Greenpeace. Solo nos queda el 27% de nuestros bosques. Son más que paisajes y el hogar de animales. Son vitales para las comunidades que habitan allí, pero también para quienes viven a miles de kilómetros de distancia. Las inundaciones son un ejemplo muy claro. Cada vez que llueve con intensidad no hay nada que frene el agua. Porque ya se llevaron a quienes pueden absorverla: los bosques.
Los crímenes forestales suceden en todo el país.
En el Parque Nacional Nahuel Huapi, en Villa La Angostura, Neuquén, desmontaron bosques nativos protegidos para construir un circuito de motocross. La superficie destruida tardará 200 años en recuperarse.
Este caso es una muestra de lo que está pasando en Argentina.