Cómo era el paisaje de Buenos Aires hace un millón de años

La Nación
 
Lo cuenta el paleontólogo Fernando Novas
Lo habitaban mastodontes, mulitas gigantes y tigres dientes de sable

 
 
Sin colectivos ni rascacielos que acapararan la mirada, los sucesivos paisajes de la Buenos Aires prehistórica fueron recorridos por animales hoy impensables, como los primitivos elefantes –llamados mastodontes–, que vivían en manadas, o por mulitas tamaño extra large, que deambulaban entre una vegetación similar a la que domina hoy la provincia del Chaco.

Son testigos de su paso por estas tierras sus restos fósiles, desenterrados debajo de sitios emblemáticos de la ciudad, como el Obelisco, Plaza Italia y Puerto Madero. Florentino Ame- ghino, pionero de la paleontología argentina, apodó Mastodon maderianus a un mastodonte cuya osamenta vio la luz en 1889, en el último barrio porteño, hoy poblado de torres y restaurantes frente al río, cerca del centro.

En otras épocas, el paisaje porteño estuvo dominado por el agua, mucha agua: un mar que inundó estas tierras cuando las altas temperaturas de los períodos interglaciares derritieron los casquetes polares y elevaron el nivel de los océanos. Recuerdos de esos días son los restos de ballenas prehistóricas hallados tierra adentro, en localidades como San Nicolás.

“La Reina del Plata descansa sobre un formidable cementerio de criaturas extinguidas que son las pampas”, comentó a LA NACION el doctor Fernando Novas, paleontólogo del Conicet, que recopiló más de 150 años de investigaciones realizadas sobre la fauna y geografía de la Buenos Aires prehistórica en su libro de próxima aparición, Buenos Aires, un millón de años atrás (Ed. Siglo XXI).

"Este libro -contó Novas, paleontólogo del Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia- surgió por un interés de procesar mucha información dispersa y de tipo técnico en un libro de divulgación, para todo aquel a quien le interese saber algo de paleontología argentina y, en especial, de cómo fue Buenos Aires en el pasado y quiénes fueron sus antiguos habitantes."

-¿Qué período de la prehistoria de Buenos Aires abarca el libro?

-Aunque el título habla de un millón de años atrás, el libro también abarca a la Buenos Aires de dos millones y medio de años o de hace 20.000 años. No está centrado en un punto temporal, sino que va analizando los vaivenes climáticos, geográficos y, fundamentalmente, de la fauna. Si poco es lo que solemos conocer de los animales que viven actualmente en la región, mucho menos se sabe de los que habitaron en sus orígenes. Y lo interesante es que Buenos Aires, y Sudamérica en general, actuó como un enorme laboratorio evolutivo: un escenario fantástico que a lo largo de millones de años fue poblado por criaturas que realmente hoy pueden resultar inimaginables.

-¿Cómo fue cambiando Buenos Aires durante ese período?

-Uno no puede hablar del paisaje de Buenos Aires, sino de los sucesivos y diversos paisajes que tuvo nuestra ciudad. Si uno hubiera caminado por aquí hace alrededor de 120.000 años, nos hubiéramos encontrado con agua por todos lados, porque gran parte de los casquetes polares se derritieron en una etapa interglacial, lo que provocó un ascenso del nivel del mar que avanzó sobre el territorio argentino. Las evidencias de estas transgresiones marinas las podemos encontrar en las barrancas de Belgrano, donde en el 1700 se iba a buscar conchillas de caracoles marinos para construir las edificaciones del barrio.

Pero no fue una, sino varias las intrusiones marinas, y algunas llegaron muy adentro del territorio. Auguste Bravard, uno de los pioneros naturalistas en la región, halló a mediados del siglo XIX restos de cetáceos en San Nicolás, a más de 150 kilómetros al norte de Buenos Aires.

-¿Qué animales surgieron de esa suerte de laboratorio evolutivo que fue la región?

-Hubo animales realmente fascinantes, como los megaterios: herbívoros parientes de los osos hormigueros o los perezozos arborícolas, pero que podían pesar cinco toneladas y medir cinco metros de largo. Otros seres espectaculares fueron los gliptodontes, por su aspecto y tamaño: parientes de las actuales mulitas, algunos llegaban a tener el tamaño de un Fiat 600.

-¿Hoy se siguen descubriendo fósiles en Buenos Aires?

-Sólo cuando uno recibe la llamada telefónica de una empresa constructora que estaba haciendo un pozo para un edificio o un túnel para el subterráneo y, a unos 10 o 12 metros de profundidad, aparece, por ejemplo, la coraza de un gliptodonte. Hoy, las excavaciones acá las realizan las empresas constructoras, no los paleontólogos.

La otra opción ya no es trabajar aquí en la Capital, sino a unos 100 kilómetros hacia el interior de la provincia de Buenos Aires. Recorriendo los cauces de los ríos, es altamente probable dar con restos de la fauna prehistórica.

Por Sebastián A. Ríos
De la Redacción de LA NACION

2 comentarios en “Cómo era el paisaje de Buenos Aires hace un millón de años

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