En el país, unos 150.000 chicos necesitan cirugía por quemaduras

La Nación
 
La Fundación Benaim asistirá gratuitamente a los que no tengan cobertura
 
En nuestro país, alrededor de 150.000 chicos necesitan cirugía para reparar las secuelas físicas y mentales producidas por quemaduras. Así lo indican las estimaciones con que cuenta la Fundación Fortunato Benaim, que asistirá de manera gratuita a pequeños pacientes sin recursos ni cobertura médica.

Las cicatrices defectuosas, las mutilaciones y, por qué no, el aislamiento social encabezan la lista de las consecuencias graves que las quemaduras pueden dejar en la piel de la cara, las manos, las piernas y los brazos de esa gran cantidad de chicos. En nueve de cada diez, las lesiones son de tratamiento ambulatorio. Pero el 10% restante -unos 15.000- necesita internación y 1500 deberán recibir tratamiento en centros de alta complejidad.

"Las quemaduras más frecuentes son los accidentes domésticos y la mayoría de las víctimas son chicos", dijo a LA NACION el doctor Fortunato Benaim, reconocido experto argentino en reconstrucción de lesiones provocadas por quemaduras, miembro de número de la Academia Nacional de Medicina y profesor honorario de Cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

En pediatría, las urgencias por quemaduras incluyen las ocasionadas por líquidos calientes de una olla que se vuelca en plena cocción o de la pava mientras el agua está hirviendo; las descargas eléctricas al morder cables, intentar enchufar un aparato o al jugar con la punta de un enchufe, y el contacto con superficies calientes, como el horno o la plancha. En esos casos, los expertos recomiendan no usar medicamentos ni productos como pasta dentífrica, harina o aceite, ni vendas, sino concurrir a la guardia de emergencias de un hospital.

"Sea en chicos o en adultos, todas las personas con secuelas de quemaduras padecen una discapacidad por el rechazo social. El paciente, asustado, se retrae. En nuestra sociedad, la palabra «quemado» es un estigma que queda de por vida", explicó el psicólogo Pedro Bilyk, vicepresidente 2° de la Fundación Fortunato Benaim.

Es justamente para ayudar de alguna manera a prevenir esa consecuencia social y las alteraciones funcionales y estéticas que dejan las quemaduras graves, que la entidad ofrecerá a los chicos que lo necesiten un tratamiento integral para reparar ese tipo de lesiones, ya sea con cultivos de piel propia del paciente o con injertos provenientes de un banco de piel.

Rehabilitación

"Nuestra fundación inició un programa de atención gratuita a pacientes sin recursos ni obra social o prepaga -resumió Benaim-. El tratamiento incluye la cirugía y la rehabilitación física y mental a través de un centro especializado dentro de la fundación, que este año cumple 25 de existencia."

Con apoyo del Ministerio de Salud y la Asociación Pro-Ayuda del Quemado, el denominado Plan de Acción Comunitaria y Ayuda Solidaria aspira principalmente a corregir las secuelas funcionales, que son las más graves. Estas incluyen, por ejemplo, que la cicatriz de la quemadura impida separar el brazo del cuerpo o que la lesión haya mutilado una mano o producido deformidades en la cara.

"Esas serán las que tengan prioridad -aclaró Benaim-. Las secuelas estéticas son importantes, pero en nuestras prioridades van después de las funcionales."

Según Bilyk, los pacientes y sus familiares tienen que "renunciar a la fantasía mágica" de que la medicina le devolverá al paciente sus rasgos y características originales. Y esto, en el caso de los chicos, es aplicable al fuerte deseo que los padres tienen de que sus hijos recuperen la imagen de nacimiento. "En ese deseo de proteger a sus hijos de todo, muchos padres tienden a culparse. Más cuando las secuelas por quemaduras se deben a un accidente en el hogar. Los padres quedan con la culpa de que podrían haber evitado esas lesiones -puntualizó Bilyk, coordinador de trasplante del Incucai-. La secuela expuesta es una muestra constante de aquel error."

El programa recibirá a chicos y adultos. Basta con comunicarse con la fundación – accioncomunitaria@fundacionbenaim.org.ar o (011) 4942-8719-o, en el interior del país, con las filiales del Rotary Club. Del mismo modo pueden ponerse en contacto quienes quieran colaborar con donaciones para ampliar el programa.

Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION

 
Se necesitan donantes
 
Para reconstruir las secuelas de quemaduras, la Fundación del Quemado Fortunato Benaim cuenta con el primer banco de piel que procesa, almacena y distribuye piel humana en el país, conservada para el tratamiento de pacientes con quemaduras graves. "La piel almacenada proviene de dadores cadavéricos con intervención del Incucai", explicó el doctor Benaim. Una vez ablacionada, se procesa en la fundación con rayos gamma y se la almacena en una congeladora a -80°C hasta el momento de su utilización.

A diferencia de lo que sucede con el resto de los órganos, para donar piel no es indispensable la muerte encefálica del donante y sólo se extrae una capa delgada de los miembros inferiores cuando ya no existe circulación sanguínea. En la actualidad, y por la falta de donantes suficientes, la mayor cantidad de piel almacenada proviene de aquellos que el Incucai identifica para la donación de órganos.

"Para que nuestro banco tenga piel, necesitamos donantes. Las familias donan el corazón, el pulmón o el riñón de un ser querido, pero suelen poner más objeciones cuando se les pide donar la piel", comentó el licenciado Bilyk.

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