
Anoche, el fiscal de Estado provincial, Pablo González, confirmó que aún no se había podido detectar el derrame de petróleo, y adelantó que cuando se cuente con pruebas fehacientes, "la provincia hará la denuncia penal correspondiente".
Del mismo modo, recordó que el área argentina del estrecho de Magallanes está siendo sobrevolada por la Prefectura Naval Argentina en busca de la mancha. El último derrame fue el 7 de septiembre pasado en una plataforma off shore de la empresa Sipetrol, pero la misma sólo admitió la pérdida 20 días después.
Por esta negligencia para aplicar el plan de contingencia, la provincia realizó una denuncia federal. Según información de la Fundación Patagonia Natural, desde 1991 -cuando 17 mil pingüinos empetrolados murieron en la Reserva Punta Tombo, en Chubut-, no se registraba un número tan alto de aves empetroladas.
"Se calcula que, cada año, a lo largo de todas las playas argentinas aparecen unos dos mil pingüinos empetrolados, de los cuales sólo el 10% llega a los centros de rescate", dijo a LA NACION Carla Poleschi, de La Patagonia Natural.
Mientras en Santa Cruz los pingüinos intentan sobrevivir, ayer, casi sin poder levantar las aletas, delgados y arrastrándose, unos 150 pingüinos empetrolados llegaron a la costa uruguaya. La organización no gubernamental S.O.S. Rescate de Fauna Marina, que hace 14 años funciona en Uruguay, recibió en los últimos tres días unos 35 pingüinos de Magallanes hallados en las playas cercanas.
Aún no hay datos certeros sobre cuántos de los 150 animales hallados en los últimos días en Uruguay murieron, aunque la ONG teme que la cifra pueda ser alta. De los 35 animales que Tesore encontró o recibió, apenas 25 lograron superar la debilidad por la falta de alimentos o la intoxicación por ingerir el hidrocarburo.