En enero de 2004, la diputada elegida por ARI, Graciela Ocaña, abandonó, por pedido expreso del presidente Néstor Kirchner, el trabajo legislativo que había asumido veinte días antes en las urnas y comenzó su gestión como titular del PAMI.
Amparada en el reglamento de la Cámara baja, y a pesar de las airadas y repetidas protestas de sus ex compañeros del partido de Elisa Carrió, Ocaña solicitó y obtuvo una y otra vez el asentimiento de los diputados para extender su licencia, que en principio rige hasta fines de agosto, mientras atiende en simultáneo sus tareas como representante del Gobierno al frente de la obra social de los jubilados.
Los holgados dos años de licencia efectiva otorgados por la mayoría kirchnerista en Diputados se han transformado, a estas alturas, en todo un récord, aunque tanto hoy como ayer los diputados que postergan el voto ciudadano ante el llamado a ocupar cargos en ejecutivos nacionales o provinciales fueron y son moneda corriente (de lo que se informa por separado).
Las críticas más duras salen desde el búnker de Carrió en la Cámara baja, desde donde insisten en solicitar la renuncia de la ex mano derecha de la líder de ARI.
"Se trata de pura especulación política. Ocaña no renuncia porque cree que si le va mal en el Gobierno podrá volver al Congreso", fustigó ante LA NACION el titular del bloque arista, Eduardo Macaluse (ARI-Buenos Aires).
Según el diputado bonaerense, "también el Gobierno busca provocar un perjuicio directo a ARI y retacearle una banca que ganó en 2003 y que desde entonces sigue vacía", aclaró.
La propia titular del PAMI se defiende con fuerza. "Por la mezquindad personal de sus dirigentes, ARI decidió especular políticamente y explotar una supuesta falta de conducta de mi parte. La banca desierta podría haber estado ocupada si ellos lo hubieran querido", contraatacó Ocaña, ex dirigente de ARI bonaerense.
Ocaña centra sus argumentos en el artículo 21 del reglamento de Diputados, que especifica que en caso de solicitud de licencia "la Cámara podrá disponer la incorporación del diputado suplente, quien cesará en sus funciones cuando se reincorpore el titular".
Cerca de la titular de PAMI agregan que ARI no reclamó ni reclama a las autoridades la asunción del eventual reemplazante -que sería la actual diputada Elsa Quiroz, que la seguía en la lista de diputados de ARI- "por conflictos internos".
Sin embargo, para Macaluse, "no aceptamos que asuma el suplente porque eso sería convalidar un método que no avalamos, el de los diputados que se van al Ejecutivo y desoyen el mandato popular", agregó.
Sucesión
La cuestión es más compleja. Quiroz acaba de ganar un mandato hasta 2009 en las últimas elecciones, y el período de Ocaña termina en diciembre del año próximo. De renunciar Ocaña, y en caso de que Quiroz también dimitiera, el espacio sería ocupado por el dirigente del Partido Intransigente (PI) Gustavo Cardesa, que en 2003 fue aliado de Carrió.
De todos modos, para observadores imparciales el conflicto no se circunscribe a una riña entre ex aliados que pasaron sin escalas del amor al odio.
Desde Pro, el diputado y constitucionalista Jorge Vanossi (Capital) concuerda con la necesidad de insistir en la asunción del diputado suplente, aunque califica de "escandaloso y vergonzoso" el reiterado permiso concedido a la titular del PAMI.
"Es una doble falta de respeto al pueblo: sin un diputado, 160.000 votantes se quedan sin su voz en el Congreso. Además, la representación de los partidos también queda alterada", explica el diputado macrista.
El perjuicio no es sólo moral: fuentes de la Cámara baja dijeron a LA NACION que los nombramientos de personal de los diputados en licencia se mantienen hasta una eventual renuncia.
¿Ocaña renunciará a su banca? Desde el entorno de la diputada no descartan que la dimisión llegue luego de que el Congreso apruebe la pendiente ley de normalización del PAMI, trabada en Diputados. "El compromiso asumido con el Presidente llega hasta la normalización de la institución", afirman.
Desde ARI son incrédulos. "Cuando asumió en el PAMI, Ocaña dijo que no renunciaba porque la Cámara baja estaba en receso de verano".
"Dos años después, no tenemos motivos para creerle", afirmaron muy cerca de Carrió, y pusieron como ejemplo inverso el caso de la diputada kirchnerista Silvia Esteban, que la semana última renunció a su banca para asumir como ministra de Educación en Santa Cruz.
Por Jaime Rosemberg
De la Redacción de LA NACION
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