Pensar mucho en un problema haría tomar malas decisiones

Clarín
CONCLUSION DE UN ESTUDIO PSICOLOGICO PUBLICADO EN "SCIENCE"

Dicen que en situaciones difíciles lo mejor es dejar actuar al inconsciente. Es porque en forma consciente, sólo se logra concentración en pocas cosas a la vez.

THE GUARDIAN. ESPECIAL PARA CLARIN
La próxima vez que necesite tomar una decisión compleja deje de pensar. Según un nuevo estudio de la Universidad de Amsterdam, el hecho de pensar demasiado en un problema hace que se tomen malas decisiones.

"Nuestro inconsciente maneja mejor las decisiones más complejas. Mientras que la mayoría de las personas compran felices un nuevo juego de toallas sin pensarlo demasiado, es poco probable que compren un auto o casa nuevos sin meditarlo ampliamente", afirmó Ap Dijksterhuis, un psicólogo de esa universidad. Y sostuvo que los seres humanos aplicamos mal los métodos de decisión.

El experto pidió a un grupo de voluntarios que eligieran su auto favorito de un total de cuatro, basándose en una serie de cuatro atributos, incluidos consumo de combustible y espacio para los pasajeros. Les dio cuatro minutos para pensar en la decisión y la mayoría optó por el auto que presentaba mayores ventajas. Cuando Dijksterhuis agregó complejidad a su experimento —les pidió que optaran entre 12 atributos, en lugar de 4—, la gente empezó a trabarse.

Sin embargo, cuando los investigadores distraían a los participantes de este estudio después de mostrarles los autos (les hacían resolver acertijos, por ejemplo, antes de pedirles que tomaran la decisión) más de la mitad identificó al mejor auto. "Los que más pensaban hacían una mejor elección cuando se trataba de productos simples, mientras que los más despreocupados tomaban mejores decisiones cuando se trataba de productos complejos" escribió Dijksterhuis en un documento que se publicó ayer en la revista especializada "Science".

El problema de pensar en las cosas de forma consciente es que uno sólo puede concentrarse en pocas cosas a la vez. En caso de una decisión compleja, esto puede llevar a darle una importancia excesiva a determinados factores. Pensar en algo muchas veces puede provocar que se hagan distintas evaluaciones que pongan al descubierto incongruencias. "Los participantes de este estudio que eligieron a su afiche favorito entre cinco, después de una rigurosa observación, se mostraron después menos satisfechos que los participantes que sólo los miraron brevemente" contó Dijksterhuis.

Agregó que el pensamiento inconsciente no parece tener límites. "Se ha demostrado que durante el pensamiento inconsciente se pueden sumar grandes cantidades de información para hacer un juicio de evaluación total".

Jonathan Schooler, de la Universidad de British Columbia, en Vancouver, dijo a "Science" que si bien el nuevo estudio se basa en pruebas de que demasiada reflexión es perjudicial en determinadas situaciones, todavía no habilita a prescindir del pensamiento consciente cuando se trata de decisiones complejas. "Sería importante que uno hiciera una reflexión consciente sin tomar una decisión de inmediato" opinó.

El doctor Dijksterhuis concluyó el tema poniéndose como ejemplo. Dijo que cuando él debe tomar una decisión importante reúne todos los hechos importantes y centra toda su atención en el tema. "Y luego dejo el tema a un costado para confiar en mi instinto".

TRADUCCION: Silvia S. Simonetti

 
 
 

Claves para evitar errores

Sentirse presionado a tomar una decisión puede ser un problema. Un problema que se suma al que ya se tenía entre manos. ¿Qué hacer?

Hilda Cañeque, directora de una consultora de creatividad, está acostumbrada a tratar con gerentes que a diario se ven obligados a tomar decisiones importantes. "Esas personas se organizan y se entrenan para eso. De hecho, en empresas de los Estados Unidos hay departamentos para resoluciones urgentes y otros para las de mediano y corto plazo. Nada es improvisado, hay técnicas. Lo que hace el estudio de la Universidad de Amsterdam es confirmar algo que en la práctica se viene observando desde hace años: para una decisión acertada, lo mejor es darse un tiempo, no apurarse, y luego ver qué pasa", comenta la experta.

Las vías recomendadas para la toma de decisiones son dos: la espontánea y la racional. La primera puede cristalizarse así, de repente, mientras uno está viendo la tele o una obra de teatro, por causa de un sueño o un recuerdo, o —por lo general— cuando llega a los oídos la resolución de un problema parecido. La racional implica analizar causas, hacer un diagnóstico, diseñar opciones, sopesar costo y beneficio y, luego, decidir.

"Hay mucha gente que se traba en eso: tiene todo analizado pero le cuesta accionar. A otros les cuesta tener una visión global del asunto. Para esos y otros casos, lo que conviene es hacer una pausa, ir a bailar, ver amigos, disfrutar de las relaciones sexuales, divertirse, todo eso hace que se aflojen los controles de la conciencia, que se conecten datos del preconsciente y que luego la decisión aparezca en un marco más relajado", dice Cañeque .

El estrés es otro convidado a la mesa de decisiones. "Las tres etapas del estrés son alarma, resistencia y agotamiento. Durante la primera, las actividades mentales mejoran, se optimizan y eso facilita la solución de problemas. Pero si el estrés se hace continuo y sostenido en el tiempo, ya no ocurre lo mismo y se presenta como un obstáculo más para resolver el conflicto. Por eso hay que evitarlo", explica Daniel López Rosetti, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés.

Eliana Galarza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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