Los Kirchner. Cómo condenar el capitalismo y disfrutar de sus beneficios

 

Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner posan frente al glaciar Perito Moreno en Calafate. (Foto: AFP)

Si existe otra vida después de la que tengo, quisiera reencarnarme en un político argentino de alto rango, de los que se proclaman de izquierda.

La semana pasada, el ex presidente Néstor Kirchner encabezó un acto, en el que denunció la codicia de los productores agrícolas, con quienes él y su esposa, la actual jefa del gobierno, mantienen un pleito que lleva casi un año. Las estadísticas indican que más del 70% de los agricultores son pequeños o medianos propietarios, lo cual no impide que el matrimonio los encasille a todos como ‘grandes terratenientes’.

De su parte, la presidenta Cristina Fernández se regocija desde todas las tribunas, con el derrumbe del sistema capitalista -más bien del ‘capitalismo salvaje’- como lo demuestra la crisis mundial. Dice la sucesora de Néstor, que dentro del modelo que agoniza, el culto al éxito ha reemplazado la creencia en valores y que la riqueza se acumula en pocas manos y las desigualdades llegan a ser intolerables.

Dicho esto y cumplidas sus otras tareas, los esposos suelen retirarse a Calafate, un hermoso rincón del sur de Argentina, cuyo principal atractivo es el adyacente glaciar Perito Moreno. En medio de ese paisaje de lagos y ventisqueros, los Kirchner-Fernández edificaron su residencia campestre y el hotel-boutique de Los Sauces, un establecimiento de cinco estrellas donde alojarse cuesta entre los 780 y los 1.500 dólares por noche.

Recientemente, los ex integrantes de la guerrilla de Los Montoneros, compraron el hotel Alto Calafate, con tarifas algo más accesibles: se paga entre 185 y 303 dólares la noche. Gracias a sus conexiones con Néstor Méndez, el ex alcalde de Calafate, su tocayo pudo adquirir los 38.000 metros cuadrados sobre los que se asientan sus propiedades, por la irrisoria suma de 7.5 pesos (2.6 dólares) la unidad.

Fiel al principio establecido por la pareja presidencial, de que la riqueza no debe quedar en pocas manos, Méndez adjudicó 10.000 metros cuadrados –también de tierras fiscales- a Natalia y Romina Mercado, las hijas de Alicia Kirchner, hermana del ex mandatario y ministra de Desarrollo Social. El secretario de Turismo, Enrique Meyer y Ricardo Echegaray, titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) se apropiaron de 2.191 y 4.900 metros cuadrados, respectivamente.

En febrero del 2008, un dirigente de la Unión Cívica Radical (UCR) denunció al ex alcalde de Calafate, por tráfico de influencias y abuso de autoridad. Pero no hay cuidado: la fiscal que instruye la causa contra Méndez es la antes mencionada Natalia Mercado, sobrina del Poder. Viendo como se manejan las cosas por estos lados, no es de extrañarse que las firmas que se disputan la licitación para ampliar el aeropuerto de Calafate, sean la Petersen, Thiele y Cruz SA, del empresario Enrique Eskenazi y Rodalsa SA, de Lázaro Baéz. Ambos forman parte del círculo de hombres de negocio que gravita en torno a los Kirchner-Fernández.

El casino de Calafate, una construcción al estilo de Las Vegas que desentona del paisaje como una verruga, pertenece a Cristóbal López, otro empresario kirchnerista, propietario de 13 casas de juego y de 6.360 máquinas tragamonedas distribuidas en nueve provincias.

Sentado en un café observo al cliente que lee una revista de noticias. El titular señala que en cinco años, Cristina y Néstor multiplicaron por ocho su fortuna. En el 2002 declararon una renta de 2.200.000 pesos (unos 647.000 dólares) y 17.824.941 pesos (cerca de 5.242.630 dólares). De acuerdo con estas cifras (que no han sido desmentidas), los denostadores del capitalismo y de sus lacras, figuran entre los gobernantes más acaudalados que haya tenido la Argentina. ¿Cómo lo hicieron? Sobre esta interrogante se barajan mil hipótesis y un sólo dato cierto: que Néstor Kirchner está siendo investigado por supuesto enriquecimiento ilícito.

El lector a quien espío, pasa rápidamente la página en cuestión y se concentra en los deportes. Una sonrisa se dibuja en sus labios: el equipo de River Plate venció al de Banfield en la última fecha del torneo de fútbol. No lo condenemos por frívolo: el hombre sólo cuida de su salud mental.

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