El premier francés afirmó que llevará la batalla por la ley de empleo «hasta el final»

Clarín

Fue durante una conferencia de prensa en París, mientras miles de estudiantes cortaban calles y accesos a aeropuertos en la capital y otras ciudades. También negó los rumores que hablaban de su posible renuncia.
El primer ministro francés, Dominique de Villepin, prometió hoy luchar "hasta el final" y sugirió que no renunciará ante la crisis nacional desatada por su polémica ley de empleo juvenil, en coincidencia con otra jornada de protestas en toda Francia.

Los comentarios del premier fueron formulados en conferencia de prensa en París, mientras miles de estudiantes opositores a su Contrato de Primer Empleo (CPE) cortaban calles, vías y accesos a aeropuertos y a un puerto en la capital y en las ciudades de Toulouse y Marsella, al sur, y en Nantes, al oeste, entre otras.

Varios cientos de jóvenes bloquearon la autopista que conduce al aeropuerto de Orly, al sur de París, aunque no se informó de retrasos de vuelos, mientras que otros tantos manifestantes cortaron las vías en tres estaciones de trenes en la capital. En Toulouse, un grupo de manifestantes bloqueó los accesos a dos fábricas de los aviones Airbus, mientras que otros opositores al CPE cortaron accesos al puerto industrial de Boulogne-sur-Mer, en el norte de Francia.

También hubo piquetes de estudiantes que paralizaron el tránsito en la autopista que va de Lyon a Marsella, en la costa mediterránea, así como otros bloqueos de rutas similares en las ciduades de Nantes, Rennes y Lorient, en el oeste, Limoges, en el centro, y en Nancy, al este.

Consultado en la rueda de prensa sobre si pensaba renunciar ante el virtual estado de rebelión en gran parte de la sociedad, Villepin dijo que tenía una tarea que concluir en el gobierno. "El presidente me confió una misión: conducir la batalla para lograr empleos, para responder a las preocupaciones de nuestros compatriotas", dijo Villepin.

"Y esta batalla la daré hasta el final", agregó. La autoridad de Villepin sufrió gran menoscabo tras casi dos meses de manifestaciones contra su CPE, y su posición en el gobierno se debilitó luego de que el presidente Jacques Chirac pidió realizar cambios en la norma antes de que se aplique.

Además, el manejo de las negociaciones con los sindicatos para concretar esos cambios fue encargado al ministro del Interior y líder del gobernante partido conservador Unión del Movimiento Popular (UMP), Nicolas Sarkozy, un rival de Villepin.

"Abrimos un período de diálogo, sin precondiciones, sin e tabúes. Mi prioridad inmediata por supuesto es calmar la situación. Es tiempo de salir de esta crisis", señaló el premier. Los sindicatos, fortalecidos por las masivas marchas de millones de personas en las últimas semanas y actualmente en negociaciones con el gobierno, dieron plazo al Ejecutivo hasta el próximo 17 de abril para retirar el CPE.

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