La noticia, que provocó alivio en todo el mundo, abre expectativas de que se avance en la pacificación de Irak y en la desarticulación de Al-Qaeda. Sin embargo, la red terrorista internacional, que ayer reconoció el fallecimiento de su líder, prometió que vengará su muerte y ya nombró sucesor.
Al-Zarqawi, de 39 años, era la persona más buscada del mundo después del número uno de la organización, el magnate saudí Osama ben Laden, y su lugarteniente, el egipcio Ayman al-Zawahiri. La muerte del líder terrorista –que habría sido entregado– provocó fuertes reacciones de los principales líderes mundiales. El presidente norteamericano, George W. Bush, dijo ayer que es “un duro golpe” al terrorismo internacional, pero advirtió que vendrán “días difíciles” en Irak y que eso requeriría que la población estadounidense “siga teniendo paciencia”.
El deceso fue confirmado en una conferencia de prensa conjunta en Bagdad por el primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, y el general norteamericano George Casey, que dirige la Fuerza Multinacional en Irak.
“Al-Zarqawi fue eliminado”, dijo el premier iraquí. El ataque dejó otros siete muertos, entre ellos el consejero espiritual de Al-Zarqawi, Abdul Rahman, una mujer y un chico.
Las fuerzas norteamericanas en Irak difundieron una fotografía del cadáver del líder de la organización terrorista, mientras que el Pentágono exhibió ayer una gigantografía de su rostro. Al-Zarqawi fue identificado “gracias a sus huellas dactilares, su rostro y sus cicatrices”, dijo Casey.
El general norteamericano precisó que el líder terrorista “murió durante un bombardeo aéreo a una guarida aislada, 8 kilómetros al norte de Baquba”, localidad ubicada 65 kilómetros al norte de Bagdad.
El ataque se realizó “sobre la base de las informaciones que facilitaron varios responsables de su organización, según las cuales iba a participar en una reunión” cerca de Baquba, dijo Casey.
Washington había establecido una recompensa de 25 millones de dólares por la cabeza del líder de Al-Qaeda en Irak, el mismo monto que dará a quien entregue a Ben Laden.
El premier Al-Maliki, que fue nombrado hace semanas y que necesitaba desesperadamente un logro para consolidar su autoridad, expresó ayer al canal de televisión Al-Arabiya que se entregará la recompensa. “Cumpliremos nuestra promesa”, afirmó, sin dar más detalles de quién será el beneficiario.
La mano derecha de Al-Zarqawi, Kudeir Abbas al-Juburi, alias Abu Adnan, también fue capturada y podría aportar información valiosa a las fuerzas de la ocupación, según fuentes iraquíes.
Las fuerzas estadounidenses confirmaron la ubicación de Al-Zarqawi basándose en informes de inteligencia iraquíes e “hicieron justicia con el terrorista más buscado de Irak”, señaló Bush, en los jardines de la Casa Blanca (ver Pág. 4).
Por su parte, el primer ministro británico, Tony Blair, sostuvo que esperaba que la insurgencia iraquí buscara venganza. “Habrá furiosos intentos (…) con la muerte de Al-Zarqawi de contraatacar”, sostuvo Blair, y agregó que su muerte no terminará con la ola de violencia en Irak, pero que era un hecho “importante”.
Sigue la violencia
Ayer, dos bombas mataron a 15 personas en Bagdad e hirieron a otras 36, en un recordatorio del constante derramamiento de sangre en el país.
Al-Qaeda en Irak confirmó la muerte de Al-Zarqawi y, en un sitio de Internet, juró continuar su “guerra santa”. “Queremos informarles de la maravillosa noticia del martirio del guerrero jeque Abu Mussab al-Zarqawi”, dice la declaración de Abu Abdel-Rahman al-Iraqi, número dos del grupo (ver Pág. 3).
Al-Zarqawi, a quien Ben Laden llamaba “el príncipe de Al-Qaeda en Irak”, simbolizaba la insurgencia islámica radical contra la ocupación estadounidense e inspiró a una interminable cantidad de militantes en todo el mundo árabe para que entregaran sus vidas en misiones suicidas en Irak.
También inició hostilidades contra la mayoría chiita de Irak, lo que reforzó los temores de que intentara desencadenar una guerra civil. Funcionarios iraquíes y estadounidenses afirman que formó una alianza con algunos de los ex agentes de Saddam Hussein, beneficiándose de su dinero, armas y recursos de inteligencia para realizar su campaña.
Los comandantes militares norteamericanos han dicho que Al-Zarqawi personalmente decapitó a personas secuestradas por sus seguidores y lo identificaron como el cerebro detrás del ataque con un coche bomba que destruyó la sede de las Naciones Unidas en Bagdad y dejó 22 muertos, entre ellos el brasileño Sergio Viera de Mello, el responsable de la misión de la ONU en Irak.
Paul Bigley, hermano del ingeniero británico Ken Bigley, que fue decapitado por el grupo de Al-Zarqawi, dijo que el líder militante debería pudrirse en el infierno. “El hombre era un animal y se merecía lo que le sucedió”, declaró Bigley al noticiero de Canal Cuatro de Inglaterra.
Agencias Reuters, AFP, ANSA, AP y EFE
Ben Laden sigue siendo la presa difícil
A diferencia de Abu Mussab al-Zarqawi, Osama ben Laden, cerebro de los atentados del 11 de Septiembre y líder de la red Al-Qaeda, evita usar teléfonos satelitales e Internet; está escondido en remotos e inaccesibles lugares y está protegido por tribus ferozmente leales; es además mucho menos visible que su lugarteniente en Irak. "Ben Laden es un líder terrorista mucho más difícil de atrapar, en comparación con Al-Zarqawi. El no se involucra en las operaciones diarias y cuenta con un apoyo mucho más leal de su gente", dijo Talat Masood, un general retirado paquistaní.
Temen en Irak una represalia de Al-Qaeda
Las calles de Bagdad, normalmente llenas, estaban casi desiertas incluso antes de que entrara en vigor el toque de queda para los vehículos, entre las 11 y las 17 (de las 4 a las 10 en la Argentina) en las ciudades de Bagdad y Baaquba, indicó una fuente de la seguridad iraquí.
"Esta medida está destinada a garantizar que el mayor número posible de personas se queden en sus casas, tras los atentados del jueves por la tarde en Bagdad, después de la muerte del jefe del Al-Qaeda en Irak, el jordano Abu Mussab al-Zarqawi", explicó la fuente.
Un total de 35 personas murieron ayer en cuatro atentados con coche bomba en barrios de mayoría chiita de la capital iraquí, según fuentes de seguridad.
El toque de queda se produce un día después del anuncio de la muerte de Zarqaui, que resultó muerto el miércoles en un ataque aéreo contra la guarida, a unos 8 kilómetros al norte de Baaquba, en donde se encontraba.
El ejército estadounidense indicó el jueves que espera ataques de la organización terrorista en los próximos días en un intento de demostrar que Al-Qaeda aún está muy activa en Irak.
"Aunque el jefe de Al-Qaeda en Irak esté ahora muerto, su organización terrorista continuará siendo una amenaza porque sus miembros seguirán intentando aterrorizar al pueblo iraquí y desestabilizar su gobierno", reconoció el jueves el general estadounidense George Casey, comandante en jefe de las tropas de Washington en Irak.