Se multiplica el “efecto Borocotó” en los bloques de la Cámara baja

La Nación
 
A seis meses de las elecciones

 
Muchos diputados se cambiaron de lista; el oficialismo es el principal beneficiado
 
 
Hicieron campaña juntos. Prometieron unir fuerzas para concretar idénticos objetivos. Posaron, sonrientes, para la misma foto y sus nombres figuraron en una misma boleta. Hoy, sin embargo, pertenecen a bloques parlamentarios enfrentados entre sí.

En apenas seis meses, desde las elecciones del 23 de octubre, siete partidos o frentes electorales que llegaron a la Cámara de Diputados se partieron o perdieron a alguno de sus integrantes, una demostración de que la “borocotización” de la política no se redujo a un hecho excepcional.

El caso más conocido fue, justamente, el de Eduardo Lorenzo Borocotó, que desertó de Propuesta Republicana –la agrupación opositora de Mauricio Macri– para pasarse a las filas del oficialismo cuando ni siquiera había asumido su banca. Pero no fue el único: procesos parecidos atravesaron los kirchneristas de Santiago del Estero y de Corrientes, las alianzas de radicales y socialistas en Santa Fe y en Córdoba, y el Pro bonaerense. Días atrás quedó formalizada la última de estas escisiones: de los seis diputados que se postularon en la misma boleta que Hilda González de Duhalde (en su candidatura a senadora por Buenos Aires), tres quedaron enrolados en el filokirchnerista bloque Peronista Federal y otros tres en el bloque Justicialista Nacional, opositor.

Las adhesiones o rechazos hacia el gobierno nacional demostraron ser el origen de algunas alianzas electorales imposibles de sostener cuando llegó el momento de funcionar como un bloque único en el Congreso.

En algunas provincias, el cobijamiento bajo el ala kirchnerista de peronistas y radicales produjo muy buenos resultados electorales, pero esas uniones quedaron disueltas a la hora de sentarse en el recinto de la Cámara baja. El argumento es siempre el mismo: las realidades de cada distrito no son las de la Nación.

“El caso de Santiago es totalmente distinto –se defendió la peronista santiagueña Marta Velarde, que llegó al Congreso junto a Daniel Brue y Cristian Oliva, hoy en la bancada radical-. Es un estricto cumplimiento de lo acordado entre el presidente Néstor Kirchner y el gobernador provincial, Gerardo Zamora. En la base del acuerdo figuraba que yo no iba a perder mi identidad y que una vez que entrara iba a integrar el bloque del Presidente."

Velarde cree que no se traicionó el discurso de campaña porque nunca se ocultó este acuerdo. "En el nivel nacional, ellos [Brue y Oliva] se han comprometido a acompañar al Presidente en todo aquello que contribuyera al bienestar del país, y de hecho en muchas cuestiones ellos votan con el Gobierno. Pero están en el bloque de la UCR porque son radicales", explicó.

Frente correntino

Similar es la situación del radical Ricardo Colombi, que llegó en la lista del Frente de Todos de Corrientes y hoy en las sesiones escucha de lejos a sus ex compañeros Eduardo Galantini y Araceli Carmona, del Frente para la Victoria.

"Si se trabaja juntos por la provincia, no creo que sea un impedimento estar en distintos bloques -justificó el ex gobernador Colombi-. Para nosotros la defensa de la provincia supera las diferencias de colores partidarios. Hay que estar en Corrientes para entender esto; desde Buenos Aires es muy difícil comprenderlo."

La incapacidad porteña para entender las piruetas electorales en las provincias es un argumento bastante frecuente entre los diputados de listas "borocotizadas".

"Nosotros estamos trabajando en la provincia de Santa Fe en forma conjunta con el radicalismo -señaló el socialista Hermes Binner-. De manera que tenemos una mirada hacia la provincia conjunta. Coincidimos en un 100% en los temas relativos a Santa Fe." ¿Y entonces por qué no forman un mismo bloque? "Porque somos diputados que venimos de distintos partidos", contestó Binner, que hace sólo seis meses encabezó una lista que aportó tres diputados a su bloque y dos al de la UCR.

Un aspecto controvertido de esta modalidad de alianzas que expiran el día de la votación son las consecuencias que puede producir la renuncia de un diputado si el que sigue en la lista y debe reemplazarlo es de otro color político.

"A nosotros ya nos ha pasado. En las elecciones anteriores, Rubén Giustiniani renunció como diputado para asumir en el Senado. El socialismo perdió una banca de diputado [se la quedó un legislador radical], pero ganó una de senador", dijo Binner.

El cordobés Oscar Aguad y su compañera de lista Laura Sesma compartieron los esfuerzos y promesas de la última campaña. Hoy, al igual que los santafecinos, están divididos: él, en la UCR; ella, en el bloque socialista.

Embates de Pro

El caso de Borocotó no fue la única sangría que sufrió Pro. Por la coalición de centro entraron en el Congreso tres diputados bonaerenses: dos (Pablo Tonelli y Eugenio Burzaco) siguen en el bloque de Pro; la restante, Paola Spátola, fundó su monobloque Guardia Peronista poco antes de la polémica votación por la reforma del Consejo de la Magistratura. Como con el caso del mediático pediatra, otra vez la defección de un legislador opositor terminó beneficiando al oficialismo.

En el variopinto universo de la Cámara baja, hay también lugar para un contraejemplo: diputados que hace medio año competían en listas enfrentadas y que hoy recalaron en el mismo bloque.

Es el caso de los misioneros Miguel Iturrieta y Fabiola Blanco, postulados por el Frente Renovador de la Concordia (que responde al gobernador Carlos Rovira), y Emilio Kakubur, candidato del Frente Justicialista para la Victoria. Hoy todos conviven en el FV-PJ.

"Se dio un caso atípico en Misiones -explicó Kakubur-. Nosotros en el nivel provincial somos oposición al gobierno de Rovira, pero en el nivel nacional apoyamos al gobierno de Kirchner."

Pese a considerar que Rovira "no gobierna para todos y discrimina a algunas intendencias", Kakubur dice que no tiene problemas de convivencia con los dos legisladores que responden al gobernador y que son sus compañeros de bancada. "Es cierto que hubo momentos ríspidos durante el debate de la campaña, pero ahora nos llevamos bien, como corresponde."

Por Oliver Galak
De la Redacción de LA NACION

El puntapié inicial

  • Si no hubiera sido por la ley de cupo femenino, Eduardo Lorenzo Borocotó habría ocupado el segundo lugar en la lista encabezada por Mauricio Macri. Su imagen fue uno de los argumentos principales en la campaña de Pro. Pero 17 días después de las elecciones, se reunió con el jefe de Gabinete en la Casa Rosada y anunció que trabajaría junto al Gobierno. El macrismo intentó impugnar su pliego ante la Justicia y exigió que la Cámara baja no le tomara juramento, pero fracasó en ambos intentos. El tema pasó a la Comisión de Petición, Poderes y Reglamento, pero hasta ahora no hubo dictamen.

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