Por primera vez en un año bajó la canasta que mide la pobreza

La Nación
 
Datos oficiales

 
El índice cayó 0,27%, con lo que ahora una familia necesita $ 857 para no ser pobre
 
 
Después de un año de subas ininterrumpidas, en abril pasado la canasta básica de consumo que se utiliza para medir la pobreza cerró con una leve baja del 0,27% respecto de marzo. De acuerdo con los datos difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en el último mes una familia tipo (dos adultos y dos niños) necesitó $ 857,6 para no caer por debajo de la línea de pobreza, contra los ingresos por 859,95 pesos que debía tener en marzo.

Para encontrar un antecedente de otro mes con una baja en el costo de esta canasta hay que retrotraerse a mayo de 2005, cuando la canasta básica total (CBT) -que es la que se utiliza para medir la pobreza- había registrado una baja del 0,1 por ciento respecto del mes anterior.

El Indec también dio a conocer ayer el costo de la canasta básica alimentaria (CBA), que es la que se utiliza para medir a cuánto deben ascender los ingresos que necesita una familia para no caer por debajo de la línea de indigencia.

En este caso, en abril también se produjo una caída, del 0,73 por ciento, y una familia pasó a necesitar $ 397 para no ser indigente, cuando en abril requería $ 399,97. El antecedente de una baja en este ítem es mucho más cercano y se ubica en diciembre del año pasado, cuando esta canasta bajó 0,1 por ciento.

La diferencia entre los dos índices es que la canasta básica total (CBT), además de incluir los alimentos que necesita una familia, también incorpora en su medición el costo de la indumentaria y de algunos servicios elementales, como el transporte, la salud y la educación.

Según estimaciones de consultoras privadas, por cada punto porcentual de variación en el costo de la canasta básica alimentaria 100.000 argentinos caen (cuando aumenta el precio de los productos) o suben (cuando bajan) en relación con la línea de indigencia, siempre y cuando sus ingresos se mantengan congelados.

Acuerdos de precios

Desde el Gobierno se encargaron de destacar los descensos registrados en los costos de ambas canastas y señalaron que el comportamiento a la baja de ambos índices contrastó con la evolución de los salarios, que en marzo (último dato disponible) registraron un alza del 0,9 por ciento. Sin embargo, pese a los datos favorables de abril, en lo que va del año la evolución tanto de la canasta de alimentos como de la canasta total sigue siendo negativa, dado que ambos ítem acumulan alzas de 3,1%, es decir, apenas por debajo del costo de vida (3,9 por ciento), lo que pone en duda la efectividad de la política de acuerdos de precios que impulsa el Gobierno.

"Los acuerdos de precios pueden ser útiles para calmar las expectativas, pero en el largo plazo la clave para evitar que se dispare la inflación pasa por la política macro y la prudencia fiscal", señaló Nadin Argañaraz, presidente del Ieral de la Fundación Mediterránea.

Por su parte, Camilo Tiscornia, del estudio Castiglione & Tiscornia, se mostró más escéptico acerca de la efectividad de los acuerdos de precios.

"Si se analiza detenidamente lo que pasó con los alimentos en abril, se descubre que si se quita la baja de la carne el resto de los alimentos cerró el mes con un alza del 0,85%, en lo que constituye la mayor suba desde noviembre del año pasado. En el caso específico de la carne, la baja no se puede atribuir precisamente a los acuerdos de precios, sino a la decisión de restringir las exportaciones del sector", explicó el economista.

Por Alfredo Sainz
De la Redacción de LA NACION

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