El británico Norman Kember, de 74 años, y los canadienses James Loney y Harmeet Singh Sooden, de 41 y 32 años, respectivamente -miembros de la ONG Christian Peacemaker Teams-, fueron capturados el 26 de noviembre de 2005 junto con Tom Fox, estadounidense, cuyo cuerpo acribillado a balazos fue encontrado el 10 del actual en Bagdad.
La operación para la liberación de los rehenes, que no desató ningún tipo de violencia, fue puesta en marcha tras la detención, anteanoche, de dos personas, una de las cuales conocía el paradero de los secuestrados, según informó el general Rick Lynch.
Los extranjeros "estaban juntos en una habitación", explicó Lynch, que precisó que "los secuestradores no se encontraban en el edificio en el momento del asalto".
El secuestro en Bagdad de los tres trabajadores humanitarios, que originó una campaña por su liberación, había sido reivindicado por Las Brigadas de las Espadas del Derecho, grupo desconocido hasta ahora, que había pedido la liberación de todos los detenidos iraquíes.
Una decena de occidentales continúa en poder de distintos grupos rebeldes en Irak.
Paralelamente, los ataques contra la policía iraquí se sucedieron sin tregua ayer y provocaron la muerte de 32 personas, 15 de ellas policías.
El atentado más mortífero tuvo lugar en el centro de Bagdad contra una unidad antiterrorista y provocó 23 muertos, diez de ellos policías.
Por la tarde, cinco iraquíes, entre ellos un policía, perdieron la vida y otros 22 resultaron heridos en un ataque en el sur de Bagdad.
En otros incidentes violentos, cuatro policías murieron, tres de ellos carbonizados, en el interior del vehículo en el que viajaban, que fue blanco de un ataque suicida en la capital iraquí.
Agencias AFP y AP