Mar del Plata. SEGURIDAD PÚBLICA: UN PUNTO A PARTE

Comunicado.

El candidato a 1º Concejal por Proyecto Sur, Lic. Carlos “Pampa” Pérez Lora, expresó ante un grupo de vecinos y choferes de taxi: “El tema seguridad implica el deber de afrontar la cuestión y proporcionar una política seria y realista frente a la demanda social concreta. La inseguridad no es una sensación, no se puede ir en contra del sentido común más elemental: La gente que quiere circular tranquilamente por su barrio no es de derecha ni de izquierda, es gente; quiere que se la defienda de esa inseguridad (sea de patrones prepotentes, bandas de depredadores, violadores, abusadores, pedófilos, quema mujeres, barra bravas y mafiosos de toda ralea, así como de policías abusivos, de gatillo fácil, de todo tipo de delincuentes pertenecientes a cualquier trama siniestra de complicidad judicial-policial-mafiosa). No se puede culpabilizar a las víctimas de los flagelos sociales”.

“El delito no surge de la insuficiente represión social – correctiva y disuasiva -, con connotaciones incluso raciales o clasistas. Esto se deriva del concepto de represión necesaria para sostener las desigualdades sociales, funcionales al sistema económico imperante; allí donde haya pobres suficientemente disciplinados por la coerción, habrá eficiencia económica y ausencia de delito. Así, la exposición hace que la indefensión ante el delito sea inversamente proporcional al nivel socioeconómico. Los más pobres son los más expuestos: obligados a circular en espacios y momentos de mayor riesgo para los delitos más comunes, deben aceptar pasivamente en sus vidas otra amenaza trágica (sumándola como un aditamento existencial más a las ya duras condiciones que implica sobrevivir). En cambio, los más poderosos -si bien suelen ser mayor blanco de delitos menos frecuentes pero más mediáticos- tienen mayores recursos para eludir el accionar delictivo, desde countries protegidos por custodias privadas y tecnología (que ya de por sí constituyen una industria propia, a la que le conviene la inseguridad)” – continuó el futuro edil por el Movimiento que lidera Pino Solanas.

 

      “Es falso que nada pueda hacerse ante el delito, contra su organización, y por ende contra sus consecuencias sangrientas. Se habla de inseguridad, pero se oculta que la raíz del asunto es la criminología socio-económica, al ver sólo el aspecto psicosocial del criminal y no el sistema económico operacional del delito como estructura productiva en una sociedad. No se puede oponer seriamente a la “mano dura” de la derecha el mero argumento de la disuasión en un ideal Estado de Bienestar Laboral y de Contención Social. Si los grupos que controlan el delito y su sistema de articulación productiva siguen en pie, hallar perejiles para delinquir es fácil: siempre habrá quien se tiente por esta oferta laboral al ser auspiciada desde organizaciones con poder y agenda para ofrecer protección e inmunidad, y la incidencia de una mejor situación social será significativa, mas nunca decisiva. Por lo tanto, se debe atacar el nacimiento del delito en su raíz infraestructural logística: prostíbulos, desarmaderos, reducidores, mafias, conexiones en la corrupción policial y judicial, protección política, estructuras de comercialización y exportación de lo robado y de importación de mujeres y menores; toda una infraestructura delictual que grita ausente en los análisis sociológicos, como si el delito sólo se iniciara y terminara en una acción espontánea de los sujetos”

 

El “Pampa” Pérez Lora, conocido en la ciudad y la región, por ser uno de los alma Mater del Sistema de Trueque Mar y Sierras, agregó: “Obviamente la educación, inclusión y contención son importantes (aunque poco se ha hecho al respecto); pero la comprobación de la praxis supera la mejor instrucción académica. Luego, el mayor promotor del delito no es sólo la pobreza (que lo es, pero en un grado potencial), sino el hecho de que delinquir es una salida excepcional a la pobreza. La principal causa es la capacidad del submundo delictual de fascinar a los pibes, donde pesa el ejemplo de la impunidad del delito, de los modelos de vida delictual que ellos ven en sus barrios y – lamentablemente – en la sociedad toda. Si las opciones son: los que trabajan, se esfuerzan y estudian, y viven sufriendo necesidades sin poder comprarse ni un buen par de zapatillas, versus, los que roban, matan, violan o trafican, con protección política-policial, y pueden vivir alegremente, luciendo costosas prendas y paseándose en la mejor moto, no es difícil deducir su elección”.

      “Desde Proyecto SUR estamos convencidos que eliminar la pobreza y sus consecuencias es muy importante – y para ello aún falta mucho por hacer – pero también es importante que el delito deje de ser un estilo de vida alternativo y deseable, y por la impunidad con la que se lo ejerce. El delito espontáneo, sin una estructura de sustentación logística que permita su desarrollo, no representa el mayor peso ni el de consecuencias más graves  (en cuanto a daños humanos), de la actividad delictual. Por ello, el ataque al delito, impidiendo el funcionamiento de esa estructura – y no enfocado sólo a la acción sobre sus efectores finales -, provocará su fin como proveedor de riquezas. Además, si se roba, es por existir una demanda social de lo robado, lo cual también está relacionado con lo socioeconómico”.

      “El miedo a la violencia es el mismo que otros miedos fundantes que, desde la opresión favorecen la emancipación del sujeto político (como el miedo a los atropellos de dictaduras, las brutalidades parapoliciales y los atropellos del poder económico) -agregó el Lic. en Psicología Pérez Lora -. No sólo hay que desarticular el sistema que posibilita que el delito sea una opción viable de movilidad social, sino operar sobre todas los niveles institucionales que puedan aportar acciones de tipo preventivo y proactivo, apuntando a lograr un garantismo integral que proteja lo más posible de cualquier amenaza violenta la integridad de un pueblo inerme, ese que vaga en las grietas del espacio social, en su diaria lucha por la subsistencia”.

      “Mientras tanto los que conformamos Proyecto SUR creemos que se debe dar una reestructuración de la policía, con la libre elección – y remoción – de los jefes distritales. Con una Policía Comunal, con mayor presupuesto y racionalización de la misma. Mejores sueldos y profesionalización de los efectivos, así como una legislación más acorde con la realidad”.

 

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