Tailandia: los militares tomaron el poder

La Nación
Golpe en el sudeste asiático: tras una larga crisis política y social

Tropas leales al rey aprovecharon el viaje del primer ministro a Nueva York y lo derrocaron; declararon la ley marcial
 

BANGKOK.- En el primer golpe de Estado que sufre Tailandia en 15 años, las fuerzas armadas derrocaron ayer al primer ministro Thaksin Shinawatra y tomaron el poder, un hecho que algunos analistas consideran el corolario de la profunda crisis política y el creciente estado de convulsión social que se vive desde hace meses en ese país, uno de los llamados "tigres asiáticos".

El golpe de Estado, que hasta anoche no se había traducido en hechos de violencia, fue liderado por el general Sondhi Boonyaratkalin -que fue proclamado nuevo primer ministro- en momentos en que el ahora ex premier Shinawatra se encontraba en Nueva York para participar de la Asamblea General de la ONU (la delegación tailandesa canceló ayer a última hora su participación).

"Las fuerzas armadas tailandesas dirigidas por el general Sondhi Boonyaratkalin derrocaron al gobierno del primer ministro Thaksin Shinawatra e impusieron la ley marcial", anunció el general Prapass Sakuntanat, convertido en vocero de la revuelta.

Las primeras medidas del nuevo gobierno fueron anunciar la supresión de la Constitución tailandesa de 1997, al igual que el Parlamento y el Tribunal Constitucional.

Es la primera vez desde febrero de 1991 que el ejército asume el poder en Tailandia, un país con una larga tradición de golpes liderados por las fuerzas armadas (23 en los últimos 74 años), que en la última década había logrado dar la imagen de una nación políticamente estable (ver aparte).

El golpe que se produjo ayer, que podría calificarse como "de manual" por lo clásico del procedimiento, fue consecuencia de una creciente crisis política que se desató a principios de este año, tras la venta de un conglomerado de empresas de comunicación, propiedad del destituido premier, a una firma de Singapur.

La maniobra permitió a la familia de Shinawatra -un magnate de las empresas de comunicación- embolsar unos US$ 2000 millones libres de impuestos y provocó la ira de un número creciente de personas que comenzaron a manifestarse en las calles y a sumar adherentes mes tras mes.

La popularidad de Shinawatra, que había sido reelegido en 2005 con un caudal de votos cercano al 75 por ciento, cayó en picada al punto que decidió adelantar las elecciones legislativas de 2009 para abril último. Pero fueron boicoteadas por la oposición.

También abonaban el descontento la cada vez más sangrienta contienda con la guerrilla musulmana del sur del país, una cruel campaña antidrogas -que dejó 2500 muertos- y, especialmente en los últimos días, una disputa con los militares que incluyó retiros anticipados y desplazamientos de altos oficiales. Shinawatra, incluso, acusó directamente a grupos militares de haber intentado matarlo mediante un atentado con explosivos hace unos meses.

Extraña postal

Ayer, tanques y soldados apostados en las calles de Bangkok ofrecían una imagen poco usual de la ciudad capital de un país que en los últimos 15 años se ha convertido en un apacible destino para millones de turistas que llegan atraídos por las bellezas naturales y la cultura local.

En una declaración leída por televisión, el general Sondhi, de 59 años, primer musulmán al mando del ejército en Tailandia -un país de mayoría budista-, declaró que la toma de poder era provisional y que el gobierno "será devuelto al pueblo tan pronto como sea posible". Dijo, además, a modo de excusa, que "el gobierno democráticamente elegido [de Shinawatra] había causado una división sin precedente en la sociedad tailandesa".

Anoche, el líder de la rebelión y los altos mandos de la marina y la fuerza aérea fueron recibidos por el popular rey Bhumibol Adulyadej, de 78 años, al que manifestaron su lealtad.

Mientras tanto, desde un lujoso hotel de Manhattan, Shinawatra dijo que estaba "tranquilo" y que seguía considerándose el jefe del gobierno. Anteriormente había anunciado por televisión la destitución del general Sondhi y la declaración del estado de emergencia en su país, aunque luego canceló el discurso que tenía previsto ofrecer ante la Asamblea General de la ONU.

El gobierno norteamericano, por medio del vocero del Departamento de Estado, llamó a los tailandeses a "resolver pacíficamente sus discrepancias (…) de acuerdo con los principios de la democracia y la legalidad". Por su parte, el primer ministro finlandés, Matti Vanhanen, cuyo país ejerce este semestre la presidencia de la Unión Europea, expresó su "grave preocupación" ante los acontecimientos ocurridos en Tailandia y pidió "un regreso al orden democrático sin demora".

En tanto, las acciones en Wall Street sufrieron una repentina baja debido al golpe militar y, aunque recuperaron luego parte de las pérdidas, al finalizar la jornada los principales indicadores cerraron en baja. Para los inversores aún está muy latente el fantasma de la crisis monetaria asiática de 1997, que estalló justamente en Tailandia y arrastró luego a los mercados monetarios de todo el mundo.

Agencias Reuters, AP, EFE y ANSA

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