1ro. de Mayo: Día Internacional de las y los Trabajadores en Argentina.

Hace 20 años nacía el MST. Desde ese momento hasta hoy hemos venido participando en la lucha política y social, construyendo un partido socialista y revolucionario que es de los principales partidos de izquierda de nuestro país. Una herramienta que te invitamos a conocer y fortalecer.

Guillermo Pacagnini

Hace 20 años fundamos el MST, y aunque el tango dice que 20 años no es nada, en la vida política es un tiempo más que considerable. Muchas organizaciones sucumben mucho antes, otras perviven como pequeños grupos sectarios o marginales y otras se adaptan a las modas de turno. Quienes construimos el MST, con aciertos y errores, estamos orgullosos de haber sido parte de los principales hechos políticos y de la lucha de clases y de continuar interviniendo en la realidad. Jugándonos por entero a la causa de los trabajadores y el pueblo, convencidos de que lograr transformaciones en sentido socialista no solo es necesario sino posible. Sin creer que es una tarea fácil ni menos aún que de antemano esté asegurada. Lo que creemos es que hace falta construir una herramienta política que pelee por un objetivo socialista y revolucionario, y que dispute en todos los niveles de la lucha política y social.

Tres hitos fundamentales en nuestra historia

Nuestra vida reciente estuvo jalonada por los grandes cambios en la lucha de clases a nivel internacional y de nuestro país. Es así que nacimos a partir de la crisis y estallido del viejo MAS, que luego de la muerte de Moreno fue abandonando esa tradición y dio respuestas equivocadas a los fenómenos pos caída del muro de Berlín y el estalinismo en el mundo. Para nosotros, a pesar de la contradicción que implicó la campaña del imperialismo sobre el “fracaso del socialismo”, por el hundimiento de ese aparato burocrático se abría una gran oportunidad para la construcción del partido que necesitan las masas. El MST nace en 1992, justamente un 1º de mayo, peleando dentro del MAS por estas posiciones, y luego construyendo la corriente que fundara Moreno, que pelee por las masas, sea internacionalista, rechace el sectarismo y el oportunismo y bregue por un régimen sano de partido. Esa pelea principista, puso las bases para hacer una nueva dirección y un nuevo partido que recoja ese bagaje y salga de nuevo a la palestra. Los difíciles comienzos del MST nos encontraron en las primeras peleas contra Menem y la campaña contra la jubilación privada.

Un segundo hito fue el Santiagueñazo de fines de 1993. Ese giro en la situación nacional que fue para Menem el inicio de su debacle. Nosotros definimos intervenir a fondo en esta realidad, dando un giro importante en la construcción del partido y su dirección. Así, nos extendimos en todo el país al calor de los distintos provincialazos; siendo parte dinámica en la juventud y tuvimos un papel importante en las grandes movilizaciones contra la Ley Federal y de Educación Superior y en la debacle de la Franja. En el movimiento de derechos humanos, escrachando a los genocidas y propiciando la cárcel y el castigo. También aportamos a las camadas de nuevos delegados y dirigentes del movimiento obrero.

El tercer hito, sin dudas fue el Argentinazo de 2001 del cual sacamos importantes conclusiones. Desde allí definimos una Juventud Socialista pegada a las luchas obreras y también respondiendo a las necesidades de los estudiantes, echando a la Franja de la FUBA encabezando el Frente 20 de Diciembre. El Movimiento Sin Trabajo Teresa Vive organizando la pelea por asistencia y trabajo genuino, la corriente sindical con la que nos hicimos fuertes en el transporte, la Lista Lila en docentes y luego ayudando a conformar la Lista 1 dando pelea en la CTA sobre la necesidad de una central democrática y combativa para lograr una nueva dirección de nuestra clase. Por supuesto, también nuestra confluencia en el Movimiento Proyecto Sur, como parte de nuestra pelea por poner en pie una alternativa amplia y transformadora.

