Gobierno-Sindicatos: La disputa por el poder en las y los trabajadores.

Por Horacio Meguira, director del Departamento Jurídico de la CTA – Central de Trabajadores de la Argentina.

ACTA.

Es importante analizar este discurso presidencial ante una medida legítima de acción directa dispuesta por los trabajadores de Subterráneos. Debemos hacerlo desde una perspectiva futura pero próxima, muy próxima.

En los distintos ámbitos donde se habla del Derecho del Trabajo hay un renacer del “chauvinismo laboralista” que se trasluce en críticas a los garantistas internacionalistas, a los que nos fundamos en la OIT para nuestras defensas y presentaciones judiciales etc.

Los dichos de la Presidenta respecto a la Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro (AGTSyP-CTA), en un discurso en cadena cuestionando una medida de fuerza dispuesta legítimamente por un sindicato, es sólo una muestra de lo que se va desarrollando en otros espacios: Académicos, administrativos y judiciales.

El Gobierno y sus sectores afines consideran que hubo un avance cultural del garantismo en estos años que tuvo su máxima referencia en los fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en materia de derecho social y sindical, y que la CTA tuvo un papel protagónico en dichos cambios.

Pero a partir de haber “ganado la hegemonía en la Cámara del Trabajo” y la subordinación de muchos jueces al dictado del asesor de la CGT, Héctor Recalde, sumado al 50% de votos en las elecciones primarias, se va generando un renacimiento del “laboralismo fordista”. A esto debemos sumar el miedo y el oportunismo que siempre están en favor de los que ganan.

Dicen, muchos de buena fe, que todo va a ser como antes del terremoto neo-laboral y que será el Estado y sus normas las que reglamentarán las relaciones laborales. Pregonan la vuelta al Estado-Nación.

Vaya estupidez. La historia no se repite. Sólo se parece a otras etapas de desarrollo capitalista. No quieren advertir que el paradigma productivo cambió. No sólo en la Argentina, sino en el Mundo entero. Los que creemos en la autonomía de las organizaciones sindicales, también coherentemente somos más afines a la norma convencional que a la impuesta por el Estado. Creemos en la deliberación democrática, tanto dentro de la clase, como después, ante el Estado y los empleadores.

Hace 20 años que optamos por posiciones políticas autónomas defendidas con herramientas genuinas: la huelga, la protesta y la organización. Desde ese entonces estamos convencidos que una sociedad más justa e igualitaria se formará con pluralidad de ideas y de organizaciones.

Preferimos que la norma heterónoma contenga los estándares mínimos, que un sistema de inspección las haga eficaces y que sea la negociación a todos los niveles la síntesis de la participación ciudadana de los trabajadores.

El ataque “en cadena” de Cristina Fernández de Kirchner al sindicato de Trabajadores de Subterráneos significó simbólicamente la “foto” de la modificación de las “relaciones de fuerzas” como continuidad de la otra foto del Consejo del Salario que tan gráficamente describiera nuestro compañero secretario Adjunto de la CTA, Ricardo Peidro, en su artículo publicado en ACTA y en el Periódico de la Central.

Ante la presencia física del secretario General de la CGT, Hugo Moyano, y la adjunta agrupación docente de Hugo Yasky, tiró las orejas de los dirigentes ante el abuso de derecho. Una medida de fuerza causada por “tendinitis”, es una exageración…!!! es un abuso !! Haciendo alusión a un padre colectivero que trabajó toda su vida sin reparar en estas pequeñeces; rememora el disciplinamiento “fordista” y la sociedad de trabajo.

Ella se arroga a sí misma la facultad de “dar” la libertad sindical (excepcional concesión de inscripción gremial al sindicato), sin embargo reprocha que le devuelvan con huelga. Claro, en esta concepción bonapartista donde el Estado es el único que concede, es fácil concluir que ella se entienda a sí misma como “la mal pagada”.

Es la preparación de anuncios de cambio. Tampoco es nuevo en la Presidenta. Cabe recordar la única reunión que mantuvo la conducción de la CTA el 7 de febrero de 2008, Cristina Fernández nos reprochó no ser adictos al “modelo”, y presentó quejas ante la alta conflictividad docente (parece que ahora la conducción del sindicato CETERA se disciplinó).

