Corrientes, madre de luchas sociales

Por Adriana Acosta Sosa para Alternativa Socialista

Alrededor de las cuatro de la mañana del 17 de diciembre de 1999, la gente discutía los métodos de lucha. Recibimos a De la Rúa con la toma del Puente General Belgrano, que ya llevaba una semana. El pueblo correntino quería una salida duradera a un conflicto profundo.

Los gritos de la muchedumbre se hicieron oír cuando Gendarmería provocó un apagón. Mayores, madres con sus hijos en brazos y jóvenes huimos de los gases y las balas de goma. Aunque en cuestión de minutos desalojamos el puente, Gendarmería nos persiguió a través de la Avenida 3 de Abril. Nos cazaban para golpearnos y amontonarnos en una esquina. Los hospitales no daban abasto con los heridos e intoxicados. Pero los adolescentes no nos rendíamos. Con gomeras defendimos al pueblo y bajo la bandera del Frente de la Resistencia vi a mis compañeros caer como moscas.

Ya a la mañana Gendarmería comenzó a entrar por la fuerza a los departamentos con balcones que daban a la avenida, apostándose en las terrazas como francotiradores. A las nueve de la mañana cae muerto Mauro Ojeda tras recibir un disparo de calibre 22, idéntico al que usaba Gendarmería en sus prácticas de tiro. Luego cae Francisco Escobar, en brazos de sus compañeros. Pero sabíamos que los muertos eran más de cinco. En un momento perdí la cuenta de los heridos. El humo, el ruido y la sangre me provocaron desmayos.

La mecha de la explosiva protesta correntina, que duró diez meses, se encendió en marzo del ’99. Fue con la salvaje represión a los alumnos del colegio General San Martín por parte de la patota tatista1. Luego los docentes comenzaron sus sentadas en las calles. Los sueldos atrasados y la desidia de los gobernantes provocaron que la deuda de Corrientes superara a la del Paraguay.

En mayo, el Obispo Monseñor Castagna llama a llevar luz a los gobernantes. Más de 20.000 manifestantes se movilizaron en columnas que convergieron en la Plaza 25 de Mayo. Sus dichos resonaron: “Somos responsables tanto como ellos, pues callamos sus atropellos”.

El 7 de junio, 40.000 personas hicimos vibrar el Puente. Pero salvajemente reprimidos por Gendarmería, nos refugiamos en la que denominamos Plaza de la Dignidad. Allí se apostaron carpas populares. Había desde abogados hasta médicos autoconvocados. El pueblo colaboró con los que hacían el aguante. Mientras los grandes estaban en asamblea permanente, los chicos éramos formados. Allí aprendí de socialismo, dignidad y respeto. Allí aprendí revolución. También habíamos alquilado la Casa de la Dignidad, donde acopiábamos las donaciones. En el Cabildo Abierto de la plaza había música, teatro, política, locro y calor de hogar.

Se escuchó “Tato preso”, “se va Poccard”2. ¡Le ganamos al régimen! Pero no nos íbamos a ir. La Plaza siguió tomada hasta diciembre. Aún recuerdo las banderas blancas que la policía desplegó entre Gendarmería y el pueblo. Cansados de levantar heridos, cantamos el himno llamando a la paz. Cuna del Correntinazo3 del ’69, cuna de la gesta del ’99, Corrientes, soñadora, sabe que puede luchar.

1 Del ex gobernador Raúl “Tato” Romero Feris, detenido en agosto del ’99 por malversación de fondos públicos.

2 Néstor Pedro Braillard Poccard, gobernador denunciado por corrupción y destituido.

3 Combativa movilización universitaria con apoyo obrero, previa al Cordobazo.

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