Violentas protestas estudiantiles en Chile

La Nación
 
La primera crisis de Bachelet: se agrava el conflicto

 
Hubo saqueos en la capital y más de 250 manifestantes fueron detenidos; casi un millón de alumnos participaron de un paro
 

  • Los estudiantes secundarios habían rechazado una oferta del gobierno
  • Exigen participar de una reforma del sistema educativo
  • Bachelet dijo que ya respondió a las demandas

 
 
 

SANTIAGO, Chile.- Violentos disturbios marcaron ayer la segunda jornada de protesta estudiantil en menos de una semana en demanda de una profunda reforma del sistema educativo de Chile, en medio de la peor crisis escolar en el país en tres décadas.

El mayor desafío para la socialista Michelle Bachelet desde que asumió la presidencia, hace menos de tres meses, se agravó en forma dramática en las últimas horas luego de que los estudiantes secundarios rechazaran el fin de semana una oferta del gobierno.

Tras haber protagonizado varios enfrentamientos con la policía en diferentes zonas de Santiago, cientos de manifestantes saquearon anoche varios locales comerciales en el céntrico Paseo Ahumada, la principal peatonal de la ciudad. Por lo menos 250 de ellos fueron detenidos. También hubo choques en otras ciudades del interior, entre ellas Concepción.

La violencia empañó la masiva respuesta que había obtenido la "jornada de reflexión" convocada para ayer: 900.000 estudiantes secundarios y universitarios en todo el país adhirieron al paro, que recibió el apoyo de más de un centenar de organizaciones sociales. Incluso trabajadores del ministerio de Educación se declararon en huelga.

"Me parece que este paro es innecesario. Hemos acogido con seriedad y responsabilidad todas las demandas concretas y contingentes, pero además de eso hemos asumido los grandes temas de la reforma de la calidad, porque es justo, porque es necesario", dijo ayer Bachelet en un acto, en el que anunció que enviaría al Congreso un proyecto de reforma constitucional para garantizar el derecho a la educación.

De todos modos, el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, descartó que el gobierno pudiera acceder a otras demandas de beneficios económicos más allá de los que el gobierno aceptó conceder el jueves, por un costo cercano a los 200 millones de dólares.

Los estudiantes se mantienen desde hace un mes en pugna con el gobierno de Bachelet, al que exigen pasajes gratis en el transporte urbano, gratuidad en el examen nacional para continuar estudios universitarios y una profunda reforma educacional que elimine la brecha entre colegios privados y públicos.

Tras una multitudinaria protesta que el martes pasado dejó varios heridos y cientos de detenidos, Bachelet anunció un amplio programa de mejoras estudiantiles -entre las que se contaba la gratuidad del transporte escolar para alumnos pobres- que no convenció a los líderes que encabezan los reclamos.

La exigencia de fondo que ahora plantean los estudiantes es participar en una comisión con expertos y autoridades de gobierno para reformar la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), que promulgó el ex dictador Augusto Pinochet (1973-1990) cuando entregó los colegios estatales a la administración de las municipalidades.

"Más fuego a la hoguera"

Sin embargo, los disturbios de ayer parecieron aumentar la división interna en el movimiento estudiantil entre los sectores más radicales y los moderados (ver aparte).

La jornada se inició con algunas barricadas incendiarias en la periferia de la capital e intentos de estudiantes por impedir el tránsito por la principal avenida de la ciudad, que fueron frustrados por policías antimotines con gases lacrimógenos y camiones hidrantes.

La policía también impidió de esa forma una marcha anunciada por la agrupación de extrema izquierda Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), una organización guerrillera que propició la insurrección contra la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990), pero que se insertó en la vida política al restaurarse la democracia.

La situación se tornó aún más violenta al atardecer, cuando unos 2000 jóvenes y adultos -muchos de ellos encapuchados- comenzaron a lanzar piedras contra la policía y saquearon varios negocios en el centro de Santiago.

"La gran mayoría [de los manifestantes] no eran estudiantes. Son «cabros» que andan metidos [infiltrados]; se nota al tiro [de inmediato]", dijo un testigo.

En este contexto, la oposición derechista pidió la suspensión del viaje de mañana de Bachelet a Estados Unidos (ver aparte). Mientras el ministro del Interior, Andrés Zaldívar, exhortaba a la oposición "a participar más en la pacificación del país que pretender echarle más fuego a la hoguera", el ex presidente Ricardo Lagos respaldó abiertamente a Bachelet. "Esta no es la forma en la que estamos acostumbrados los chilenos a construir Chile. Las piedras corresponden a otra época de la historia y creo que la presidenta ha escuchado, señaló cuál era el camino. Se dialogó", dijo.

 

Agencias Reuters, AFP y AP

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