
Txt. Nicolás Artusi.
Enviado especial a Los Angeles
El chirrido de gomas es el toque de diana que marca el ingreso de la estrella con botas y pantalones militares: ni autazo polarizado ni "limo". Pink llega manejando un lustroso descapotable Impala modelo ’59, cromado pero no tuneado, con la chapa que admite el doble o hasta el triple sentido: "Mine" (que puede ser el posesivo "mío", el femenino "mina" o el explosivo "mina": ¡boom!). Si es cierto que la vida imita al arte, o a los buenos videoclips, es imposible no imaginarse a la propia Pink enjabonándose sobre un capó en Stupid Girls, el clip donde parodia a Jessica Simpson y sus meneos en un descapotable.
"La ilusión, como los coches usados, es una industria de Los Angeles", escribió el periodista-rockero Robert Greenfield y, aunque el auto de Pink brilla más que la dentadura de un vendedor de segunda mano, el aire es turbio: "Podrías salir de allí riéndote de su estupidez, del vacío desangelado y lleno de niebla contaminada que es la ciudad de Los Angeles". Estamos en la Capital Mundial del Galpón (estudios, estudios, estudios) y en éste, Pink evita la actitud de estrella en busca de un naturalismo que se contradice con el maquillaje símil cemento Portland con que disimula los efectos nocivos de una noche larga. "No me siento famosa", le dice al Sí! la ex skater-girl que vendió 20 millones de discos y en el ’03 declaraba: "Soy una perra". "Mi marido, mis amigos y yo vamos de campamento y a bares de barrio, no a los lugares de moda. No soy una celebridad".
—Pero sos miembro de la industria de celebridades más grande del mundo…
—Algunos famosos la usan con responsabilidad y otros no. Es un escapismo: la gente no quiere pensar en el alquiler todo el día.
Que la palabra "alquiler" se cuele en el discurso promocional de una estrella como ésta sólo puede augurar el nacimiento de un subgénero: pop con conciencia social. No es Britney abrazando a su niñera salvadoreña o Angelina adoptando camboyanitos para la revista People. Pink, devenida artista "comprometida", escupe ideas propias en esa monumental plataforma que pueden ser las radios y los canales de videos. Ahí parodia hasta el bochorno a las princesitas del teen-pop, sufre un ataque de corrección en el tema Dear Mr. President (a favor de los pobres, los gays o los huérfanos desabrigados del Ecuador) y dice "no estoy muerta", como sugerente slogan funebrero después de su salida indecorosa de las listas de los más vendidos y antes del lanzamiento de su nuevo disco, el 4 de abril.
—¿Por qué I’m Not Dead?
—No estoy muerta porque cumplí 26 y me desperté. Pensé que lo sabía todo y ahora me doy cuenta de que tengo mucho que aprender. Hay cosas en el mundo a las que estoy empezando a prestarles atención. Creo que, mientras uno está acá, es importante no ser insensible y no caminar por la vida con los ojos cerrados. De modo que no estoy muerta, estoy aquí. ¡Andá a cagar!
—Todo el mundo relaciona "Stupid Girls" con Lindsay, Paris, Jessica y Mary Kate pero el tema habla de mucho más que eso, ¿no?
—Mi idea básica es atacar una mentalidad general. Uso estos ejemplos pero me refiero a esta epidemia insalubre, esta imagen única de usar talle 0 y tener suficiente tiempo libre para estar de compras el día entero, sin aportar nada al mundo. Son consumidoras sin cabeza. Hay un montón de chicas inteligentes a quienes nadie representa. Y yo quiero ofrecer una alternativa.
—¿Sabés qué dicen ellas del video?
—¡Ja, ja, no, no lo sé!
—¿No te importa?
—Tengo la fantasía de que todos van a ver el humor que hay en el video y a cambiar para hacer del mundo un lugar mejor. Pero es sólo una fantasía mía.
—¿Cómo es esa teoría tuya acerca de ser inteligente y sexy?
—Mi teoría es que no tiene nada de malo ser sexy. El problema es la idea de que tenés que convertirte en una tonta para ser linda. Pensar no es sexy. Y eso es un error. Las mujeres más sexys son las que piensan.
—¿Te considerás una luchadora contra el consumismo o la frivolidad de la cultura pop?
—Sí, soy enemiga de todas esas estupideces. Ojo, soy una chica y me gusta salir de compras, pero lo importante es el equilibrio. Hay que aportar algo.
—¿Por qué ahora?
—Porque el mundo es una ruina y éste es el momento en que, si hubiera más gente que piense, se harían más cambios positivos. Si más gente se preocupara por el medio ambiente, todo el mundo tendría automóviles híbridos. Pero nadie habla de eso, no es cool.
—¿Qué opinás de los realities de cirugías, como "Extreme Makeover"?
—Nunca los miro. Que haya una industria de la cirugía estética que maneje 150.000 millones de dólares es para asustarse. Ese dinero podría aplicarse a cosas mucho más importantes, como la educación. Es triste. No necesitamos más razones para sentirnos mal con nosotros mismos.
—¿Te considerás un modelo para las adolescentes?
—No le sugeriría a nadie que ande por los caminos que tomé yo pero, en lo que hace a ser fiel a mí misma y no ser conformista, por supuesto, ¿por qué no?
—¿Qué te pasó? ¿Creciste? ¿Maduraste de golpe?
—Totalmente. Cuento los años como los perros así que ahora… ¡tengo 182!
—¿Vas a hacer de Janis en una biopic?
—Me dieron el papel pero el proyecto todavía no está terminado.
—¿Te gustaría?
—¿A mí? ¡Yo soy la única que puede hacer ese papel!