Desde 1944, la continuidad de una tradición

Si bien el MST cumple 20 años desde su fundación, nuestra organización tiene sus raíces y expresa una tradición con casi 70 años de existencia en Argentina: la corriente trotskista de Nahuel Moreno.

Desde aquel 1944, cuando el GOM comenzó la implantación en las barriadas de la zona sur del conurbano, metiéndose de lleno en los conflictos del gremio de la carne y haciendo las primeras experiencias en el seno del movimiento obrero. Con Palabra Obrera y la búsqueda de una política hacia el peronismo, sin caer en oportunismos ni sectarismos que terminaban debilitando a nuestra clase y a los revolucionarios. Peleando en el Cordobazo, por derrotar a la dictadura, y por aprovechar el crecimiento del clasismo para avanzar en la construcción de una nueva dirección para los trabajadores. Desde el PRT-La verdad debatiendo frontalmente con los sectores que propugnaban el método foquista, aislándose del movimiento de masas, facilitando la represión y renegando de la necesidad de construir partido. Batallando por la personería político-electoral del PST para ponerla al servicio de una alternativa de los trabajadores, frente al PJ, la UCR y demás variantes patronales. Desde la clandestinidad, soportando el asesinato de más de 100 compañeros por la Triple A y luego por la dictadura, siendo parte de la organización de los familiares, poniendo abogados para pedir por los desaparecidos y visitar a los presos de todas las corrientes; pero siempre acompañando la experiencia que iban haciendo los trabajadores con el gobierno militar, pegados a sus luchas. Tras la revolución democrática que echó a patadas a los milicos en el ´82, lanzándose a construir el MAS como un fuerte partido enraizado en el pueblo trabajador. Acompañando este camino, con la permanente búsqueda de confluir internacionalmente con los sectores que venían dando batalla por la revolución y el socialismo en sus países.

Son casi 7 décadas defendiendo una tradición política. La de una corriente que, con sus aciertos y también con sus errores, ha dejado la vida de generaciones de cuadros y militantes, en pos de la construcción de un partido revolucionario que dispute por amplios sectores de los trabajadores y el movimiento de masas, rechazando las pequeñas capillas sectarias y sus gurúes de miniatura; así como las construcciones que viven haciendo de soporte izquierdo al régimen.

La necesidad de ser cada día más internacionalistas

Reconocemos el año 1944 como el de origen de nuestra corriente fundada por Nahuel Moreno. Pero en sus propias palabras: “No fue hasta el año 48 que comenzamos a intervenir en la vida de la Cuarta Internacional, participando en su Segundo Congreso. Consideramos éste el paso teórico político más importante dado por la organización argentina”

Como su incansable derrotero construyendo, explorando permanmentemente la unidad y respondiendo a los vaivenes de la situación mundial, pero con la firme estrategia de construir una corriente internacional en el puesto de mando. Esa fue la tradición y convicción que continuamos desde el MST construyendo a nivel internacional, en Bielorrusia, Francia, Venezuela, Brasil, Perú y otros lugares y ahora en un avance muy importante para nosotros confluyendo en un acuerdo político con la IV internacional.

Para construir una alternativa amplia, unitaria y anticapitalista, vení al MST

El Argentinazo del 2001 produjo un cambio grande en nuestro país y también repercutió en todas las organizaciones de izquierda política, social y sindical. Ese hecho tremendo de la realidad nos hizo reflexionar sobre la ausencia de una herramienta política con peso suficiente en los trabajadores y el pueblo como para transformarse en una alternativa y disputar el poder. Constatamos que eso impidió que las luchas y los nuevos procesos sociales barriales, piqueteros, de nueva dirección sindical y otros pudieran desarrollarse y dar saltos de calidad.

