Pero había otra inquietud escondida en esa frase, que fue revelada a LA NACION por calificadas fuentes del gobierno: este mes hubo nueve secuestros exprés además del de Orsomarso; en mayo se registraron seis casos. Este aumento es lo que preocupa a Solá.
Los informantes agregaron que desde el domingo último no hay noticias sobre el caso Orsomarso, que está en cautiverio desde hace 20 días. Los delincuentes no volvieron a comunicarse con la familia.
"Mientras alguien esté secuestrado, la provincia está bajo secuestro y es nuestra responsabilidad", fueron las palabras del mandatario. Aclaró, sin embargo, que la existencia de "un secuestro en el Gran Buenos Aires, que tiene nueve millones de habitantes, no es porque algo esté fallando, sino porque todavía hay mucha delincuencia."
Los informantes del gobierno aclararon que de los secuestros cometidos este mes, cinco fueron esclarecidos. "Tres -entre ellos, el de la pareja-fueron cometidos un grupo de delincuentes detenidos ayer (por anteayer) en Sarandí. Eran dos menores de 17 años y un mayor, de 30", dijo una fuente del caso.
Denominador común
Además del incremento de los secuestros exprés, hay otros casos que inquietan al gobernador Solá y al ministro de Seguridad, León Arslanian. Se trata de tres hechos que tienen por lo menos un común denominador: las víctimas se dedicaban a la venta de autos.
Por eso, Arlsanian pidió a los investigadores que buscara conexiones entre los tres casos. "Estamos chequeando información. Todavía no encontramos un punto de conexión entre los tres episodios", dijo una calificada fuente.
Los casos son el rapto de Orsomarso, que fue secuestrado el 8 de este mes; las ejecuciones de otro vendedor de autos, en Virreyes, y de su novia, en Luis Guillón, y la desaparición de un tercer empresario del rubro, Miguel Adolfo Der Bedrosian, de 34 años, que el jueves pasado retiró 50.000 pesos de un banco de Morón y desde entonces nadie más lo vio.
La causa Der Bedrosian está caratulada, hasta ahora, como averiguación de paradero. Los otros dos casos son diferentes: además de la coincidencia de las actividades, las fuentes dijeron que existirían contactos de las víctimas con ladrones de autos y piratas del asfalto.
El caso de la pareja ejecutada ocurrió entre el miércoles y el jueves últimos, y para los investigadores tiene elementos mafiosos. Ella apareció muerta en su casa, atada de pies y manos: la habían estrangulado. A su pareja lo maniataron, le pegaron un tiro en la nuca, lo envolvieron en una frazada y lo arrojaron en un barranco.
El hombre, confió un investigador, había tenido un desarmadero en La Matanza. Tenía -agregó la fuente- antecedentes por la presunta venta de autos robados y relaciones con piratas del asfalto. Orsomarso, de acuerdo con los datos aportados por los informantes, también tendría antecedentes por aparentes negocios turbios relacionados con la venta de autos robados.
Por eso, tanto en este caso como en el de la doble ejecución, las autoridades no descartan eventuales ajustes de cuenta. Además, siempre según los informantes, la familia del secuestrado no estaría colaborando demasiado con los investigadores.
Ramiro Sagasti