder del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), Ahmed Saadat, detenido desde 2002, acusado de ser el autor intelectual del asesinato del ministro de Turismo israelí Rehavam Zeewi, en 2001, y que fue elegido diputado en los comicios palestinos de este año.

Israel dijo que la decisión de sitiar la cárcel fue tomada sobre la base de informes que hablaban de que Saadat y otros detenidos podrían ser liberados, posibilidad considerada por Hamas, partido que ganó las últimas elecciones palestinas, y por el presidente palestino, Mahmoud Abbas, la semana pasada.

La mayoría de los 200 presos que se encontraban en la cárcel se rindieron apenas comenzó el asedio militar. Pero Saadat y otros cinco detenidos se atrincheraron allí durante horas, mientras los militares demolían parte del edificio con retroexcavadoras. Finalmente, a última hora de la tarde, el líder del FPLP salió con los brazos en alto. En el operativo, que incluyó el despliegue de tropas, helicópteros y vehículos blindados, murieron por lo menos tres personas y 26 resultaron heridas.

El ataque se realizó el día en que el grupo radical Hamas tenía previsto hablar con todos los partidos sobre el futuro gobierno. Las reuniones fueron anuladas y en su lugar se decidió convocar a las manifestaciones de protesta.

"Esta peligrosa operación constituye un duro golpe contra la Autoridad Nacional Palestina y su presidente, Mahmoud Abbas", dijo ayer Saeb Erekat, el ministro encargado de dialogar con Israel. "Prueba que el gobierno israelí tiene intención de crear hechos consumados y no quiere progresar en el proceso de paz", agregó. Por su parte, Ismael Haniyeh, líder de Hamas y primer ministro del nuevo gobierno palestino, advirtió sobre la "peligrosa escalada" que implica el ataque israelí.

Graves acusaciones

El gobierno palestino no sólo responsabilizó de la ofensiva a Israel, sino también a Gran Bretaña y a Estados Unidos, debido a que los supervisores estadounidenses y británicos encargados de vigilar a los detenidos en la cárcel de Jericó abandonaron la prisión 15 minutos antes del ataque. Ambos países están a cargo de la custodia del lugar, en virtud de un acuerdo de 2002.

El canciller británico, Jack Straw, justificó el retiro de los guardias de la cárcel con el argumento de que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) no garantizaba su seguridad.

Por su parte, el ministro de Seguridad Pública israelí, Gideon Ezra, dijo que una vez que los guardianes extranjeros dejaron sus puestos, Israel "no tenía otra opción" que capturar a los miembros del FPLP antes de que fueran liberados por el nuevo gobierno palestino.

Ese hecho encendió la furia contra los extranjeros, que derivó en secuestros y ataques contra oficinas estadounidenses y europeas. En uno de esos episodios, hombres armados irrumpieron en la sede del British Council en la ciudad de Gaza e incendiaron el edificio. Luego dispararon a los bomberos que intentaban apagar las llamas.

También en Gaza, los manifestantes recorrieron hoteles en busca de extranjeros para secuestrar. Tomaron como rehenes a Julien Grosclaude, delegado suizo del Comité Internacional de la Cruz Roja; a dos médicas francesas; a cuatro periodistas -dos franceses y dos surcoreanos-, y a dos maestros australianos. Estos últimos cuatro fueron liberados, al igual que Grosclaude y Douglas Johnson, un profesor de inglés de la Universidad Americana.

Por otra parte, unos 200 hombres armados invadieron anoche la prisión de Belén y liberaron a ocho prisioneros. Casi todos eran miembros de las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, vinculadas al partido Al-Fatah de Abbas.

En tanto, un alto oficial israelí dijo anoche que su país sometería a juicio a Saadat y a los cinco detenidos que se atrincheraron con él: cuatro miembros del FPLP y Fuad Chubaki, un dirigente de Al-Fatah acusado de traficar armas a los territorios palestinos.

Los seis estaban detenidos en Jericó desde 2002, tras un acuerdo alcanzado entre Israel y la ANP para que se pusiera fin al sitio del cuartel general del fallecido presidente palestino Yasser Arafat en Ramallah.

Agencias ANSA, DPA, AFP, AP y EFE

 
 
 
 
 
 
 
 

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