En la historia la disputa la representación de los trabajadores entre Gobierno-Partido y Sindicato tiene muchos ejemplos. Más, cuando el Gobierno gana con el voto mayoritario de éstos. Es evidente que la mención a la “tendinitis” fue sólo un pretexto para hacer gala del poder que reviste y a esta nueva relación de fuerzas a la que hacíamos referencia.

Con respecto al conflicto, todo indica que va a estimularse aún más la criminalización de la protesta y la ilegalización de las entidades sociales y sindicales que no hayan demostrado subordinación “al modelo”.

Es alarmante la arbitrariedad por parte de la Administración en forma directa o indirecta (siendo tolerante con la de los patrones) se manifiesta en distintas formas represivas. Abarca un amplio espectro de medidas tales como:

1. Negativas sistemáticas de inscripciones gremiales a nuevos sindicatos de la CTA.

2. Negativas de personería gremial o tramites tediosos como el caso de la Federación de Energía (más de 10 años). Ofertas de cooptación de sindicatos con trámite importantes ante el Ministerio de Trabajo.

3. Declaraciones de ilegalidad de medidas de fuerza. Denuncias penales de dirigentes “rebeldes” (dirigentes del Sindicato de Trabajadores del Azúcar del Ingenio La Esperanza-Jujuy).

4. Negativas a homologar convenios de sindicatos de la CTA (Jerárquicos de Ferrocarriles-CTA).

5. Influencia directa ante la Justicia del Trabajo para favorecer el modelo (Proceso Electoral de la CTA).

6. Procesos a dirigentes, delegados y activistas sindicales y sociales. (Huelga en el Ingenio El Tabacal, de Salta, huelguistas procesados por daños y exclusiones de tutela a dirigentes).

7. Asesinatos de trabajadores y referentes sociales en el último año.

8. Atentados contra domicilios de dirigentes sindicales. (Sindicato La Esperanza, Jujuy).

9. Despidos masivos de afiliados y dirigentes de sindicatos en formación.

10. Corte de los subsidios a entidades territoriales que no adhieran al “modelo”.

11. Asimismo una campaña de “penetración y de intento de hegemonía en distintos ámbitos superestructurales”: Asociaciones sindicales, sociales, profesionales tienen una dirección de cooptación en el Ministerio de Trabajo con funcionarios a cargo de “operativos”.

12. Con subsidios a actividades académicas, influencia ante ONG, que maneja cooperación internacional, organizaciones de abogados y profesionales, Colegios Públicos, política exterior sindical, etc.

El Ministro Carlos Tomada pretende que sólo sobreviva el conflicto formal de salarios y algunas condiciones de trabajo siempre dentro del Modelo. Entiende que la lucha por la fuente de trabajo, por la continuidad de la relación de trabajo, la estabilidad y la libertad sindical no forman parte de la racionalidad de la conflictividad virtuosa.

En tal sentido el discurso de Tomada ante los trabajadores de UETTEL y Call Center (trabajadores tercerizados de Telefónica y Telecom con tramite de inscripción gremial) fue que el despido justificado era legal en la Argentina y que ese tipo de lucha no tenía sentido ni legalidad (habían despedido a 40 trabajadores).

Durante todo este tiempo este tipo de conflictividad fue tolerada por el Ministerio de Trabajo sin importar mucho lo que otros gobiernos hacían. A su vez cada vez que hubo represión como ADOSAC (docentes de Santa Cruz), trató de despegarse, dirigiendo la responsabilidad a otras áreas de gobierno. Cabe aclarar que la represión del conflicto en muchas provincias, en el Gran Buenos Aires fue continua con mayor o menor intensidad desde el 2001 a la fecha sin ningún tipo de intervención del Gobierno Nacional.

El nuevo Ministerio conducido casi seguramente por la Viceministro actual Noemí Rial y la Secretaria a cargo de Álvaro Ruiz (sub-secretario actual) está y estará dispuesto a agudizar la represión, cuidando la no proliferación de organización por fuera del modelo.

El período de tolerancia está a punto de terminar y su fundamento en Derecho creen que puede estar garantizado por esa superestructura No cesan los intentos de cooptación de las organizaciones profesionales (Colegio Público de Abogados, AADT, FAES, Asociación de Abogados, Comisión de Trabajo de Diputados, el Departamento de Derecho del Trabajo de la UBA, Asociación de Abogados laboralistas, etc) formadoras de opinión en la materia.