En el camino de avanzar en la disputa por una franja de masas y la construcción del partido, ajustamos nuestra política, organización y régimen interno a la nueva etapa y lamentablemente un pequeño sector se retiró por una gran incomprensión de los cambios que había que hacer. Porque desde el 2001 se vive una nueva etapa y un espacio sin precedentes para construir una alternativa amplia, de izquierda, antiimperialista y anticapitalista con peso de masas y a caballo de ir forjando esa herramienta amplia ir fortaleciendo un partido socialista y revolucionario como el MST. El kirchnerismo no pudo cortar este proceso y ahora el espacio se ensancha de la mano del desgaste K y este aniversario se inscribe en una de las mayores oportunidades que dan este marco nacional y la crisis del paradigma capitalista a nivel mundial.

La herramienta que queremos construir

Peleamos por construir una alternativa anticapitalista amplia para disputar franjas de masas, alejada del oportunismo y del sectarismo. No concebimos el atajo oportunista de que para hacer una alternativa grande hay que apoyar gobiernos capitalistas como lo hizo el PC con el kirchnerismo o integrar a variantes del régimen como la del FAP que no levanta salidas de fondo. Tampoco creemos que sirvan las construcciones autorreferenciales y sectarias que postulan sectores de la izquierda como el FIT, que se niegan a empalmar con corrientes que provienen de tradiciones distintas a las de la izquierda. Estamos empeñados en construir una alternativa con un claro programa antiimperialista y anticapitalista que pueda ganar peso de masas a partir de la confluencia con todos aquellos sectores provenientes del nacionalismo popular, antiimperialismo y también de la izquierda que quieran integrar algo amplio donde se respeten diferencias e identidades. Para que en el próximo argentinazo haya una herramienta con peso para disputar.

En este aniversario te invitamos a sumarse a nuestro partido para que juntos hagamos cada vez más fuerte esta herramienta.

“Día Internacional de los Trabajadores, ése es su verdadero nombre”.

1º de Mayo

El 23 de abril, organizada por Alejandro Bodart, diputado porteño del MST en el Mov. Proyecto Sur, se realizó una charla con Osvaldo Bayer sobre la historia del 1º de Mayo. La actividad fue coordinada por el periodista Herman Schiller. A continuación, transcribimos extractos de la exposición de Bayer.

La lucha por la jornada de 8 horas

El Congreso de la Internacional socialista reunido en Ginebra, resuelve en 1886 que se necesitaba luchar por las 8 horas de trabajo. Los primeros que van a cumplir con este mandato de la Internacional van a ser los sindicatos de Chicago, que eran todos, en aquel tiempo, de filiación anarquista. Van a salir a la lucha, van a hacer, el 1º de mayo de 1886, el primer paro por las ocho horas de trabajo. El paro fue total, menos en la empresa McCormik, que pagó altos salarios a rompehuelgas para que los trabajadores no salieran a la calle. Se hizo el paro el 1º de mayo y el día 2, la policía, como se hizo una gran manifestación, salió a reprimir a los 50 mil obreros que marcharon por las calles de Chicago.

Ocho horas de trabajo. Hasta ese momento se trabajaban diez, doce, catorce, dieciséis y hasta diecisiete horas por día, principalmente en los oficios de abajo, como el de las mujeres, tejedoras.

El 3 de mayo los obreros hacen una gran manifestación frente a la fábrica McCormik. Cuando el anarquista August Spies está leyendo un manifiesto, empieza una batalla campal entre los que querían las ocho horas de trabajo y los pagados por la policía y la empresa McCormik para romper la huelga. Ese día, la policía mata a seis obreros y provoca decenas de heridos.

“Trabajadores, la guerra de clases ha comenzado”

Un anarquista alemán llamado Fischer, redactor del Arbeiter-Zeitung (Diario de los trabajadores), imprimió 25.000 volantes que fueron repartidos y donde se explicaba el por qué de las ocho horas de trabajo. Decían: “Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. ¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo si es necesario! Enfrentemos a los patrones. ¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!”.El cinco de mayo hay una manifestación inmensa en el Haymarket. Alguien tira una bomba que mata un policía. Entonces la policía abre fuego contra los miles de obreros. Nunca se dijo la cifra de obreros muertos.

