Escepticismo y apatía en el final de la campaña en Israel

La Nación
 
Cuando faltan cinco días para las elecciones: LA NACION en Jerusalén

Kadima sigue al frente de las encuestas
 
 
JERUSALEN.– Cuatro de la tarde de una jornada soleada y primaveral en la calle Yoel Moshe Salomon, una peatonal muy animada, repleta de bares y tiendas “fashion” del centro de Jerusalén, y es apatía lo que se respira en el ambiente.

“Yo ni sé cuándo son las elecciones ni tampoco me importa”, dice Gabriel Pinkus, un uruguayo de 35 años que trabaja como marroquinero en un shopping, que todavía no decidió si el martes próximo irá a votar, y que refleja a la perfección la sensación de indiferencia generalizada.

Cuando faltan cinco días para las elecciones legislativas que determinarán el futuro de Israel y del precario equilibrio en Medio Oriente, no hay ninguna fiebre electoral en este país. Por las calles, en las que es normal ver jóvenes uniformados con ametralladora al hombro –imágenes que recuerdan la existencia de un conflicto permanente y sin solución aún a la vista– hay muchos menos afiches que en otras oportunidades.

Aparentemente resignada a que nada cambie, la mayor parte de la gente se queja por una de las campañas electorales más aburridas de los últimos años. Una campaña marcada por dos hechos: la ausencia del gran líder, Ariel Sharon, el controvertido general de puño firme que tuvo el coraje de retirarse de Gaza –desaparecido del escenario político desde que sufrió un irreversible derrame cerebral, el 4 de enero último– y la aplastante victoria del movimiento islamista Hamas, considerado un grupo terrorista, en los cada vez más pobres y aislados territorios palestinos.

“No hay clima electoral, porque ya sabemos quién va a ser el próximo primer ministro… ¿Para qué molestarse?”, dice a La Nacion Netanel Warshawski, un joven de 23 años de barba negra y pelo largo, que estudia diseño gráfico.

Desde hace semanas, en efecto, todos los sondeos coinciden en señalar que el ganador de las elecciones será Kadima, el partido de centro fundado en noviembre pasado por Sharon, liderado por su heredero político, el premier interino Ehud Olmert.

El único misterio parece ser cuántas de las 120 bancas del Parlamento unicameral obtendrá esta nueva agrupación de centro que, al irrumpir en el escenario israelí, provocó un verdadero terremoto, al determinar defecciones en los dos grandes partidos tradicionales, el laborismo, de izquierda, y el Likud, de derecha.

Olmert, Peretz y “Bibi”

Según los últimos sondeos, Kadima obtendría 36 escaños, el Laborismo, liderado por el sindicalista Amir Peretz, 17; y el Likud, con un cada vez más intransigente Benjamin “Bibi” Netanyahu a la cabeza, 14. Así, más allá de una victoria cantada, pero no arrolladora, Olmert –que prometió fijar las fronteras permanentes de Israel para el año 2010– estará obligado, como siempre sucede en la fragmentada política israelí, a formar una coalición con otros partidos, probablemente el laborismo y otros de centro.

“No me gusta nadie. Voy a ir a votar igual, pero sin ninguna esperanza”, dice Netanel, que está convencido de que “todos los políticos son unos corruptos”, y que optará por el partido pacifista de izquierda Meretz.

“No hay clima electoral, porque estamos cansados de tantas promesas de paz sin que pase nada. No hay diferencia entre izquierda y derecha; es todo lo mismo”, afirma Adassa Cohen que, como la mayoría, considera que la paz con los palestinos es la cuestión más importante por resolver, y que se siente huérfana de Ariel “Arik” Sharon.

“Sin Sharon, los israelíes somos como ovejas sin pastor”, lamenta Adassa, de 55 años, que dice que votará por Kadima “porque es el menos malo”. “No me gusta Bibi , y tampoco me gusta Peretz, así que Kadima es lo único que me queda”, sostiene.

Idit Assada, una joven de 25 años socia de una boutique que importa ropa hindú, coincide: “Voto a Kadima sólo por Sharon. No confío en Olmert y no creo que vaya a ser un buen primer ministro, porque no es lo suficientemente fuerte para combatir por nuestro país –sentencia–. Yo creía en lo que Sharon decía, no en Olmert”, añade.

Saturación electoral

También votará a Kadima, “por descarte”, Sivan Fuchman, una chica de 28 años y con un piercing de brillante en la nariz, que acaba de terminar sus estudios de derecho en la Universidad Hebrea de Jerusalén y está a punto de emprender un largo “viaje sabático” al sudeste asiático. “Básicamente, Kadima, el Likud y el laborismo dicen lo mismo, pero con palabras distintas. Yo votaré a Kadima por descarte: no voto al laborismo porque son comunistas, tampoco al Likud, porque no creo en Bibi , y me parece que Kadima es la mejor elección, porque no quiero votar a un partido chico. Claro, si estuviera Sharon, sería mejor”, afirma.

Para ella, el clima electoral es aburrido no sólo porque todos saben quién será el ganador, sino también “porque tuvimos cinco elecciones en los últimos diez años, y ya dejó de ser interesante”. “Estamos hartos del enfrentamiento con los palestinos. Es una situación muy dura, pero tenemos muchos otros problemas que resolver, como las cuestiones económicas”, agrega esta joven que en los últimos años se vio obligada a trabajar en seguridad, y que es reservista del ejército.

“La mejor solución es que nosotros estemos aquí, y ellos [los palestinos], allá, como dice Olmert. Pero no quiero que ellos tengan un Estado, y menos todavía, un ejército. Aunque sí autonomía”, opina.

Alon Raban, un comerciante de celulares de 28 años, resulta el más escéptico de todos. “Yo no voy a ir a votar porque los políticos son todos unos mentirosos… Ya no le creo a nadie”, dice, con palabras que recuerdan el “que se vayan todos” argentino.

Ante una pregunta de La Nacion, Alon se muestra convencido de que la solución al problema israelí pasa por la educación. “Quizás una nueva generación, educada de otra forma, pueda alcanzar la paz –afirma–. Hoy la situación es demasiado terrible, hay demasiado terror y miedo. Hará falta mucho tiempo para alcanzar la paz, y estas elecciones, en este sentido, no cambiarán absolutamente nada.”

Por Elisabetta Piqué
Enviada especial

Posibles alianzas

  • JERUSALEN (AP).- El primer ministro interino Ehud Olmert afirmó que sus rivales políticos deben coincidir en retirar la mayor parte de la población israelí de Cisjordania si quieren formar parte de un gobierno liderado por su partido Kadima. La agrupación de Olmert lidera las encuestas, pero necesitará el apoyo de pequeños partidos para formar una mayoría de coalición en el Parlamento. En una entrevista concedida al diario Yediot Ahronot, Olmert sugiere que le gustaría unir fuerzas con los partidos Laborista y Meretz, mientras aparentemente se distanciaría de la nacionalista agrupación Likud.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s