El trabajo infantil creció un 600% en los últimos siete años en Argentina

La Capital
 
Penoso. Un millón y medio de niños debe emplearse en distintas labores para poder comer o para ayudar a su familia

La crisis económica disparó las cifras de una patología social que, en el resto del mundo, está revirtiendo

El trabajo infantil en el país creció un 600 por ciento en los últimos siete años y afecta a un millón y medio de niños, según aseveró ayer la organización Save the Children, un día antes de conmemorarse el Día Mundial contra el Trabajo Infantil.

  Las alarmantes cifras que proporcionó esa organización se sumaron a las de la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (Eanna), que encargó el Ministerio de Trabajo y en la que se determinó que en el país trabaja el 7 por ciento de los niños de 5 a 13 años, y el 20 por ciento de los adolescentes de entre 14 y 17 años.

  Si bien la Organización Internacional de Trabajo constató en su último informe sobre el rubro una disminución a nivel internacional, esa situación no se registró en la Argentina.

  Así lo denunció Save the Children, una ONG de origen sueco, que informó que el trabajo infantil creció un “600 por ciento en los últimos siete años, como consecuencia de la crisis económica”.

  “De los 250 mil niños argentinos que trabajaban en 1998 se ha pasado a 1,5 millones en la actualidad”, abundó la organización en su informe.

  En el país funciona desde el 25 de agosto de 2000 el ámbito de la cartera laboral la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (Coneati), creada por decreto 719/00, que definió a la práctica como “una de las peores formas de explotación y abuso”.

  El sitio web de esa dependencia oficial definió al trabajo infantil como las “actividades y estrategias de supervivencia, remuneradas o no, realizadas por niños y niñas, menores de la edad mínima requerida por la legislación nacional vigente para incorporarse a un empleo”.

  “Se trata de actividades y estrategias visibles, invisibles u ocultas, donde el sustento logrado o el beneficio del servicio puede servir para sí o para contribuir al mantenimiento del grupo familiar de pertenencia, pero también de la apropiación de terceros que los explotan”, conceptualizó la Coneati.

Afecta más a los varones

  Respecto de las características que presenta el flagelo del trabajo infantil en el país, la Eanna determinó que afecta en “mayor medida” a los varones, a niños de áreas rurales y de Mendoza y del Noreste.

  El trabajo permitió determinar que los varones se desempeñan principalmente en la construcción, en un negocio, finca, taller o cortando el pasto, en tanto que las niñas lo hacen en tareas domésticas para terceros, el cuidado de niños y la preparación de comidas.

  En el orden internacional, Unicef criticó que en la Argentina no se disponga de información cuantitativa ni cualitativa que aporte a un “conocimiento real y profundo de las problemáticas de violencia, abuso y explotación de los niños”.

  Sobre el trabajo infantil en particular, esa organización internacional advirtió en su sitio web oficial que “los datos muestran un incremento exponencial de la problemática en los últimos años y una falta de políticas públicas eficaces que reviertan el problema".

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