El Gobierno quiere que baje un 20% el precio de la carne

La Nación
 
Sólo así habría una negociación con el sector ganadero

 
Después de que el presidente Néstor Kirchner descartara anteayer en duros términos un entendimiento con el sector ganadero, el Gobierno sólo abriría un primer canal de negociación con el sector si el precio al público de la carne vacuna bajara por los menos un 20 por ciento en lo inmediato.

Así lo expresó anoche a LA NACION una fuente oficial que sigue de cerca el conflicto creado en torno del valor de este producto. "No sirve que haya, por ejemplo, una disminución del 6 por ciento. La carne tiene que bajar un 20 por ciento y que el cambio se traslade a las carnicerías. Recién ahí, tal vez se podría reanudar el diálogo", dijo el funcionario.

A juzgar por lo que ocurrió desde que el 8 de marzo se prohibieron las exportaciones de carne, este producto todavía no dio señales de que vaya a producirse una disminución significativa en el precio.

Desde ese día hasta ayer, en el Mercado de Liniers una categoría significativa como el Indice Novillo retrocedió casi un 17 por ciento, al pasar de $ 2,948 el kilo vivo a 2,454 pesos. Este es el precio de cierre de ayer, cuando ingresaron al mercado 13.562 cabezas, y representa una baja del 3,17 por ciento respecto del miércoles pasado. No obstante, el precio de la carne al público estuvo lejos de seguir esa tendencia.

"La carne no bajó, y desde el cierre de las exportaciones subió entre 7 y 8% en su precio al público, porque el mercado siguió presionado y los frigoríficos no trasladaron las bajas (de la hacienda) a las carnicerías", reconoció Alberto Williams, vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de la Capital Federal.

Según los carniceros, lo que ayer se observó en el mercado, con bajas de hasta un 30/40% en una categoría como la vaca conserva inferior (un animal de menor calidad que se suele comprar para exportar y vender productos termoprocesados, pero que ahora se quedó sin mercado), no sirve para que retrocedan los precios, ya que el consumo fuerte pasa por los novillitos y vaquillonas, de mejor calidad, en torno de los 300 kilos, categorías que hoy llegan a superar los 3 pesos.

Cambio en el peso de faena

En la mente de algunos funcionarios da vuelta por estas horas un número que también podría ser clave para retomar el diálogo. Concretamente, el Gobierno quiere que el Indice Novillo retroceda a 2,20 o 2,30 pesos el kilo, valores de los primeros días del año. "Hoy los precios de Liniers no nos cierran; deberían estar en torno de 2,20 o 2,30 pesos", dijo la fuente.

Un operador ganadero explicó que de continuar ofertas altas en Liniers (entre la semana pasada y ésta los envíos subieron un 38%, con 40.395 cabezas), en parte impulsadas por el cierre de exportaciones y porque hay envíos de vacas vacías, sin preñar y viejas, es posible que en no muchos días más se alcancen esos valores.

Ayer, la ministra de Economía, Felisa Miceli, se mostró satisfecha porque "se está normalizando la oferta de carne".

Mientras las autoridades esperan que la carne baje más, en esferas oficiales se evalúa la posibilidad de no incrementar a partir del 1° de mayo próximo a 300 kilos el peso mínimo de faena, tal como estaba previsto en una resolución que entró en vigor en noviembre pasado; esa restricción quedaría en los 280 kilos actuales.

Algunas estadísticas que analizan en despachos oficiales dicen que desde que se puso la restricción la oferta de carne aumentó en unas 30.000 toneladas por la faena de hacienda más pesada.

Dirigentes de la producción sostienen, en cambio, que esa prohibición sacó del mercado más de 80.000 cabezas por mes que se vendían para faena con un kilaje más bajo que el requerido.

Por Fernando Bertello
De la Redacción de LA NACION

 
 
 
 
El conflicto por la carne: asamblea de productores en Corrientes
 

La protesta del campo sube de tono

Ganaderos de varias provincias reclamaron la reapertura de las exportaciones; amenazan con nuevas medidas de fuerza
 
 
 

MERCEDES, Corrientes.- Las entidades ruralistas que deliberaron ayer en esta ciudad quedaron cerca de enfrentar la prohibición de las exportaciones con una medida de fuerza que podría incluir el corte de puentes internacionales, tal lo sugerido por productores correntinos que firmaron un documento que se leyó al término de la asamblea. También hubo una expresión de repudio a las sugestivas demoras sufridas por la prensa y algunos productores que se toparon con retenes de Gendarmería cuando se dirigían rumbo a la reunión ganadera (ver aparte).

