«Macri tiene dificultad para expresarse»

La Nación

Si hay una disciplina en la que Gabriela Michetti demostró verdadera destreza a lo largo de toda la campaña electoral fue en la de defender sin fisuras a su jefe y de neutralizar los golpes por las supuestas diferencias ideológicas que la separan del líder de Pro.

La entrevista con LANACION no fue la excepción. La candidata a vicejefa no sólo volvió a casi jurar que Macri no será candidato a presidente en octubre, sino que hasta destacó su «apertura» para cambiar de opinión.

De todas maneras, admitió que a su compañero de fórmula «le cuesta expresarse», aunque le concedió que «ha mejorado mucho» en los últimos años.

– Le planteo una escena: Pasado el domingo y en algún momento antes del 28 de octubre Macri le comunica que se va a candidatear a presidente. ¿Qué le diría?

– Debo decir que la escena es imposible. Realmente lo es. Mauricio no va a hacer eso. Al no existir posibilidad, no tiene sentido que reaccione a algo que sé que es imposible. Sé que va a haber un debate respecto del rol opositor de Macri frente a Kirchner. De hecho, ya hay conversaciones al respecto. Pero Mauricio no va a estar en ese rol.

– ¿Cuál es el peor defecto de Macri?

– Su falta de paciencia en conversaciones muy largas o en situaciones en las que hay mucha discusión, mucho hablar.

– ¿Y la mayor virtud de Kirchner?

– Concebir al Estado como un espacio en el que el superávit y el equilibrio sustentable de las cuentas fiscales son cosas importantes. Hay que reconocer que eso es un valor.

– Alguna vez contó que se encontró en determinadas situaciones diciéndole a Macri: «No seas tan facho». ¿Recuerda alguna en particular?

– Hay que aclarar el uso de la palabra facho. Yo la uso cada vez que alguno se planta en una situación y yo quiero abrir la discusión un poco más. Lo dije porque habíamos tenido una discusión sobre las elecciones en Francia sobre Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal. Yo me daba la posibilidad de ver en Ségolène a una persona interesante como candidata para Francia… Estuvimos discutiendo y yo le dije: «Lo que pasa es que no tenés que ser tan facho», una cosa así.

Pero justamente, si hay algo que yo valoro en Mauricio, sinceramente, es que es un jefe que increíblemente tiene una apertura al cambio de opinión. Cuando uno argumenta bien, Mauricio cambia de opinión. No es una persona encorsetada ni cerrada.

– ¿Por qué cree que la percepción más común es exactamente la contraria?

– Porque me parece que [Macri] tiene una dificultad en la expresión, pero que fue mejorando muchísimo en los últimos tiempos. Hoy es más capaz de expresarse abiertamente en sus emociones. Es una persona que cuando se expresa está más a la defensiva y eso genera la sensación de que pueda ser cerrado.

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