Titanes en escena: Verdi y Puccini

La Nación
 
Con apenas cuatro días de diferencia, los aficionados de esta ciudad podrán optar entre Verdi y Puccini o, mucho mejor aún, encontrarse con los dos. La propuesta de Buenos Aires Lírica para dar comienzo a su temporada en el Avenida se inicia mañana con "Ernani", lo que significa con el Verdi temprano, el de la década de 1840. Con Puccini, la cita será en el Colón, desde el martes próximo, a través de "La bohème". En realidad algunas circunstancias las acercan, al margen de la básica, que es la de pertenecer a dos de los más encumbrados creadores de la lírica italiana. También se podría argumentar que una y otra se ubican entre los títulos tempranos de cada autor: "Ernani" es la quinta ópera de Verdi y "La bohème" la cuarta de Puccini, a lo que puede añadirse que ambos atraviesan la treintena en el momento de su concepción: Verdi tenía 31 años en 1844 y Puccini 38 en 1896.

De todas maneras, mientras "Ernani" significa un nuevo escalón en la ascendente trayectoria verdiana, antes de arribar, con "Rigoletto", a su primera obra verdaderamente genial, Puccini, apenas compuestos tres títulos, se afirma con "La bohème" como el nuevo apóstol de la lírica italiana. En 1896, cuando estrena esta última en el Regio de Turín, Verdi ya ha dado al mundo, tres años antes, "Falstaff", su último canto, aunque aún vivirá ocho años más. Los suficientes para poder juzgar a ese lucero que ya apuntaba como su sucesor.

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Pero, ¿qué hubo entre el Verdi octogenario y el Puccini que trepaba a la gloria? Lamentablemente, mucho menos de lo que desearíamos todos. Es que Verdi fue parco y Puccini, por exceso de certezas, no se esforzó por lograr una aproximación frontal, que habría sido factible puesto que ambos creaban para la misma editorial. Sin embargo, y pese a la insistencia de Giulio Ricordi, no hay noticias de encuentros personales. En cambio en la correspondencia de Puccini con su editor, el nombre de Verdi está muy frecuentemente citado. Era la referencia absoluta.

Mientras tanto, ¿qué pasaba con Verdi? Cuando el estreno triunfal de "Le villi", la primera ópera pucciniana, como respuesta a una carta del editor Verdi escribió: "He leído un texto donde se hacía el gran elogio del compositor Puccini. El sigue, sin duda, las tendencias modernas, aunque continúa siendo fiel a una concepción melódica que no es ni antigua ni moderna. Parece que el elemento sinfónico prevalece en él, y personalmente no lo veo mal. Pero eso sí, es preciso avanzar en esta dirección con circunspección: la ópera es la ópera y la sinfonía, la sinfonía…" En esto Verdi fue contundente y su afirmación entrañaba una crítica fuerte. Sin embargo, cuando doce años después se estrena "La bohème", considera con más indulgencia que los críticos el "crimen" de Puccini de evocar con los modernos procedimientos armónicos de sucesiones paralelas de cualquier nivel estructural, denigrados por la armonía tradicional, efectos como el de nieve y hielo en el tercer acto. "No está mal", fue su opinión.

Luego, ya no hubo tiempo para más. El 27 de enero de 1901 Puccini se precipitó a Milán para despedir los restos de Verdi, y en 1905, cuando el traslado de sus despojos, el autor de "La bohème", que asistió a los actos como representante oficial de Lucca, su ciudad de nacimiento, compuso un breve Réquiem para coro, viola y órgano o armonio. Pequeño homenaje que, extrañamente tratándose de los nombres involucrados, demoró siete décadas en ser editado.

Por Pola Suárez Urtubey

 
 
 
 

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