Distraerse, un alivio efectivo para temerosos

La Nación
 

Por Sandra Blakeslee
De The New York Times

 
 
NUEVA YORK.– Para aquellos que tanto temen una inyección o una colonoscopía, así como un tratamiento de conducto, que procuran evitarlos sistemáticamente, los científicos tienen buenas noticias.

El primer estudio centrado en esas sensaciones de temor que surgen en el cerebro descubrió que, contra la opinión generalizada, ese sufrimiento no nace del miedo ni de la ansiedad por el evento desagradable, sino por la atención que las personas prestan de antemano a lo que piensan que será extremadamente desagradable.

Así, la solución para los temerosos es, según afirman los investigadores, la distracción.

“Habíamos observado que cosas como la autohipnosis ayudaban a aliviar el temor, pero no sabíamos por qué”, dijo el doctor Gregory S. Berns, profesor de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Emory, Estados Unidos, que lideró el estudio.

La investigación, publicada en la última edición de la revista Science, es “fascinante”, según dijo un experto en neuroimágenes, el doctor Read Montague, profesor en neurociencias de la Facultad de Medicina Baylor, que no participó del estudio. Demuestra que el cerebro asigna un costo a la espera de algo malo, de modo tal que esa cosa mala se vuelve peor si se demora, según dijo el doctor Montague.

"De ahí que muchas personas prefieran no perder tiempo cuando están en el consultorio del médico esperando una inyección."

Modelos de comportamiento

La investigación también aporta algo de luz sobre el comportamiento económico, dijo George Loewenstein, un economista del comportamiento de la Universidad Carnegie Mellon, que agregó que, de acuerdo con los modelos económicos aceptados de comportamiento humano, preferir sentir más dolor, pero cuanto antes, es irracional: si uno sabe que algo malo sucederá, uno debería posponerlo cuanto le sea posible, y si algo bueno va a pasar, uno quiere que suceda lo más pronto posible.

"En la vida real, las personas suelen preferir lo contrario", dijo Loewenstein. Se demora la gratificación para poder saborear el dulce sabor de la anticipación, y se acelera la llegada del castigo simplemente para superarlo. El nuevo estudio ayuda a comprender cómo el esperar puede ser usado para describir comportamientos económicos con más precisión.

Para el estudio, el doctor Berns evaluó a 32 personas con métodos de imágenes cerebrales y les aplicó corriente eléctrica en los pies. Después de que su umbral máximo de dolor fue determinado -esto es la mayor intensidad de dolor que podrían soportar-, se les dieron 96 indicaciones. Cada una enunciaba cuánto voltaje estaban por experimentar y cuánto tendrían que esperar para recibirlo. Por ejemplo, una indicación decía que recibirían el 60% del máximo de dolor después de 27 segundos. Otra advertía que recibirían una descarga eléctrica del 30% en 9 segundos.

Pero los sujetos podían optar entre diferentes combinaciones de voltaje y de espera. Por ejemplo, podían elegir un 90% del voltaje máximo después de 3 segundos de aceptado o el 60% en 27 segundos. Entonces, recibían la descarga elegida en el tiempo y voltaje acordados.

El escáner cerebral detectó la actividad durante la espera de las descargas, lo que aportó una hoja de ruta para la comprensión de la respuesta al sufrimiento.

Veintitrés voluntarios, apodados "miedosos medios", eligieron una espera tan corta como fuera posible para cualquier voltaje, pero no aceptaron más dolor para que la espera se acortara. Los otros nueve participantes, llamados "miedosos extremos", siempre prefirieron un voltaje más alto, si con esto lograban acortar la espera.

Una espera activa

Al comparar las imágenes cerebrales de estos dos grupos, el doctor Berns encontró sólo una diferencia. Durante el período de espera, los "miedosos extremos" experimentaban una intensa actividad en una región del cerebro llamada matriz del dolor, que está relacionada con la atención.

La matriz del dolor es un conjunto de regiones cerebrales que se activan cuando la persona experimenta dolor, explicó el doctor Berns. Partes de ella se relacionan con las sensaciones del cuerpo, mientras que otras regiones están involucradas en la intuición, las emociones, el temor o la atención.

Los miedosos extremos, según dijo, desplegaban una atención mayor a los pies, a punto de ser electrocutados, que el grupo mayoritario. Después de todo, su temor implicaba la atención a las cosas desagradables por venir, lo que los diferenciaba de la ansiedad y del miedo propiamente dicho.

"Ya se trate de una colonoscopia o de un tratamiento de conducto, en realidad no es el procedimiento en sí mismo lo que las personas temen, sino el tiempo de espera", dijo el doctor Berns.

Para los temerosos extremos, hallar una distracción probablemente sea la mejor solución.

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