
"No hay prisión para todos", "Abajo el fascismo", gritaban ayer los manifestantes que esta vez no pudieron concentrarse en la céntrica plaza Octubre y debieron conformarse con reunirse en un parque vecino y en los alrededores de la Opera de Minsk. Ya en los días previos habían sido reprimidos por la policía de la capital. A la cabeza de los rebeldes estaba Aleksander Milinkevich, el líder opositor que fue derrotado, según el conteo oficial, por Lukashenko quien oficialmente ganó con 84% de los votos.
Con fuerzas antimotines, la policía cargó contra ellos, que respondieron lanzando piedras y botellas. Se escucharon varias explosiones. En la estampida quedaron varios cuerpos tirados, aunque no se supo de víctimas fatales, sí que quedaron 8 policías heridos. Entre los detenidos figura otro líder de la movilización, Aleksander Kozulin.
En medio de la tensión que ya lleva varios días, Milinkevich y Kozulin polemizaron ayer porque el primero dijo que Kozulin "provocó" a la policía y quiso forzar una toma de comisaría para liberar a detenidos de protestas de los días previos. El intento de toma existió y fue repelido, informaron varios corresponsales extranjeros. "La presidencia de la UE está escandalizada por la violencia ejercida contra los manifestantes por parte de las autoridades bielorrusas", afirmó un comunicado emitido en Viena. La UE ya anunció sanciones contra Bielorrusia, igual que EE.UU..
En Washington, el presidente George W. Bush expresó su condena a la disolución del campamento de opositores ordenada por Lukashenko, quien está en el poder desde 1994 y hoy se ve aislado internacionalmente ya que cuenta sólo con el apoyo del gobierno ruso. "Estimo a quienes trabajan en las sombras por el regreso de la democracia en Bielorrusia", dijo Bush.
También se pronunció, entre otros, el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Frank Walter Steinmeier, quien reclamó que "el derecho básico a la libre expresión y a la libre reunión debe incluir a Bielorrusia".
El gobierno de Bielorrusia había prohibido nuevas manifestaciones, pero la oposición la convocó para exigir elecciones "limpias" y conmemorar el 88ø aniversario de la proclamación de la República Popular bielorrusa, primer Estado que quiso independizarse de la antigua URSS en un movimiento que fue aplastado por el Ejército Rojo.
Ayer Milinkevich dijo: "Nuestros lemas son Libertad, Verdad y Justicia" y exhortó a "no esperar 5 años más (de mandato) para construir una Bielorrusia libre". También pidió a la policía que renuncie a la violencia. "Espero que el poder muestre buen juicio y que no se vuelvan a producir detenciones masivas", reclamó.
Pero la marcha terminó en caos y con decenas de detenidos (unos 200, dijo la agencia de noticias EFE) y varios heridos, tanto opositores como periodistas extranjeros. Igual ocurrió el viernes cuando la policía antimotines desalojó con violencia un campamento en la Plaza de Octubre, en el centro de la ciudad, donde se congregaban los opositores.