Fiel a su propuesta, el doctor Vinetz estudia una vacuna diseñada para frenar la transmisión del parásito de la malaria, pero que a diferencia de las estrategias de inmunización habituales no protege a las personas vacunadas. Su vacuna -que aún no ha sido probada en seres humanos- actúa en un momento clave del ciclo vital del parásito Plasmodium falciparum : evita que los mosquitos que pican a los individuos infectados incorporen parásitos capaces de infectar a personas sanas.
"Nuestra idea es que las personas infectadas inoculen anticuerpos a los mosquitos, evitando que se conviertan en vectores transmisores de la enfermedad", explicó el doctor Vinetz a LA NACION, que participó del cuarto taller anual de Periodismo para la Salud, organizado por el laboratorio Merck Sharp & Dohme y el Instituto de las Américas, institución que forma parte de la Universidad de California en San Diego (UCSD), sede que se encuentra aquí en La Jolla.
Vinetz realiza buena parte de sus estudios en Iquitos, Perú, donde dirige el Programa de Enfermedades Infecciosas Endémicas de la Amazonia Peruana de la UCSD. Allí, este profesor de infectología "alimenta" a los mosquitos anofeles con sangre humana inoculada previamente con una proteína capaz de matar al parásito de la malaria dentro del aparato digestivo de estos insectos. En diálogo con LA NACION, Vinetz explicó los detalles de sus investigaciones.
"El ciclo de transmisión de la malaria es muy complicado si se lo compara con el de bacterias y virus, incluso si se lo compara con el del HIV/sida -comenzó diciendo el investigador-. El único reservorio del parásito que causa la enfermedad somos los seres humanos, pero después de haber sobrevivido a la infección las personas se vuelven inmunes a la cepa del parásito que las infectó. Por eso, para que reaparezca la enfermedad en una comunidad es necesario que surjan periódicamente nuevas cepas del parásito. Cómo vuelve a aparecer la infección es lo que hemos estado investigando aquí en Iquitos, gracias a un subsidio de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés)", de los Estados Unidos.
No son los mosquitos los que traen nuevos parásitos, sino las personas: "Cuando viajan fuera de sus comunidades para realizar tareas rurales o comerciales en poblados vecinos, se infectan y traen de vuelta la enfermedad -agrega el científico-. Esos viajes son una parte fundamental de economías como la del Amazonas. Si pudiéramos evitar que los viajeros transmitieran el parásito a los mosquitos podríamos impedir la reaparición de la malaria en su población".
-¿Cómo actúa la vacuna?
-Es una estrategia completamente distinta de lo que se ha probado hasta ahora. La idea es vacunar a las personas con una proteína (FBS25) que el parásito de la malaria produce cuando está dentro del mosquito. Esta proteína hace que las personas produzcan anticuerpos contra el parásito que no funcionan dentro de las personas, pero sí dentro del mosquito. Una vez vacunadas, las personas infectadas producen anticuerpos y cuando el mosquito chupa su sangre está ingiriendo el parásito pero al mismo tiempo el anticuerpo, que llevará a la muerte del parásito. Así, la persona se convierte en un dispositivo de liberación de anticuerpos dentro el mosquito.
-¿Qué tan avanzadas están las investigaciones?
-La proteína fue descubierta por el Grupo de Desarrollo de Vacunas de Malaria del NIH. Y hemos observado que es activa contra dos diferentes tipos de parásito de la malaria. Lo que hemos estado haciendo en Iquitos es tomar muestras de sangre de voluntarios, para luego ponerla en contacto con esta proteína en el laboratorio; los anticuerpos resultantes fueron inoculados en mosquitos portadores del parásito y el resultado es que obtuvimos la muerte de los parásitos. El siguiente paso es realizar estudios clínicos para probar la efectividad de esta estrategia.
-¿La vacuna tiene algún efecto en las personas infectadas?
-No, no funciona en las personas, sólo en los mosquitos. Pero modelos matemáticos muestran que en tres meses es capaz de interrumpir el ciclo de la malaria en una población, lo que permitiría en uno o dos años erradicar la enfermedad en una región específica.
-¿La estrategia sería vacunar a toda la población o sólo a grupos de riesgo, como las personas que viajan frecuentemente?
-La estrategia deberá dirigirse a poblaciones donde esté presente la enfermedad y a todas las personas de esa comunidad. Y debería ser implementada en combinación con vigilancia epidemiológica, de modo que cada persona que sale de la región sea vacunada para que no reintroduzca la enfermedad; dado que una sola persona que regresa infectada puede reintroducir la enfermedad. Por otro lado, esta estrategia no funcionará sola, sino en combinación con las que se emplean actualmente para evitar el contagio, pero que siempre dejan abierto el riesgo de reinfección.
Muchas grandes fundaciones, incluida la Fundación Gates, no están de acuerdo con la idea de poner en práctica una vacuna como la nuestra, que bloquea la transmisión pero que actúa en el nivel de la comunidad. Pero creo que nuestra estrategia es muy racional.
Por Sebastián Ríos
Enviado especial