Hubo unos 200 muertos al chocar un avión en Brasil

La Nación
 
 
La peor tragedia aérea de América latina

Un Airbus de TAM con 170 pasajeros se despistó tras aterrizar en una pista mojada, cruzó una avenida y se incendió al estrellarse contra un depósito de combustible

 

 

SAN PABLO.– Un avión de la compañía brasileña TAM con 176 personas a bordo no logró frenar durante el aterrizaje en el aeropuerto de Congonhas, en San Pablo, atravesó una avenida y se estrelló contra un depósito de combustible y una estación de servicio.

Aunque anoche todavía no se había difundido un balance final de víctimas, el gobernador de San Pablo, José Serra, declaró que las posibilidades de que haya sobrevivientes son “casi nulas”. El jefe de los bomberos de San Pablo estimó que la tragedia dejó unos 200 muertos, teniendo en cuenta las víctimas en tierra además de los pasajeros y la tripulación. De confirmarse la cifra, será la mayor tragedia aérea de América latina. El plantel de Gremio, de Porto Alegre, con los argentinos Sebastián Saja y Rolando Schiavi, estuvo a punto de abordar la nave, pero tomó otro vuelo.

El avión de TAM, un Airbus 320, había salido de Porto Alegre a las 17.16 y tocó tierra a las 19 en el aeropuerto de Congonhas, cuando empezaba a calmarse una intensa lluvia. Anoche, los bomberos todavía luchaban contra el fuego e intentaban retirar algunos de los cuerpos.

La tragedia, muy similar a la del avión de LAPA en el Aeroparque, en 1999, había sido anunciada apenas un día antes: un aparato de la compañía Pantanal también derrapó en la pista y, fuera de control, fue a parar al pasto que bordea el aeropuerto. La pista con más aterrizajes y despegues de toda América latina habría sido reinaugurada con una reforma inconclusa y no estaría preparada para aterrizajes en días de lluvia (ver aparte).

Ayer, una vez más con la pista mojada por la lluvia, el avión no logró detenerse. No se sabe aún si el piloto intentó despegar nuevamente al percibir que no podría parar. Se estrelló contra el depósito de cuatro pisos de TAM Express, de la propia compañía, y contra una estación de servicio Shell, después de cruzar la circuladísima avenida Washington Luis, donde embistió un automóvil. Una hora después del accidente, el embotellamiento ya llegaba a 8 kilómetros.

El avión, convertido en una bola de fuego, iluminó los edificios de la región. Todo el mundo se asomó por la ventana para ver qué había ocurrido, y el accidente paralizó varios barrios a la redonda.

"Me dijeron que la temperatura dentro del avión fue de 1000 grados, así que las probabilidades de que haya sobrevivientes son prácticamente nulas", declaró el gobernador de San Pablo.

El jefe de bomberos de la ciudad, el coronel Manuel Antonio da Silva Araújo, declaró: "Hay unos 200 muertos ahí". Hasta anoche, se creía que no había argentinos a bordo.

Parecía inevitable que hubiera también varias víctimas en tierra, ya que el avión excedió los límites del aeropuerto e impactó contra un edificio altamente inflamable. Anoche, de hecho, por lo menos 30 cuerpos carbonizados habían sido retirados del edificio contra el que impactó el Airbus de TAM.

El diputado Julio Redecker, del Partido Social Demócrata Brasileño, que solía participar de las reuniones de Mercosur como representante de la industria de Río Grande do Sul, se encuentra entre las víctimas. Iba a encontrarse con el presidente de la Cámara de Diputados, Arlindo Chinaglia (Partido de los Trabajadores), para viajar a los Estados Unidos en una misión conjunta.

En un raro presagio, también ayer el aeropuerto de Río de Janeiro había tenido que interrumpir sus aterrizajes y despegues porque una de sus terminales se incendió. El fuego se habría iniciado por un cortocircuito.