De allí que se le dio tanta importancia y trascendencia a que lo resuelto por el Consejo del Empleo la Productividad y el Salario Mínimo Vital y Móvil fuera por unanimidad. Se vieron forzados a excluir ilegalmente a Pablo Micheli y José Rigane como consejeros para que ello suceda.

La subordinación oral de Moyano, y real de Yasky responde a ese criterio de “unicato”. La mención en el discurso presidencial a la importancia de que la CTA estuviera en esa lógica, y abandonara su condición de “contra” era la demostración simbólica. Todos los sectores productivos: la Mesa de Enlace del sector agropecuario, la UIA, los bancos… todos se subordinan al “modelo”. Se acabaron las autonomías, las abstenciones, la diversidad. Esas son las “imágenes” que la Presidenta viene prefiriendo y junto a la dicotomía y la falsa dicotomía conforman el discurso oficial.

Por eso vamos a notar, inclusive de algunos de nuestros compañeros, una nueva tolerancia hacia la hegemonía del Estado. Es muy visible en el comunicado publicado por la Agrupación de Yasky sobre el conflicto de Subterráneos: habla sobre la huelga como último recurso, el respeto del usuario, ensaya lo que viene en materia de discurso del conflicto.

El conflicto capital-trabajo va a re-contextualizarse. Se va a ir incorporando paulatinamente el tema de la necesidad, racionalidad y cuidado con el crecimiento económico del “modelo”. Esta afinidad electoral y discursiva, sólo demostrada unilateralmente en el “aplauso”, sin contraprestación (las quejas en los diarios de Pedro Wasiejko del incumplimiento del acuerdo de volver a convocar al Consejo del Salario para el tratamiento del Salario Familiar, es una demostración) por parte de los empleadores y el Gobierno, se va a ir afianzando como postura de los dirigentes sociales y sindicales del sector pro-oficialista, y como método de resolución de los conflictos por parte de las autoridades.

El peligro de la crisis internacional va actuar como factor de disciplinamiento ante el miedo a estar peor y a su vez va a ser uno de de los elementos de justificación represiva y de continuidad de la emergencia.

Estamos frente a la finalización de una etapa. El Gobierno junto a la profundización del cambio del paradigma productivo provocado en los primeros ocho años, pretende ahora su permanencia en el tiempo. El modelo neo-desarrollista se debe afianzar en esta lógica. Para ello va ser necesario el famoso “orden”.

Podemos calificar las etapas desde el 2001 en adelante:

1. Agotamiento del modelo neoliberal y transición 2001-2003. Fin de la insurgencia popular aguda. El Estado como intermediador de los conflictos. Instalación del modelo de gradualismo y de negociación colectiva.

2. Reconstrucción productiva y racionalización del conflicto (trasferencia del conflicto en el territorio a lo que llamo el gobierno y la UIA conflicto genuino, relación capital-trabajo). (2004-2006).

3. Crecimiento productivo. Crecimiento de la afiliación social y sindical, Crecimiento de la pluralidad de sujetos y de conflictos. Tolerancia relativa. Baja y media represión del conflicto. Comienzo de la desaceleración del crecimiento (2007-2011).

4. Hegemonía del modelo neo-desarrollista. Afianzamiento. Re-monopolización del sujeto social y sindical, Represión del conflicto por fuera del modelo y de de los sujetos que no sean afines. (20011 en adelante).

Algunas reflexiones finales.

Los sectores populares autónomos y anticapitalistas debemos reagruparnos lo antes posible. Unas horas antes que sea tarde.

Nuestro rol en la etapa debería ser analizado día a día en la búsqueda del nuevo paradigma alternativo y autónomo de la clase trabajadora.

En esta etapa de desarrollo de algunas ramas de la industria, especialmente de la agro-industria, debería generarse desde la CTA un plan estratégico especialmente dirigida a crear verdaderos contrapoderes en los sectores de mayor concentración organizativos en la perspectiva de la lucha económica.

Debemos extender las fuentes de poder para continuar creando poder.

Lo descripto en este documento es la disputa del poder en los trabajadores. Nosotros pretendemos justamente la alternativa: el poder de los trabajadores.

Vaya desafío.

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