La salida a la disputa laboral llegó con el reemplazó el artículo 8 de la ley de igualdad de oportunidades, que se refería al contrato primer empleo, por un nuevo dispositivo a favor de la inserción de jóvenes de 16 a 25 años.“Contrato de inserción en la vida activa” sería el nombre del nuevo proyecto que debe ser aceptado por los estudiantes y luego aprobado por los parlamentarios. No incluiría a los universitarios y apunta a los jóvenes desempleados de los suburbios, donde el desempleo llega al 50 por ciento.
La decisión final fue tomada hoy en una reunión de más de una hora en el Elíseo presidida por Chirac con representantes de la Unión para un Movimiento Popular (UMP), delegados estudiantiles, sindicales y grupos parlamentarios. "Sobre una propuesta del primer ministro y tras haber escuchado a los presidentes de los grupos parlamentarios y a los responsables de la mayoría, el Presidente de la República ha decidido sustituir el artículo 8 de la ley sobre igualdad de oportunidades, con un dispositivo a favor de la inserción profesionales de los jóvenes", sostuvo el gobierno en un comunicado que sellaba la suerte del CPE.
“El contrato de trabajo está muerto y enterrado», dijo Jean-Claude Mailly, del sindicato Force Ouvriere (Fuerza Obrera). “Se ha logrado el objetivo». Entre los gremios, la voz de Alain Olive, secretario general del sindicato UNSA, sintetiza la sensación de los grupos que se opusieron al CPE: “Después de más de dos semanas de movilización intensa, los 12 grupos sindicalizados de trabajadores, universidades y estudiantes secundarios han obtenido una gran victoria».
Fue el mismo De Villepin quien tuvo que dar la cara ante las cámaras de televisión para anunciar los detalles del retiro de la ley. Eran las 10:35 de la mañana cuando desde le palacio de Matignon el premier tomaba la palabra. En un breve discurso de tres minutos y con el rostro sombrío, sostuvo que “las condiciones necesarias de confianza y seguridad no estaban dadas ni del lado de los jóvenes, ni del lado de las empresas" para permitir la aplicación de la CPE. No fue solo el retiro de la controvertida norma: era el anuncio de su derrota en una batalla que tuvo su máxima escalada cuando más de tres millones de jóvenes coparon las calles y paralizaron a toda Francia tras el llamado a una huelga general.
“Lamento decir que esto no fue comprendido por muchos», dijo Villepin. Los estudiantes, organizaciones sindicales y otros adversarios de la medida temían que al facilitar el despido, el contrato atentaba contra la seguridad laboral. Muchos festejaron satisfechos la retirada de Chirac y su primer ministro. Inmediatamente, las organizaciones universitarias pidieron que levanten las tomas en los Liceos y universidades.
El conflicto del CPE tuvo varios puntos destacados. La batalla legal por su aplicación y la oposición de los estudiantes pero por sobre todo el combate de celos, egos y ambiciones políticas entre el primer ministro Dominique de Villepin y el ministro del Interior Nicolas Sarkozy, ambos con ambiciones presidenciales para el 2007. Sarkozy, quien siempre se mantuvo abierto al diálogo con los sindicatos, salió como claro ganador en el conflicto que hundió al país en una profunda crisis sociopolítica. También se desató una guerra semántica entre los que estaban a favor y en contra de la ley: la fina distinción entre suspensión o sustitución y el retiro o anulación del CPE fue otro de los condimentos de la crisis.
Finalmente fue el reemplazo y su definitivo entierro. Pero más allá de los sinónimos, significó una derrota del gobierno y una erosión de 24 puntos en la imagen del premier De Villepin.