
Esta es la postal que más salta a la vista de la Fiesta Nacional del Ternero y Día de la Yerra, una celebración que se gestó en la estancia San Bernardo, de la familia Aráoz-Solanet, cuando, a fines de los sesenta, a peones y patrones que año tras año invitaban a sus vecinos para la tradicional yerra (marcación del ternero con las insignias del propietario) se les ocurrió llevar este espectáculo a la ciudad. Ayacucho, una localidad enclavada en el corazón de la cría bovina, es la mayor zona productora de terneros: 270.000 por año.
Hoy, en estas tierras que menciona el "Martín Fierro" y de donde salieron los caballos Gato y Mancha, que entre 1925 y 1928 unieron Buenos Aires y Nueva York, se vive todos los años una semana a puro vértigo y color: con fogones, pialadores que muestran su habilidad para atar los terneros de las patas, jinetes que en el día son taxistas o remiseros en otras zonas, pero que aquí se enfrentan con potros, un remate de terneros (este año tuvo una cifra récord de 11.000 animales), el desfile de carrozas y caballos, y la elección de la reina.
El pulso del ganadero
Pero no todo es tradición en esta fiesta visitada todos los años por unas 70.000 personas, según los organizadores. Aquí también se juntan los ganaderos para hablar del sector. A tres días de que la cadena cárnica acordara con el Gobierno bajar el precio de 11 cortes, ése es uno de los temas que se cruza en el diálogo. En ésta, la primera fiesta tras el acuerdo, hay opiniones de lo más variadas, con ganaderos que se oponen al convenio y otros que lo apoyan.
"Es una payasada [el acuerdo]; ésa no es la forma de buscar una solución al problema [del valor de la carne]. El precio se pone solo", dijo Francisco Mujica, productor de la zona, quien describió cómo, según él, queda el sector tras el convenio. "La gente queda desorientada", opinó.
A Guillermo González, ganadero de la zona de cría de Carhué, tampoco se lo ve conforme con el acuerdo. "No teníamos otra salida, pero Kirchner se equivoca; no tendría que haber cortado la exportación. Los precios se liberan solos. No hay que poner trabas; hay que buscar fuentes de trabajo para que la gente pueda comprar, pero no limitarnos a nosotros", indicó.
Según Tomás Berrueta, de Lobos, el convenio no tiene sentido si no se produce en lo inmediato la consecuente reapertura de las exportaciones. "Si no se abren las exportaciones, esto [por el acuerdo] no sirve, porque traba al mercado y complica al productor, que ya sufrió problemas cuando se subió el peso de faena [el año pasado el Gobierno prohibió que se faenarán animales de menos de 280 kilos]. Para mí, el acuerdo está mal", afirmó.
"Esperemos que el mismo Gobierno cumpla el acuerdo, con el compromiso de bajar las retenciones y liberar las exportaciones", increpó, a su lado, el productor José Negri.
En general, quienes aquí no están conformes con el acuerdo también critican al Presidente por la falta de diálogo con el sector. "Kirchner le dio más a Moyano que al campo. El Gobierno vive al día; nosotros queremos un proyecto a cinco años. Me sentí dolido cuando nos trataban de delincuentes por el precio", aseveró Berrueta, mientras su lazo descansaba en el suelo.
Hasta el intendente Darío David (PJ) aquí tiene palabras de apoyo hacia los ganaderos. "El Gobierno se equivoca; los productores son trabajadores a los que les cuesta trabajo lo que hacen. No van a un cajero [automático] y sacan un ternero por mes. Me provoca desconcierto cuando los funcionarios opinan con desconocimiento sobre el campo. Al productor hay que dejarlo producir; cuando al campo le va bien, en mi pueblo se nota", señaló.
Pero no todos están descontentos con el acuerdo. Por ejemplo, Rafael Losinno, presidente de la Sociedad Rural local, considera que el convenio permite retomar un diálogo cortado. "Es un avance, ya que todo lo que venía ocurriendo no era bueno, con el peso mínimo de faena y el cierre de exportaciones. Antes [del acuerdo] el Gobierno venía con medidas muy duras que no estimulaban [a los productores]; ahora se abrió el diálogo", argumentó.
Juan Manuel Miramont, que hace cría e invernada en esta región, coincidió: "Creo que el convenio va a andar bien, en el sentido de que en algún momento se va a abrir la exportación. También se abrió el diálogo, que es importante". Pese al respaldo, no ahorró en algunas críticas. "Veo al Presidente mal informado por el secretario de Agricultura [Miguel Campos]. No hay interés en el sector; sólo hay interés en que la carne baje", comentó.
Por Fernando Bertello
Enviado especial