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El Pornógrafo_de Juan Terranova

Maximiliano Zwenger

Nemo es fotógrafo y trabaja en un diario. Mirko es ginecólogo, y al parecer le trae ciertas complicaciones hablar sobre su especialidad médica cuando está “de levante”. Ambos trabajan de noche y se desvelan constantemente por eso de vivir con los horarios cambiados.

En “El Pornógrafo”, Juan Terranova  da vida a dos personajes que, por la rutina de la vida porteña (o no), conversan frecuentemente por chat. Ambientada en la Buenos aires actual, los protagonistas raras veces se cruzan en alguna fiesta pero siempre están en contacto por esta forma de comunicación adoptada universalmente.

Mirko y Nemo encuentran al amanecer y chatean sobre la vida y sus experiencias personales. Nunca falta una conversación un poco más banal y graciosa con la que el lector puede sentirse identificado (“…si te hacés una paja, Dios te va a castigar con la muerte”, “Mi viejo dice que el cerebro judío funciona tres segundos más rápido”).

Las descripciones de la ciudad, con sus calles y bares hacen llevadera e interesante la lectura. Terranova apela a mostrar visualmente los lugares que recorren los personajes: Lavalle con sus iglesias, otrora cines, Florida inundada de turistas, la soledad del Bajo al amanecer, la avenida Corrientes, etcétera.

El lenguaje que utiliza el autor es sencillo, coloquial, de fácil lectura. Está claramente dirigido a un lector joven, que entienda los guiños de la tecnología, Internet y el chat.

 Cuenta la historia en forma de diálogo. Es el mismo recurso que utilizó en su segundo libro,  “El bailarín de tango” (2003), solo que esta vez los personajes no se ven, sino que se leen a través de un monitor y escriben lo que dicen en un teclado. De manera inteligente, el texto posee ciertos retrasos o desfasajes temporales en la conversación,  naturales en un chat.

Son casi 220 páginas sin desperdicio, en las que el lector se introduce en el medio de los entrañables personajes que son totalmente reconocibles para cualquiera que viva en Buenos Aires. 

Aunque la tapa del libro tiene una sugerente boca pintada con rouge, en homenaje a Garganta Profunda, no se va a encontrar uno con un relato pornográfico ni nada parecido. Tampoco hay que dejarse llevar por el título del libro que solo hace alusión a uno de los personajes.

En la contratapa hay un texto escrito por el mismo Terranova donde admite haber comprado una Playboy en el parque Rivadavia a los quince años. Quizás  por esto imaginó a dos amigos chateando, porque en Internet es donde abunda el sexo y es un tema recurrente en el libro y en cualquier conversación por chat.

El autor es fanático de Internet. Tiene un blog (http://elcocinerosalvaje3.blogspot.com) donde postea constantemente sus impresiones sobre literatura, arte, cine y política.

Juan Terranova nació en 1975. Nieto de inmigrantes italianos, tiene una extraña fascinación por los rinocerontes. Estudió Letras en la UBA, donde también dictó clases de literatura brasileña y portuguesa.

Publicó “Notas de un viaje a Italia” (1999), “El coleccionista” (2001), “El caníbal” (2002) donde mezcla relato con recortes de diarios y revistas, el poema "El Ignorante" (2004) y “La Virgen del Cerro” (2007) donde relata una procesión a Salta.

Es uno de los representantes de la “nueva literatura argentina” junto a Maximiliano Matayoshi, Samantha Schweblin, Shila Vilker, Florencia Abbate, Pedro Mairal, entre otros. Sus cuentos participaron de varias antologías.

Con claras influencias de Manuel Puig, el autor reconoce haberse inspirado en “Cae la noche tropical” en el momento de escribir “El bailarín de tango”, donde cambia las edades de las protagonistas y las sitúa en Buenos Aires.

 Obsesivo confeso por Buenos Aires, en septiembre de este año compiló “Buenos Aires Escala 1:1”, con cuentos que retratan los barrios porteños y desde la variada visión de sus autores como Washington Cucurto, Violeta Gorodischer, Federico Levín, Alejandro Parisi, entre otros.

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