La peor tragedia aérea en la historia de Brasil ocurrió apenas 10 meses después de que un Boeing de la compañía Gol con 154 personas a bordo chocó en el aire con un jet privado de la compañía Embraer. El jet logró aterrizar con un alerón dañado, pero el Boeing se estrelló en la selva y no hubo sobrevivientes.

En medio de la ciudad

El aeropuerto de Congonhas es el de mayor movimiento del país: 48 aterrizajes y despegues por hora, 47.000 pasajeros por día y 80 por ciento de los vuelos de Brasil.

Está enclavado en el medio de la ciudad y todo pasajero que no lo conoce y aterriza por primera vez en él se lleva un susto: cuando el avión está llegando, da la impresión de que va rozando los edificios. Inmediatamente después se sumerge en la pista.

La pista estuvo bajo reformas hasta hace algunas semanas -paradójicamente para reducir el riesgo de accidentes- porque en los últimos tiempos habían derrapado cuatro aviones.

Fue en ese mismo aeropuerto que ocurrió en 1996 "la tragedia del avión de TAM" -como es conocida-, cuando un Fokker 100 se estrelló en el barrio que está detrás de Congonhas, segundos después de despegar. Un error del piloto le hizo poner las turbinas en reversa, lo que hizo frenar la nave. En aquel desastre murieron 99 personas.

La cabecera de la pista de despegue y aterrizaje de Congonhas está separada de la muy transitada avenida Washington Luis por apenas unos metros. Está elevada, y cuando uno pasa en auto por la avenida puede ver la cola del avión que se está preparado para despegar o el avión que acaba de aterrizar.

Hasta cerca de la medianoche los más de 70 camiones de bomberos continuaban intentando luchar contra las llamas que, cuando parecían controladas, se avivaban cada vez más debido al combustible de la estación de servicio y del propio avión.

Unas 20 ambulancias aguardaban a pocos metros, pero los únicos heridos fueron ocho personas que trabajaban en el depósito de TAM, varios en estado grave. Tres víctimas mortales del impacto y la explosión fueron las que primero fueron retiradas, aproximadamente a las 22.

Los vecinos de los edificios cercanos al depósito de TAM fueron desalojados por temor a un derrumbe, provocado por el intenso calor de las llamas.

Apenas supo del accidente, el presidente Luiz Inacio Lula da Silva convocó a una reunión de emergencia de su gabinete para analizar la situación (ver Pág. 3). Llamó al ministro de Defensa, Waldir Pires, (que tardó 10 meses en develar el caos con los controladores en el sector aéreo) y a la ministra de Turismo, Marta Suplicy, (que les recomendó a los pasajeros que se relajen y gocen cuando sufren atrasos de hasta 10 horas en los aeropuertos).

El mandatario decretó tres días de luto nacional y garantizó que se harán todas las investigaciones necesarias para esclarecer las causas de la tragedia.

"En señal de pesar por las víctimas, decreté luto oficial en el país en los próximos tres días", informó el presidente en un comunicado leído por su vocero, Marcelo Baumbach.

En el mismo, el mandatario dio garantías "a la sociedad brasileña de que todas las investigaciones necesarias serán hechas a fin de esclarecer las causas de esa terrible tragedia".

Por Luis Esnal
Corresponsal en Brasil

Gremio se salvó de milagro

  • SAN PABLO (Reuters).- El equipo de fútbol Gremio de Porto Alegre, que el mes pasado perdió la final de la Copa Libertadores ante Boca Juniors, tenía previsto abordar el avión de la aerolínea TAM que se estrelló en San Pablo. En Gremio juegan los argentinos Rolando Schiavi y Sebastián Saja. "Hablé con él y me dijo: «Todavía no sé por qué no volamos en ese avión»", comentó Daniel Saja, padre de Sebastián, el arquero argentino del Gremio de Porto Alegre. El equipo planeaba originalmente tomar el avión que se estrelló hasta San Pablo y de allí partir hacia Goiana, capital del estado de Goias.

 

 

 

 

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