 Los mártires de Chicago

El gobierno norteamericano establece el estado de sitio. Se toman presos a centenares de obreros. Y se responsabilizan a ocho anarquistas por haber tirado la bomba.
Se inicia el juicio el 21 de junio de 1886. Tres de esos anarquistas van a ir a prisión. Samuel Fielden, inglés de 39 años, obrero textil, recibe cadena perpetua. Oscar Neebe, de 36 años, estadounidense, vendedor, quince años de trabajos forzados. Michael Schwab, alemán de 33 años, tipógrafo, cadena perpetua. Y los otros cinco reciben la pena de muerte por la horca.
Son ahorcados Georg Engel, alemán, anarquista, 50 años de edad, tipógrafo. Adolf Fischer, alemán, de treinta años, periodista, August Vincent Spies, de 31 años, también periodista. Louis Lingg, de 22 años, alemán, carpintero, no les da el gusto de que lo vean colgado de la horca y se suicida. Y Albert Parsons, 39 años, inglés, periodista, que no había estado en la huelga, pero se había adherido y durante el juicio dijo que aprobaba todo lo que habían hecho los huelguitas, también va a morir en la horca. Cinco mártires, sus nombres quedaron para siempre. En Argentina ninguno de esos mártires de Chicago que pasaron a la historia tiene el nombre de una calle.
Por otra parte va a haber todo un movimiento de los empresarios. Va a haber miles de despedidos en las fábricas, procesados. Van a quedar heridos de bala y torturados. La mayoría de esos obreros, por supuesto, eran inmigrantes: alemanes, irlandeses, rusos, italianos, polacos. Pero poco a poco se iniciaron los paros en todas las fábricas por las ocho horas de trabajo. Y año tras año, fábrica tras fábrica, se fueron aceptando las ocho horas de trabajo después de ese glorioso mayo de 1886. Y los organismos internacionales, tanto socialistas como anarquistas, van a proclamar el Día Internacional de los Trabajadores, ése es su verdadero nombre, el 1º de mayo.

Ya va a llegar, poco a poco, el idioma que los una

Aquí en Argentina, el primer acto se va a hacer en 1890, por iniciativa del Club Socialista Alemán Vorwärts, que quiere decir Adelante. Ellos, que son socialdemócratas van a invitar a los anarquistas y a los sindicalistas revolucionarios que no querían participar de ninguna ideología política sino y que querían luchar solamente por las leyes obreras. En ese primer acto concurren unos dos mil obreros y los oradores van a hablar cada uno en su idioma, porque todavía no dominaban el castellano. El primer orador va a hablar en alemán, el segundo orador va a hablar en italiano, el tercer orador va a hablar en francés y el cuarto orador va a hablar en español. Hay que leer el diario La Nación, muy conservador, tomando a broma ese acontecimiento. Dice el periodista: “no sabemos por qué se reúnen y hablan en distintos idiomas. Si no se entienden, ¿para qué se reúnen?” Habría que decir lo contario: a pesar de que no se entienden, los une la solidaridad y marchan juntos. Ya va a llegar, poco a poco, el idioma que los una. Concurrieron pocos argentinos, eran casi todos extranjeros. Y bueno, justamente, esa ideología, la del movimiento obrero, la trajeron los inmigrantes.

La FORA y la UGT

En 1899, desgraciadamente, se va a dividir el movimiento obrero. Va a haber un acto socialista el 1º de mayo y otro acto anarquista. En 1901 se va a fundar la FORA, la Federación Obrera Regional Argentina, de ideología anarquista y en 1902, la UGT, la Unidad General de Trabajadores, de índole socialista.
En 1902, el presidente argentino Julio A. Roca estableció la Ley de Residencia, la ley más cruel de la legislación argentina, por la cual se expulsaba a todos los obreros extranjeros que predicaran ideologías “contrarias al ser nacional”. Pero la crueldad y la astucia de esta ley consistía en que se expulsaba solamente al hombre y se dejaba acá a su mujer con sus hijos. Para que la mujer le dijera a su marido: “no te metas en el sindicalismo porque te van a expulsar. ¿Y qué hago yo acá con mis hijos? ¿Cómo los alimento?” Había muy poco trabajo para las mujeres en aquél tiempo. En el archivo histórico se pueden ver las listas de los expulsados. Centenares y centenares de expulsados. Casi todos españoles, italianos, algunos polacos y casi todos de ideología anarquista. Es increíble la crueldad de esa ley. La mujer se quedaba sola con cuatro o cinco hijos. (…)

