Vilma Ripoll: «Cristina va a gobernar para los grandes grupos empresarios»

Clarín
 
La candidata presidencial del MST-Nueva Izquierda, que lleva como candidato a vice al diputado Héctor Bidonde, insiste con la idea de una "nueva izquierda" para constituirse en una alternativa política. No duda en pegarle al Gobierno, descree del pacto social convocado por el kirchnerismo y dispara: "Está aumentando la bronca y el desgaste de la gente".

 
 
 
Hay cierta incomodidad ante el aparato que la apunta con el lente: "¿Miro a la cámara?", pregunta Vilma Ripoll. En la redacción de Clarín.com, la ex legisladora, una de las referentes de una izquierda que va nuevamente fragmentada, alterna críticas al Gobierno con la intención de exhibir propuestas. Detrás de la dirigente se perfila la enfermera con más de 20 años de trayectoria en el Hospital Italiano y más de 10 de delegada gremial. En 2000 fue electa diputada de la Ciudad de Buenos Aires y consiguió la reelección en 2003. Ahora, busca consolidar un espacio para su partido.

– ¿Qué espera Vilma Ripoll para el 28 octubre?
– Por supuesto que queremos tener un buen resultado electoral, fundamentalmente repetir con esta nueva izquierda la campaña electoral que hicimos en las elecciones de Capital, donde salimos cuarta fuerza y elegimos a Patricia Walsh como diputada. Además, creo que tenemos posibilidades de tener nuevos diputados y de instalar esta nueva izquierda en las 17 provincias donde nos estamos presentando, y en más de 80 distritos de la provincia de Buenos Aires. Es nuestra presentación en sociedad nacional, de esta alternativa política que estamos haciendo, con personalidades independientes, con grupos políticos también de izquierda, con ambientalistas, luchadores sociales como ‘Cacho’ Bidonde, que me acompaña en la fórmula, o como Carlos Tinnirello, diputado nacional que viene del zamorismo y que va de candidato a gobernador, y Marcelo Parrilli, que va como primer candidato a diputado por la ciudad de Buenos Aires.

– ¿Cómo analiza el mapa político teniendo en cuenta las últimas elecciones provinciales?
– Reflejan o confirman lo que uno percibe: aumenta la bronca y el desgaste con el Gobierno. Porque, fundamentalmente a partir de los hechos de Santa Cruz y Neuquén, se cayó la careta del doble discurso, para muchos sectores de la población. La gente vota a listas opositoras, como una herramienta de voto útil que tiene a mano. En Tierra del Fuego fue el ARI, en Capital fue Macri, en Córdoba está la disputa de que no se sabe quién ganó, pero las cosas no estaban planteadas así, y pasó en Misiones, creo que empezó ahí. Por esto, la gente busca una herramienta para demostrarle al Gobierno que no quiere más de este régimen político de la soberbia, de la gestión global, que dice una cosa y hace otra.

– ¿No cree que en la mayoría de los candidatos hay un discurso más "social", que de algún modo se aproxima a tópicos históricos de la izquierda?; ¿Cómo influye eso en la campaña?
– Yo creo que no es sólo en la campaña, incluso el primer período de gestión del gobierno de Kirchner, que necesitaba hacer una acumulación de apoyo social porque subió con pocos votos, recogió el reclamo que había en la calle durante el 2001, es decir, todos los hechos que la gente exigía que los políticos cumplieran -entre ellos el "que se vayan todos"-, que tenían que ver con la Corte, con todos los problemas sociales y políticos. A partir de ahí no sólo que el Gobierno pasó a decirse a sí mismo como el Gobierno de los derechos humanos del pasado, sino que ha cambiado el discurso general de los candidatos en campaña y fuera de ella. Creo que toman esos reclamos que en general empalman con lo que proponemos desde la izquierda, desde toda la vida. La gente hablaba de la deuda, de las privatizaciones, cada asamblea del 2001 tenía un programa de gobierno que estaba íntimamente ligado a las propuestas de la izquierda. Creo que todos percibieron eso, que el que más lo vio fue Kirchner, y por eso su doble discurso lo basa exactamente en lo que la gente reclamaba en la calle, pero después hace otra cosa.

– Justamente por su rol de militante sindical y en el MST, está de algún modo inmersa en conflictos que parecen ocupar un lugar fuerte en la campaña, como el caso del INDEC o el de los subtes. ¿Cuál es su mirada de la conflictividad social? Le parece "saludable", como afirma el kirchnerismo.
– Eso es parte de la hipocresía y el doble discurso de Kirchner. Lo que sí creo es que Cristina, que está visto que va a gobernar para los grandes grupos empresarios a los que va a ver con tanta alegría al exterior y les ofrece aumentos de tarifas y todo tipos de negocios, tiene una cara interna que es la propuesta de ella. No sólo de orientar las políticas de su Gobierno de beneficiar a esos sectores, sino del pacto social en relación a los trabajadores acá.

– ¿Qué visión tiene de ese llamado a un "pacto social"?
Tiene una particularidad muy siniestra, porque es un pacto en un país en el que la mitad de los trabajadores está en negro, entre el 15% y el 20% precarizados o sin trabajo y el resto en blanco. Y a la mesa de negociaciones se van a sentar los dirigentes sindicales burocráticos que trabajan para el Gobierno, los grandes empresarios que hacen negocios y el Gobierno, que se apoya en ellos dos. Y los trabajadores no van a tener una verdadera representación, lo que va a significar recorte, rebaja salarial, retroceso en las condiciones de trabajo. Ya empezó, por eso hay conflictos, porque la política que prepara el terreno para Cristina se expresa en el INDEC. Los trabajadores y los técnicos del INDEC son los que salieron a decirle la verdad a la gente.

-¿Y en el conflicto de los subterráneos, por ejemplo?
Empezó con el INDEC y ahora siguieron con el subte, porque los trabajadores están denunciando un vaciamiento de los talleres, o porque están diciéndole a la población la verdadera historia de las condiciones de seguridad en la que viajan. Entonces, para hacer ese pacto social siniestro, necesita que no haya luchadores que le digan la verdad a la gente, combativos que no se dejen comprar y no se quiebren por una amenaza. Por eso están estos conflictos y va a haber muchos más, porque arrancaron por descabezar a los luchadores más importantes que está dando el movimiento obrero, no burocráticos y que se oponen a esas direcciones.

 
 
 
 La Nación
 
 
 
 
 

Vilma Ripoll
Partido: MST-NUEVA IZQUIERDA
Compañero de fórmula: Héctor Bidonde
Edad: 53 / Provincia de origen: Santa Fe

Partidos que lo apoyan: MST-Nueva Izquierda.
Cargos anteriores: es enfermera del Hospital Italiano de Buenos Aires, donde fue varias veces delegada general.
Su última experiencia electoral: en 2000 fue elegida diputada de la ciudad de Buenos Aires; fue reelegida en 2003 y cumplió dos años de mandato por el compromiso entre el MST y el PC.

 

 

 

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