El creciente descontento de los estadounidenses con el manejo del gobierno de Bush de la caótica situación en Irak y las críticas a su respuesta al reciente aumento en los precios de los combustibles parecen haberse unido para presentar un panorama político sombrío para el mandatario y para el Partido Republicano.
La encuesta, divulgada por el diario The New York Times y la cadena de televisión CBS, se conoce cuando faltan sólo seis meses para las elecciones legislativas de medio mandato, en las que los republicanos intentarán retener el control del Congreso.
El sondeo coloca a Bush en el tercer lugar entre los presidentes norteamericanos que registraron los peores índices de aprobación en los últimos 50 años. Sólo el republicano Richard Nixon (1969-1974) y el demócrata Jimmy Carter (1977-1981) tuvieron niveles de aprobación menores.
Según la encuesta, sólo el 31 por ciento de los norteamericanos aprueba la forma en que Bush ejerce su cargo, el porcentaje más bajo de los más de cinco años que lleva en la Casa Blanca. Además, el 70 por ciento cree que Estados Unidos va por mal camino -el porcentaje más alto en 23 años- y dos tercios opinan que el país está peor que cuando Bush llegó a la presidencia, en enero de 2001.
El jefe de la Casa Blanca registró los peores índices de aprobación en el manejo de la política exterior y la economía. Tampoco le fue bien en otros temas que están en el tope de la agenda en Estados Unidos, como la inmigración. Sin embargo, la mayor parte del apoyo que perdió Bush se debe a su manejo del conflicto en Irak. El porcentaje de quienes opinan que invadir el país árabe fue una decisión correcta cayó del 47 por ciento, registrado en enero pasado, al 39 por ciento actual. En diciembre de 2003, el año en que comenzó el conflicto, el apoyo a la guerra era del 64 por ciento. Dos tercios de los encuestados dijeron tener poca o ninguna confianza en que Bush pudiera poner fin a la guerra de forma exitosa.
Bush incluso perdió apoyo entre su otrora incondicional base conservadora. Sólo el 51 por ciento de los conservadores aprueba su gobierno, cifra muy inferior a la registrada hace cuatro meses.
El aumento de la nafta aparece como otra de las principales preocupaciones de los estadounidenses y es uno de los temas en los que Bush tiene el menor nivel de aprobación: sólo el 13 por ciento opinó que el mandatario ha respondido adecuadamente al problema. La mayoría, además, señaló a la guerra de Irak como una de las causas del aumento de precios.
El peligro de noviembre
Respecto de otro tema que preocupa a los norteamericanos, la inmigración ilegal, sólo el 25 por ciento aprobó la propuesta de Bush de crear un programa de trabajadores temporales para permitir la permanencia legal de indocumentados en Estados Unidos.
Preocupados por la caída en los niveles de aprobación de Bush, funcionarios de la Casa Blanca dijeron que tienen fe en que las cosas mejorarán en Irak y en que los efectos políticos del aumento de los precios del combustible habrán perdido intensidad para cuando se celebren las elecciones de noviembre. Aunque será difícil para los demócratas recuperar el control del Senado o de la Cámara de Representantes, la encuesta indicó que está creciendo el apoyo al partido opositor. Los problemas que acosan a Bush claramente han beneficiado a los demócratas. El 55 por ciento de los encuestados dijo que tenía una visión favorable hacia el partido opositor, frente al 37 por ciento, que tuvo la misma opinión sobre los republicanos.
Por otro lado, la mayoría de los consultados opinó que los demócratas harían un mejor trabajo respecto de temas como Irak, los precios del combustible y la inmigración. Los republicanos, sin embargo, siguen siendo considerados los mejores para hacer frente a la guerra contra el terrorismo, un tema que ha ayudado a los conservadores a retener el poder desde los ataques del 11 de septiembre de 2001.
The New York Times y agencias AFP y EFE
¿Jeb presidente?
