Chirac no logró desactivar el conflicto

La Nación
 
El gobierno francés, en problemas: confirman la huelga general del próximo martes

Dijo que promulgará la reforma laboral con dos modificaciones; recrudecen las críticas de estudiantes, sindicalistas y opositores

 
PARIS.- Pese al clima de agitación social que sacude a Francia desde principios de febrero, el presidente Jacques Chirac anunció ayer, en un mensaje televisado, que promulgará la ley que establece el controvertido contrato de primer empleo (CEP), decisión que podría agravar la actual crisis que atraviesa su gobierno.

Aunque Chirac introdujo dos modificaciones para suavizar la iniciativa impulsada por su primer ministro Dominique de Villepin y aprobada por el Parlamento, su mensaje fue recibido con silbidos y abucheos de manifestantes que se dieron cita en las principales plazas de Francia y por renovados llamados a las ciudadanía a expresar el repudio a la norma en una huelga general el próximo martes, segunda protesta de este tipo en siete días.

La reforma laboral tiene por objetivo fomentar el empleo de jóvenes menores a 26 años, pero sus críticos -sindicalistas, estudiantes y políticos de izquierda- consideran que sólo hará más precarias sus condiciones de trabajo. En el momento en que el jefe de Estado anunció que promulgaría la ley, cientos de manifestantes en la Plaza de la Bastilla comenzaron a silbar en señal de reprobación, a gritar "¡Chirac, a la cárcel! ¡Villepin, dimisión!" y a exigir el retiro del CPE. Al caer la noche, la cifra de manifestantes trepó a varios miles.

"Hay riesgos de desbordes […] y el único responsable será Chirac", advirtió el presidente de la Unión Nacional de Centros de Enseñanza Secundaria (UNL), Karl Stoeckel.

Las modificaciones propiciadas por Chirac en la norma -que originariamente permitía despedir sin preaviso y sin indemnización a jóvenes menores de 26 años durante dos años- establecen que se deberá comunicar con anterioridad al interesado la ruptura de contrato y reduce el período de prueba de dos años a uno. "El Parlamento votó la ley sobre la igualdad de oportunidades y el Consejo Constitucional acaba de juzgar que esa ley guarda conformidad con los principios y valores de la república", señaló el mandatario.

Al mismo tiempo, pidió a su gobierno "inmediatas modificaciones a la ley sobre los puntos que son centro de debate", de modo que "en la práctica ningún CPE sea firmado antes de que se realicen plenamente las modificaciones". "Por un lado, el período de prueba será reducido a un año y, en caso de ruptura de contrato, [se reglamentará] que exista el derecho del joven de conocer las razones", precisó Chirac.

Con su discurso, el presidente francés respaldó a Villepin, potencial candidato presidencial de la derecha francesa para las elecciones de 2007, que había afirmado que la ley del CPE debía ser la base de eventuales cambios y que no debía retirarse la norma en su totalidad como le exigían los sindicatos y las organizaciones estudiantiles para iniciar negociaciones.

Estancamiento

"Después de varias semanas, el diálogo no dio resultados y la situación se mantiene bloqueada en torno de la situación del retiro o del mantenimiento de ese texto", dijo Chirac. "Es hora de desbloquear la situación siendo justo y razonable", agregó.

Su decisión fue saludada por el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy -rival de Villepin y otro potencial candidato presidencial de la derecha- que había buscado despegarse de la polémica iniciativa del primer ministro francés. La de Chirac "es una decisión sabia", dijo Sarkozy. "Corresponde a lo que deseaba la inmensa mayoría de los parlamentarios de la UMP", añadió, en alusión al oficialista y conservador partido Unión por un Movimiento Popular (UMP) del que es presidente.

Sin embargo, la aparente dualidad del mandatario al respaldar la norma y, al mismo tiempo, pedir inmediatas modificaciones, fue muy criticada por los objetores de la reforma laboral.

El líder del Partido Socialista (opositor), François Hollande, dijo a la televisión que Chirac sólo complicó la situación. "Debería haber sido claro y no lo fue", afirmó. "Nuestra próxima batalla es en el Parlamento", sostuvo.

Por su parte, el jefe del sindicato Fuerza Obrera (FO), François Mailly, dijo que el discurso de Chirac fue "incomprensible e inaceptable" y que mantendrá la convocatoria a un quinto día de protestas y huelgas para el próximo martes. Se trata de la segunda huelga general en una semana. El martes pasado, una protesta convocó a tres millones de personas, según sus organizadores.

Por su parte, el líder de la Confederación General del Trabajo (CGT), Bernard Thibault, declaró: "En ningún caso el presidente aportó siquiera un principio de respuesta".

"Las dos modificaciones que introdujo son las mismas que proyectó el primer ministro desde hace quince días y no fueron suficientes", añadió.

Todos los partidos de izquierda instaron a los franceses a que participaran "en las huelgas y manifestaciones del martes y en todas las acciones posteriores". En un comunicado, socialistas, comunistas, trotskistas, verdes y liberales de izquierda justificaron su postura en que Chirac también ganó con sus votos en la segunda vuelta presidencial de 2002 en la que se impuso al ultraderechista Jean-Marie Le Pen con el 82,2% de los sufragios.

Agencias AFP, DPA y ANSA

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