 El primer desaparecido

Mil novecientos cuatro. Setenta mil obreros van a la manifestación del 1º de mayo. ¡Setenta mil obreros en 1904!, cuando Buenos Aires tenía una población de 900 mil habitantes. Antes no era feriado, tenían que ir a trabajar. Faltaban al trabajo, con el peligro de que los despidieran, iban a recordar a los mártires de Chicago.
Es cuando Roca, en el último año de su segunda presidencia, ordena la represión. Es la primera vez que en Argentina se reprime al movimiento obrero. La policía ataca a las columnas obreras y ahí muere ante las balas policiales el marinero Juan Ocampo, de 18 años. Los anarquistas velan su cuerpo en el local del diario La Protesta. Esa noche Roca manda a invadir el diario, rompen las máquinas, destruyen los archivos y se llevan el cadáver de Juan Ocampo. Nunca volverá a aparecer, es el primer desaparecido de la historia argentina.

Por Leonidas Ceruti Historiador – Miembro de la CTA Rosario

Rosario, ciudad rebelde y proletaria

En Rosario, desde 1890 hasta la actualidad nunca se dejo de conmemorar el 1º de mayo. Se lo hizo en las calles, plazas, cines, teatros, escuelas, colegios. En la clandestinidad o en forma festiva, violenta o pacifica, legal o ilegal, oficialmente o en la oposición. Con actos, marchas, obras de teatro, conferencias, festivales artísticos, misas con bendiciones de herramientas, tratando de superar récord de producción, competencias deportivas. Lo protagonizaron trabajadores de distintas ideologías, anarquistas, socialistas, comunistas, peronistas, etc.

Concentración, marcha y acto en 1890

Hacia la última década del siglo XIX, en Rosario existían distintos agrupamientos gremiales, que estaban integradas por ladrilleros, ebanistas, estibadores, alpargateros, mosaistas, talabarteros, panaderos, albañiles, pintores, carpinteros, sastres, fideeros, constructores de carruajes, marmolistas, cocheros.

Anarquistas y socialistas se reunían en el café “La Vieja Bastilla” o “La Bastilla”, en donde funcionaba la Asamblea de Internacionalistas franceses, italianos, alemanes, austriacos y españoles. Recibida la invitación del Club Worwarts, de Buenos Aires, donde se estaban organizando las manifestaciones para el primero de mayo de 1890, se designo a Virginia Bolten y Rómulo Ovidi, para representarlos.

Las reuniones aumentaron, concurriendo entre otros Rómulo Ovidi, Virginia Bolten, Francisco Berri, Domingo Lodi, Juan Ibaldi, Guillermo Schutlze, Alfonso Jullen, Rafael Torrent, Teresa Marchisio, María Calvia, Paulino Pallas. La policía que vigilaba a quienes asistían a las tertulias, en uno de sus informes advirtió al gobierno provincial que: “se habían incrementado las reuniones de unos gringos extravagantes que usan corbata negra, moño volado y lucen frondosos bigotes”.

El día previo al gran acto fue detenida Virginia Bolten por distribuir el Manifiesto del Comité Internacional de Buenos Aires, y el sumario policial destacó que había sido “demorada” por distribuir propaganda anarquista entre los trabajadores de la Refinería Argentina, atentando contra el orden social existente.

La plaza López fue el lugar elegido para la concentración, y desde las 11hs los manifestantes se fueron acercando portando carteles “negros con letras rojas”, uno de ellos con esta inscripción “1º de Mayo de 1890–Fraternidad Obrera Universal”.