"Vamos camino a convertirnos en Venezuela, y si no se toman medidas para corregir este desastre, la Argentina no va a poder exportar nada dentro de 20 días porque cerraremos los puentes internacionales para que nos escuchen", decía uno de los mensajes leído por un locutor, entre aplausos, en las barracas del predio de la Sociedad Rural de Mercedes. Fue el corolario de una asamblea donde las exigencias surgidas de las bases superaron en rigurosidad las consideraciones de los dirigentes.

Por ejemplo, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luciano Miguens, expresó que "como productor entiendo los reclamos de mis colegas, pero como dirigente debo priorizar el diálogo para superar este conflicto". Ello sin perjuicio de que "llegado el momento, evaluemos la posibilidad de tomar otras medidas para que nos escuchen", añadió.

Antes, en declaraciones a LA NACION, Miguens había admitido que las expresiones vertidas anteanoche por el presidente Néstor Kirchner, al anunciar la interrupción de las exportaciones de ganado en pie, habían enrarecido aún más el ambiente.

"Ahora está en él escuchar o no nuestras propuestas de reservar los cortes más baratos para el consumo interno y vender al exterior los más caros", agregó el presidente de la Rural.

Sobre la misma tarima, el presidente de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes, Ricardo Mathó Meabe, fue más tajante: "Compartimos el objetivo del Presidente de terminar con la inflación", pero al mismo tiempo "exigimos la liberación de las exportaciones" porque "se trata de una medida cortoplacista y de corte demagógico que va a desalentar la inversión en el sector".

Mathó Meabe, joven anfitrión de un cónclave que contó con la participación de numerosas entidades pecuarias de Corrientes, Chaco, Formosa, Entre Ríos y Buenos Aires, subrayó la necesidad de exportar porque "es la manera de salir del estancamiento en el que nos encontramos desde que cultivos alternativos como la soja reemplazaron a la ganadería y obligaron a nuestros productores a trasladar su hacienda a campos inferiores".

La protesta pública

A su turno, el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías, abonó la estrategia de la protesta pública al alentar "las asambleas como ésta, que estamos llevando a cabo hoy [por ayer] en Mercedes, una modalidad que decidimos cuando nos dimos cuenta de que al Gobierno le dolían nuestras reuniones. Lo prueban los problemas que tuvo la gente con la Gendarmería para llegar hasta acá", denunció, en referencia a las órdenes superiores que habría recibido la fuerza federal para impedir la llegada de camiones con operarios rurales procedentes de los departamentos correntinos interdictos por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) desde que se declaró el brote de aftosa.

En ese sentido, Miguens y Llambías apoyaron los reclamos correntinos para que se esclarecieran "los motivos del último brote aftósico" en el departamento de San Luis del Palmar.

"Es necesario saber cuál fue el error que cometieron o que cometimos para no repetirlo", demandó el presidente de CRA.

"Queremos que se sepa lo que hace por la Argentina la llamada patria ganadera, a la que quisieron desprestigiar anoche", señaló Llambías en referencia a las conceptos pronunciados anteayer por el Presidente.

Al mediodía, los asistentes pasaron a los galpones donde se leyeron adhesiones y propuestas para encarar la lucha contra la prohibición de exportar. Los ganaderos locales canalizaron su bronca mediante mensajes con toda clase de exhortaciones, desde el corte de puentes hasta una intimación a la administración Kirchner para que "no generalice, culpando a los productores rurales del golpe militar de 1976 y recuerde que fueron ellos los que comenzaron una guerra fratricida antes del proceso".

En el pronunciamiento final las entidades ruralistas prefirieron no ser incluidas. Allí se reclamó la recuperación de los mercados internacionales y se advirtió que "las erróneas medidas tomadas desde cómodos despachos oficiales, sumadas a la sequía y a la aftosa, darán un tiro de gracia a la ganadería nacional".

Por José Luis Zampa
PARA LA NACION

Extraños controles de la Gendarmería

  • Llegar a la reunión ganadera no fue fácil para pequeños productores y obreros rurales que viajaban desde el norte de la provincia de Corrientes en tres camiones de transporte de hacienda. En plena ruta fueron interceptados por efectivos de la Gendarmería Nacional, que les impidieron continuar con el argumento de que esos vehículos no estaban habilitados para el transporte de pasajeros. Otro hecho insólito fue la demora que sufrió una combi en la que viajaban periodistas para cubrir la asamblea, los que fueron obligados a descender del rodado para ser identificados sin mediar explicación que justifique esa actitud.

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