"Normalmente damos malas noticias, pero ahora estamos recuperando", dijo a LA NACION Américo Castilla, director nacional de Patrimonio y Museos de la Secretaría de Cultura, que anunció la buena nueva en la ciudad eterna.
Castilla viajó hasta aquí junto a la embajadora María Susana Pataro, funcionaria de Parques Nacionales y asesora de la Dirección Nacional de Areas Protegidas, para participar en un seminario organizado por el Centro Internacional para la Conservación y Restauración de Bienes Culturales (Iccrom), organismo mundial de la cultura creado por la Unesco, y el Instituto Italo Latinoamericano (IILA).
En este encuentro de expertos latinoamericanos en el que por primera vez se definió un programa de largo plazo sobre la conservación del patrimonio cultural en América latina, se habló de varios temas, entre ellos el tráfico ilícito de bienes culturales.
Al respecto, Castilla ilustró la campaña de prevención que se está haciendo en la Argentina, que apunta a que la gente aprenda "que no tiene que irse del lugar que ha visitado con un pedazo de cerámica prehispánica de recuerdo. En América latina es recurrente el tráfico ilícito de bienes culturales, sobre todo en países como Perú y Bolivia, que han sido expoliados".
Se trata de piñas fósiles, restos óseos de dinosaurios y de aves, que al parecer intentaron venderse en una feria anual que suele hacerse en Arizona. Gracias a que un científico argentino que reside en los Estados Unidos detectó estas valiosísimas piezas, la Argentina -después de Mongolia el país con la mayor riqueza paleontológica del mundo- presentó un recurso, y ahora se espera que concluyan los trámites con Interpol para que los fósiles sean devueltos.
Castilla, que es además director del Museo Nacional de Bellas Artes, tiene experiencia en este tema. El año último, de hecho, fue él quien viajó a París para buscar tres cuadros impresionistas (de Gauguin, Cezanne y Renoir) que habían sido robados de ese museo en 1980.
Al margen del tema del tráfico ilícito de bienes culturales, en el seminario-taller que tuvo lugar en el cuartel general del Iccrom, en el barrio de Trastevere, se habló también de la importancia de la educación para que haya una mejor conservación natural y cultural del patrimonio y de "turismo responsable".
"En un país como la Argentina, donde ahora, debido a la paridad cambiaria, el turismo ha adquirido una importancia muy grande, incluso el cultural, se hace más que necesaria la conservación del sitio -dijo Pataro-. Si bien los turistas traen recursos, que pueden ser una fuente importante de financiación para la conservación del patrimonio, también pisotean, tiran basura y pueden robarse piezas de valor."
El deterioro que en su momento tuvo la famosa Cueva de las Manos, en Santa Cruz, por ejemplo, "no se debe a la lluvia ni a los animales, sino a la gente, que dibujó graffitis en ese alero pictográfico", denunciaron Pataro y Castilla, que coincidieron en que para prevenir este tipo de cosas es fundamental que haya una estrategia de manejo, planificación y gestión integrada del sitio.
"La educación es fundamental, porque lo que no se conoce no se quiere y no se cuida", sintetizó Pataro, que adelantó que como en esa zona de la Patagonia hay muchos más aleros ahora se está pensando en ampliar el sitio, para que también sea "más comprensible para el visitante".
Con ese mismo motivo, el próximo 19 de mayo, que es el Día Internacional de los Museos, se inaugurará un nuevo Centro de Interpretación de las Misiones Jesuíticas de San Ignacio, sitio que también fue declarado hace años patrimonio mundial de la humanidad por la Unesco.
Por Elisabetta Piqué
Corresponsal en Roma