
El alud de tierra sepultó a un poblado de una isla filipina, incluso a una escuela primaria. Las tareas de los grupos de rescate fueron suspendidas por falta de luz. Hasta ese momento se verificaron 200 muertes.
MANILA. AP, AFP, EFE Y DPA
Un deslizamiento de tierras sepultó ayer bajo el barro a cientos de casas y un colegio primario en el este de Filipinas, causando un saldo que las autoridades temen que trepe hasta 3.000.
Hasta anoche se habían encontrado unos pocos cadáveres, pero el número de desaparecidos no dejaba de crecer. Maria Lim, alcadesa de Saint Bernard, un pueblo vecino a Ginsaugón, la localidad en la isla de Leyte, que despareció bajo el barro, dijo que hay al menos tres millares de desaparecidos, posiblemente sepultados por el alud.
Testigos afirmaron que sólo quedaron en pie unas pocas casas después de esta catástrofe. El representante de Leyte en el Congreso, Roger Mercado, declaró a la radio que la aldea tenía una población de 3.000 a 4.000 personas y manifestó el temor de que haya pocos sorevivientes.
"Sonó como si explotara la montaña y todo crujiera", dijo el sobreviviente Dario Libatan a la radio Manila DZMM. "No pude ver ninguna casa en pie".
El pueblo agrícola de Guinsaugon, en la isla de Leyte, a unos 676 kilómetros al sudeste de Manila desapareció y sólo quedaron unos pocos tinglados de acero para mostrar que alguna vez existió allí una población.
Otras dos poblaciones también resultaron afectadas y cerca de 3.000 evacuados se encontraban en una sala de la municipalidad.
"No encontramos personas heridas", expresó Ricky Estela, uno de los tripulantes de un helicóptero que llegó hasta el área. La mayoría (de las personas) está muerta y bajo el barro", agregó.
El lodo era tan profundo, de hasta cerca de un metro en algunos lugares, e inestable, que los rescatistas tenían dificultad para acercarse a un colegio que quedó sepultado por el lodo. Se cree que tenía unos 120 alumnos.
La escuela primaria estaba en clases en el momento que llegó el deslizamiento de tierras, entre las 9.00 y las 10.00 de la mañana, y unas 100 personas estaban de visita en el pueblo por un encuentro de un grupo femenino.
No existen demasiadas esperanzas de encontrar a muchos sobrevivientes. Sólo 53 personas habían sido rescatadas del barro antes de que la oscuridad detuviera los esfuerzos de rescate en la noche, dijeron las autoridades.
"Es como si todo un pueblo hubiera desaparecido", manifestó el portavoz de la Fuerza Aérea, el teniente coronel Restituto Padilla. Las imágenes de la televisión mostraban una zona enorme cubierta de lodo, sin indicios de una casa en pie.
En un principio la Cruz Roja había expresado que unas 200 personas murieron y 1.500 permanecían desaparecidas.
La región ha sido sacudida por incesantes lluvias durante las últimas semanas.
"Recemos por los que han muerto y por quienes se han visto afectados por esta tragedia", manifestó la presidenta filipina Gloria Macapagal Arroyo.
"Ya hay ayuda en camino", dijo la jefa de Estado en un comunicado. "Pronto estarán lejos del peligro".
"Ordené a los guardacostas y a toda nuestra fuerza naval en la región de Visayas (centro) que se dirijan a esa zona", indicó.
"Los barcos de la marina serán utilizados como hospitales flotantes y centros de comando para ayuda y rescate", añadió la mandataria.
Gordon pidió ayuda al Ejército estadounidense, que tiene un contingente en Filipinas, para que envíe helicópteros de rescate.
La embajada de Estados Unidos dijo que un buque de la marina se dirigía a Guinsaugon.
Y anunció además que aportará ayuda inmediata a Filipinas. Por su parte, las Naciones Unidas va a enviar un equipo de evaluación y de coordinación.
"La gente está en estado de shock. Los sobrevivientes a los que hemos ayudado están en muy malas condiciones. Los estamos sacando del barro, que en algunos casos, en las partes más lejanas del distrito, les llega hasta la cintura", describió un rescatista citado por la cadena BBC.
"El trabajo más importante va a ser el de la escuela. Tenemos que recuperar los cuerpos de los niños. Mañana a la mañana iremos allí. Ahora, la Cruz Roja está brindando ayuda y apoyo psicológico".
"Los expertos (geólogos) llegan mañana (por hoy) para evaluar el daño e identificar las causas que provocaron los deslaves. El terreno donde están las poblaciones descansa sobre una falla geológica. Pero ahora lo que necesitamos es más ayuda. Los evacuados necesitan un techo y nosotros, para poder continuar con nuestro trabajo, necesitamos más equipos", agregó.
En noviembre de 1991, unas 6.000 personas murieron en este país tras una serie de inundaciones y deslizamientos.

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