- WASHINGTON (DPA).- El presidente estadounidense, George W. Bush, recomendó ayer a su hermano Jeb Bush, actual gobernador del estado de Florida, como su sucesor en la Casa Blanca. El mandatario dijo sobre su hermano que sería un "presidente grandioso", ya que tiene una "destacada personalidad de liderazgo". El primer presidente de la familia, George Bush padre, estaría de acuerdo con la iniciativa.
Blair, el premier laborista más impopular de la historia británica

Sólo el 26 por ciento de los británicos -es decir, uno de cada cuatro- está satisfecho con la gestión de Blair, superando así la marca de su antecesor Harold Wilson, que en mayo de 1968 contaba con el 27 por ciento de aprobación popular, tras haber devaluado la libra esterlina.
Desgastado por su apoyo a la invasión de Irak y por una serie de escándalos recientes que involucraron a dos de sus ministros, Blair sufrió una humillante derrota electoral el jueves último, un claro indicador de la baja aprobación que tiene su gobierno. En los comicios locales el oficialismo perdió 319 concejales y en los municipales, el control de 18 consejos locales, lo que aceleró el reclamo de miembros del Partido Laborista para que el ministro de Hacienda, Gordon Brown, asuma como premier.
La encuesta, realizada por el instituto YouGov y publicada por el diario Daily Telegraph, reveló también que de realizarse hoy elecciones legislativas, triunfaría el opositor Partido Conservador por 6 puntos porcentuales. Los comicios legislativos más recientes fueron realizados hace un año y Blair se impuso por tercera vez consecutiva, aunque por un escaso margen: el laborismo obtuvo el 35,2 por ciento de los votos, contra el 32,2 por ciento de los tories . Las próximas elecciones parlamentarias tendrán lugar a más tardar en 2010, aunque el primer ministro tiene la prerrogativa de adelantarlas cuando así lo desee.
Si bien Blair pasó a ser el premier laborista más impopular, no lo es entre todos los gobernantes británicos. La ex premier conservadora Margaret Thatcher llegó a tener sólo el 24 por ciento de apoyo en abril de 1990 y debió renunciar pocos meses después, mientras su sucesor, John Major, tuvo 15 por ciento de respaldo en enero de 1995 y dos años después salió del gobierno.
Réplica a Cameron
El bajo índice de aprobación actual de Blair contrasta fuertemente con el resultado de las encuestas realizadas en 1997, a pocos meses de su asunción, en las que el en ese entonces flamante premier contaba con el apoyo de más del 85 por ciento de los británicos.
Mientras aumentan los pedidos de renuncia, tanto por parte del oficialismo como de la oposición, Blair se negó ayer a discutir en el Parlamento su futuro político con su rival David Cameron, líder de los conservadores.
"Cada día está más claro que usted debe partir, y partir rápido, para evitar la parálisis del gobierno", le dijo Cameron durante la sesión semanal de preguntas al primer ministro en la Cámara baja. "Usted no es el primer dirigente conservador en pedirme o en predecir mi partida. Hubo cuatro antes que usted, y yo sigo aquí, y ellos no", le respondió Blair, que mantiene su estrategia de hacer oídos sordos a los pedidos de dimisión.
En tanto, un nuevo escándalo acecha al gobierno después de que la nueva ministra para la Igualdad y la Mujer, y miembro del Opus Dei, Ruth Kelly, se negó a aceptar que la homosexualidad no es un pecado. Kelly se ha convertido en el blanco de las críticas de grupos de defensa de los homosexuales.
En las últimas semanas la polémica rodeó al gabinete de Blair y ocupó las portadas de los diarios británicos. El ex secretario de Interior Charles Clarke fue destituido tras conocerse que unos mil delincuentes extranjeros convictos en el Reino Unido fueron liberados tras cumplir condena, sin que se plantease su deportación. Por otro lado, el vicepremier estuvo también en el ojo de la tormenta mediática tras hacerse público el romance extramatrimonial que mantuvo con una de sus secretarias durante un par de años.