"Intentamos impulsar la actividad en los dos sentidos: a los gobiernos para que adopten las tarjetas como medio de pago corriente para los gastos de sus funcionarios o los pagos a proveedores, pero también para que estimulen su uso entre los ciudadanos con algún tipo de beneficio para ayudar a blanquear más operaciones, algo que la Argentina adoptó con el reintegro parcial del IVA, pero que no es común aún en otros países de la región", expresó.
El uso de la tarjeta como medio de pago es común en el nivel gubernamental en Estados Unidos e Inglaterra, donde se la adoptó para mejorar los controles y bajar costos. Para Ayuso, esa diferencia está relacionada con que en esos países "los gobiernos se manejan como empresas. En Estados Unidos, la mitad de los pagos que realizan ministerios o agencias a los proveedores o para equipamiento se cursan por tarjeta".
– ¿Qué beneficios logran por usar ese sistema de pagos?
-El principal ahorro es la reducción de actividades. Necesitan tener menos gente comprando, agilizan procesos y centralizan información, con lo que ganan eficiencia. El segundo beneficio deviene del poder de negociación que logran por volumen: no es lo mismo una agencia pública que maneje sus compras en cada estado o provincia que otra que lo haga centralizadamente.
-¿Por qué esos procesos no son adoptados en países emergentes? Razones tecnológicas, idiosincrasia o por corrupción…
-Hay de los tres factores, aunque también es cierto que los países con menos desarrollo tienen otros problemas que resolver antes que la eficiencia en los pagos.
El primer paso aquí lo dio la provincia de Buenos Aires, que emitió una Visa prepaga del Bapro para los gastos de su flota vehicular, que hoy ya usan 9000 unidades (desde ambulancias hasta autos policiales) y le permite controlar mejor esas erogaciones.