La columna de 1000 manifestantes, partió “custodiada por seis bomberos a caballo con sus flamantes Rémington”, recorrió las calles céntricas hasta la esquina de Entre Ríos y Urquiza, y se congregaron en la Quinta Hutteiman. Una casualidad de la historia, haría que mucho años después, en una casa ubicada en esa esquina rosarina pasaría sus primeros meses de vida el legendario revolucionario: Ernesto “CHE” Guevara.

En el acto, hablaron Domingo Lodi, Juan Ibaldi, Guillermo Schutlze, Alfonso Jullen, Rafael Torrent, Paulino Pallas, Virginía Bolten y Teresa Marchisio.

Las crónicas periodísticas destacaron que “Los oradores se expresaron en varios idiomas, y la responsabilidad y el buen criterio de los mismos llamando al orden y la moderación permitieron que el acto transcurra en un ambiente pacífico”. Rafael Torrent dijo “Siendo la Argentina un país democrático por excelencia, debe apoyar el progreso y el desarrollo de cuanto tienda al mejoramiento de la clase obrera, y que debía solicitarse a los representantes de la Patria, la sanción de los acuerdos del Congreso Obrero de París”. A su turno, Juan Ivaldi “en el bello idioma del Dante pronuncio un discurso sobre el derecho de gentes y encomendó a los obreros calma tranquilidad, instrucción, templanza, unión y solidaridad”, y explico que había sido el Congreso de Obreros de París, señalando que “el 1º de mayo constituía un hecho único en la acción de los trabajadores por sus reivindicaciones sociales, y hemos constituido una sucursal del Comité Obrero Internacional”. Finalmente, la activista Teresa Marchisio leyó las resoluciones del Congreso Obrero de París.

Posteriormente, la columna se dirigió al café “La Bastilla”, para celebrar y brindar por el acontecimiento. Se resolvió conformar un Comité Provisorio, y se organizaran distintos comités por nacionalidades enviándose a Buenos Aires el siguiente telegrama “Al Comité Internacional de Buenos Aires, Comercio 880: los obreros de Rosario reunidos en números de 1000 festejamos el 1º de Mayo. Orden del día: Solidaridad con el Congreso Internacional Obrero. Tiempo malo. Demostración imponente. Orden, tranquilidad y animación. Comité provisorio”.

En nuestro país, se realizaron tres actos más, en Buenos Aires, Chivilcoy y Bahía Blanca. Era la primera vez que en los lugares más diversos del mundo al unísono se sucedieron paros, huelgas generales, y marchas.

El Manifiesto del 1° de Mayo de 1890 de los trabajadores argentinos planteaba estos reclamos: Limitación de la jornada de trabajo a un máximo de ocho horas para los adultos; Prohibición del trabajo de los niños menores de catorce años y reducción de la jornada a seis horas para los jóvenes de ambos sexos de 14 a 18 años, Abolición del trabajo de noche, exceptuando ciertos ramos de industria cuya naturaleza exige funcionamiento no interrumpido; Prohibición del trabajo de la mujer en todos los ramos de industria que afecten con particularidad al organismo femenino, Abolición del trabajo de noche de la mujer y de los obreros menores de 18 años, Descanso no interrumpido de treinta y seis horas, por lo menos cada semana, para todos los trabajadores, Prohibición de cierto género de industrias y de ciertos sistemas de fabricaciones perjudiciales a la salud de los trabajadores, Supresión del trabajo a destajo y por subasta, Inspección minuciosa de talleres y fábricas por delegados remunerados por el Estado: elegidos, al menos la mitad, por los mismos trabajadores. Pasado más de cien años, esas reivindicaciones siguen vigentes.

Y hoy, a la luz de los ataques a los asalariados, cobra actualidad el canto que entonaban hace más de cien años los obreros rosarinos “La canción de las ocho horas”, que reclamaban el tiempo libre que no tenían: “Ni una hora para pensar/ Queremos sentir el calor del sol/Queremos oler las flores / Y vamos a conseguir las ocho horas/ Ocho horas para lo que se nos de las ganas”.

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