Asaltan a un cardiólogo y lo asesinan de cinco puñaladas

Clarín
INSEGURIDAD : TRAGEDIA EN AVELLANEDA

Lo sorprendieron mientras estaba saliendo de su consultorio. Dos hombres le quitaron su maletín, le robaron 800 pesos y lo mataron. Después se escaparon a pie. Creen que se trató de un robo al voleo.

Un médico cardiólogo fue asesinado a puñaladas en Avellaneda por dos asaltantes que lo atacaron cuando estaba por salir de su consultorio y huyeron después de robarle un maletín y 800 pesos.

El crimen ocurrió el martes cerca de las ocho de la noche en el edificio de Maipú 85, y según fuentes policiales, aparentemente los asesinos interpretaron un movimiento del médico como un intento de resistencia, ya que la víctima les había entregado la plata que llevaba encima antes de que lo atacaran.

Héctor José Santalucía tenía su consultorio en el primer piso del edificio, y su hermana trabajaba con él como secretaria. El martes, después de cerrar el consultorio, el médico bajó las escaleras hacia la planta baja delante de ella.

Cuando llegó al hall, se encontró con dos hombres de entre 25 y 30 años que ya estaban allí. Todo indica que los movimientos de los asesinos fueron muy rápidos, ya que cuando la hermana de Santalucía llegó a la planta baja, vio que los ladrones tenían el maletín en su poder, y que uno de ellos atacaba con un arma blanca al cardiólogo.

"Actuaron como salvajes, lo siguieron apuñalando a pesar de que ya le habían robado sus cosas", explicó uno de los jefes policiales que interviene en la investigación.

Tras el ataque, los asaltantes huyeron con el maletín, en el que el médico llevaba instrumental médico, 800 pesos de la recaudación del día, algunos recetarios y dinero personal.

La víctima perdió mucha sangre en el lugar, y pese a que su hermana avisó enseguida a la Policía y se envió una ambulancia al edificio para asistirlo, murió antes de ser trasladado al Hospital Fiorito.

Los investigadores creen que se trató de un robo "al voleo", y que los asaltantes entraron al edificio sin forzar la cerradura de la puerta, presumiblemente aprovechando la distracción de alguna persona que salió.

Las pericias forenses determinaron ayer que Santalucía recibió 5 puñaladas, y que presentaba una veintena de cortes en los brazos y otras partes del cuerpo, que aparentemente se produjeron cuando intentó defenderse de su agresor.

Pese a la violencia del ataque, uno de los investigadores le dijo a Clarín que, en principio, descartan que el motivo del crimen haya sido una venganza personal contra el médico. "Estaban ahí en el hall esperando al primero que llegara para robarle", explicó un vocero policial.

Un rato después del asesinato, durante un procedimiento, la Policía identificó a un hombre que tenía puesta una remera manchada con sangre. Si bien en un principio fue demorado, luego lo liberaron porque no había evidencias de que hubiese participado del hecho. "De todos modos, lo identificamos y le secuestramos la remera para peritarla", señalaron en la Comisaría 1ª de Avellaneda.

El edificio está a dos veredas del Bingo de Avellaneda y a menos de cien metros del Puente Pueyrredón Nuevo, por lo que varias personas llegaron a ver a los asesinos mientras huían. Con las descripciones que dieron, la Policía elaboró los dos identikits. "Estamos bien encaminados para capturarlos", afirmó el vocero consultado.

Santalucía, casado y con dos hijos, vivía en el barrio de Parque Patricios y tenía otro consultorio en la avenida Independencia al 2300, en el barrio de San Cristóbal, en el que atendía lunes, miércoles y jueves.

Dos vecinos del edificio le dijeron a Clarín que "su mujer le hacía de secretaria". Los mismos vecinos dijeron que el hijo mayor, de 19 años, está estudiando Medicina, y que "hace dos meses que le festejaron el cumpleaños de quince a la menor". También señalaron que el médico había trabajado en la Fundación Favaloro y en el club Lanús.

Luego de las pericias forenses, realizadas en la Morgue Judicial de Lomas de Zamora, el cuerpo de Santalucía fue llevado a una casa de velatorios del barrio de Caballito.

La causa por el crimen del médico está a cargo de la Unidad Funcional de Investigación (UFI) Nº 7 de Lomas de Zamora.

 

 

Crímenes sin condenas

Hay otros antecedentes de casos de homicidio que involucraron a médicos, y aún siguen sin condenas.

El 5 de junio del año pasado fue asesinado Carlos Roveda, uno de los oftalmólogos más importantes de la Argentina. Lo mataron frente a su esposa cuando volvía de pasar el fin de semana en una casaquinta e intentaba entrar a su casa de Villa Crespo.

Tres ladrones armados quisieron asaltarlo cuando abría el garaje. El médico intentó sacar su revólver calibre 38 para defenderse, pero lo mataron de dos balazos. Después, la tragedia tuvo un agregado: los asesinos fueron detenidos y, tras identificarlos, la mujer de Roveda se suicidó. El caso aún no llegó a juicio.

Al cardiólogo Andrés José Martínez Martínez lo mataron el 27 de mayo de 2003 en su consultorio de Barrio Norte, y su cuerpo fue encontrado por su hija mayor. Las pericias probaron que había sido asesinado con cuatro balazos de un arma con silenciador.

Por el crimen fue detenido dos días después su colega Néstor Morelli. Las sospechas de los investigadores apuntaron hacia él porque Martínez Martínez lo había sancionado varias veces en el Hospital de Clínicas por sus faltas a las guardias, e incluso habría pedido que lo separaran de la institución. También había sido expulsado del Hospital Tornú y de una clínica privada, y estaba imputado por el robo en casas de médicos.

Morelli estuvo detenido más de dos años. Sin embargo, en el juicio se argumentó que nunca se encontró el arma homicida, y el acusado fue absuelto. Como no hay otros imputados por el caso, el crimen sigue impune.

Posibilidades
Héctor Gambini

hgambini@clarin.com

Dos hombres jóvenes, de a pie, con un cuchillo. Una organización rudimentaria y sin logística, improvisada, azarosa. Esperaron en un pasillo mientras a metros, en la vereda y la calle, pasaban cientos de personas caminando o en auto, haciendo compras o volviendo a casa. Los ladrones se metieron nadie sabe cómo y esperaron. El pasillo les trajo a un cardiólogo que terminaba su día de trabajo, más o menos a la misma hora que siempre. Le sacaron el maletín y los 800 pesos que llevaba encima. No bastó. Lo asesinaron de cinco puñaladas, ferozmente, en la penumbra. Aunque hasta anoche no había otras hipótesis firmes, parece demasiado para un robo al voleo. Acaso explorar otras posibilidades pueda aumentar las chances de hacer justicia.

 

 

 

 

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