Alicia Castro irá a la embajada en Venezuela

La Nación
 
Decisión de Kirchner: la ex azafata es la elegida de la Casa Rosada

 
Una admiradora de Chávez ocupará la vacante en Caracas
 
 

 Cuando el presidente Néstor Kirchner la convocó a la Casa de Gobierno para hacerle el ofrecimiento la respuesta no se hizo esperar: Alicia Castro aceptó de inmediato y, si Venezuela le da el plácet, la gremialista será la próxima embajadora argentina en Caracas.

Conocida la estrecha relación personal que une a la líder de los aeronavegantes con el presidente Hugo Chávez, la segunda parte era vista casi como un mero trámite administrativo.

Lo que pasó ayer parece demostrar que, como dice el refrán, la paciencia es bien amarga, pero su fruto es muy dulce: 14 meses después de haber visto cómo Nilda Garré era la elegida para ocupar un cargo para el que ella parecía ser la principal candidata, la ex azafata festejó anteanoche luego del llamado del Presidente.

En febrero de 2005, tras una visita de Chávez a la Argentina, la administración Kirchner anunció que Garré, ex viceministra del Interior de la Alianza y actual ministra de Defensa, reemplazaría al diplomático Eduardo Alberto Sadous, que fue director del Instituto de Política Exterior de la Fundación Novum Millenium.

Entonces, se explicó que la intención del Gobierno era designar en algunos de los principales destinos latinoamericanos a embajadores políticos como señal de interés en la mejora de las relaciones bilaterales con esos países.

Aunque Castro cumplía con esos requisitos, y a pesar de que habrían existido numerosos pedidos desde Caracas en favor de la gremialista, la líder de los aeronavegantes se quedó en Buenos Aires.

"Necesitamos una embajadora de la Argentina en Venezuela, no una de Venezuela en Caracas", ironizaron en el Palacio San Martín por aquellos días. Habían molestado también las críticas que la ex azafata había hecho al oficialismo a partir de los conflictos gremiales con las aerolíneas.

Castro nunca ocultó su simpatía por el chavismo. Es más, se mostró de modo público como una de las chavistas más chavistas de la Argentina. Fue una de las fogoneras de la Cumbre de los Pueblos, la reunión paralela que partidos de izquierda, grupos piqueteros y varios funcionarios kirchneristas organizaron en Mar del Plata para contrarrestar la Cumbre de las Américas, de la que la Argentina era país anfitrión.

Además, durante su gestión como diputada nacional e integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja fue el principal motor de innumerables actividades en favor del gobierno del ex militar venezolano, como cuando reunió firmas en una solicitada de apoyo a Chávez días antes de que el mandatario bolivariano convocara a un plebiscito revocatorio de su mandato.

Al mismo tiempo que la administración Kirchner intentaba mantener una relación de equilibrio con Venezuela, Castro -que viajó a la isla Margarita a bordo del Tango 01 como integrante de la comitiva oficial- anunciaba que entregaría en mano a Chávez una copia del documento de apoyo.

A fines del año pasado, cuando el Presidente designaba a Garré como la primera ministra de Defensa de la historia y la embajada en Venezuela quedaba vacante, la candidatura de Alicia Castro volvió a cobrar cuerpo.

Sólo que, a diferencia de lo que había pasado un año antes, en el cartel aparecían otros nombres y, lo que parecía dificultar aún más el panorama, la sombra del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.

Se mencionó a uno de los hombres de más confianza del poderoso ministro -Claudio Uberti, director del Organo de Control de las Concesiones Viales (Occovi)- y al actual subsecretario de Agricultura, Javier de Urquiza.

Sin embargo, después de un verano de especulaciones, Alicia Castro fue quien recibió el llamado presidencial y se entrevistó, ayer por la tarde, con el canciller Jorge Taiana para las consideraciones de rigor.

LA NACION intentó ayer conocer detalles de boca de la gremialista, pero sus colaboradores explicaron que "estaba en reuniones y no podía ser localizada".

La agenda bilateral se amplió de modo exponencial a partir del acercamiento de Kirchner y Chávez.

Hoy Venezuela va camino a la integración plena en el Mercosur, existen ambiciosos proyectos energéticos para la región, un marcado interés de Caracas por sumar aliados a su ALBA (Alternativa Latinoamericana Bolivariana de las Américas), el plan para poner un freno al Area de Libre Comercio para las Américas (ALCA), cuyo principal ideólogo es Estados Unidos, y cuestiones más espinosas como el declarado apoyo de Chávez al régimen iraní en el manejo de la política de energía nuclear.

Alicia Castro ya no tendrá como vecino a José Martínez de Hoz. Pese a la campaña que le atribuyeron para sumar voluntades y expulsar del Kavanagh al ex ministro, será ella quien deje el tradicional edificio porteño.

La esperan Venezuela y un presidente muy particular. Muchos arriesgan que no extrañará demasiado.

Por Florencia Carbone
De la Redacción de LA NACION

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