- Algunos manifestantes pidieron la renuncia de Chirac
- El primer ministro Dominique de Villepin volvió a defender su reforma laboral
- Los sindicatos prometen más protestas
Las imágenes de las calles parisienses tomadas por manifestantes, incluso de los disturbios con la policía al finalizar las protestas, se repitieron ayer, cuando más de un millón de personas, según la policía, y más de tres millones, según los sindicatos, salieron a expresar su rechazo a la ley de flexibilización en 258 ciudades francesas.
Algunos analistas estiman que las concentraciones de ayer fueron ligeramente mayores que las del "martes negro". Sin embargo, el peso de las huelgas fue algo menor y las perturbaciones, especialmente en los servicios públicos, se sintieron en esta ocasión en 32 ciudades, a diferencia de las 76 del martes pasado.
En la mira de los manifestantes y huelguistas está el Contrato de Primer Empleo (CPE), promulgado el domingo por el presidente Chirac, aunque "suspendido" instantáneamente por el propio mandatario para reformarlo antes de su entrada en vigor.
El CPE prevé cláusulas que sindicatos y estudiantes consideran inaceptables, como aquellas que permiten que los menores de 26 años sean empleados con contratos renovables indefinidamente y que durante los dos primeros años puedan ser despedidos sin justificación ni indemnización alguna. Para el gobierno, en cambio, se trata del arma principal para luchar contra la alta tasa de desempleo de Francia, especialmente entre los jóvenes, que alcanza el 23 por ciento.
Divisiones
La de ayer, la quinta jornada de repudio a la nueva norma, ocurrió en momentos en que crecen las divisiones dentro del gobierno y se profundiza la disputa entre los dos hombres presidenciables del oficialismo para las elecciones del año próximo.
Uno es el "padre" de la norma, el primer ministro Dominique de Villepin, favorito de Chirac y que, pese a la caída en picada de su popularidad, ayer volvió a defender el CPE: "El gobierno no bajará los brazos frente a la desocupación juvenil y no se adaptará a aquellos que arrastran a nuestro país a la inmovilidad", dijo ayer.
El otro es el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, que está capitalizando la crisis al mostrarse más flexible. Además, se ha convertido en el mediador de la crisis, lo que ha servido para aumentar su popularidad.
Chirac, en tanto, optó por una jugada doble, aunque ambigua: promulgó el CPE, pero lo suspendió en el mismo momento para modificarlo.
"El primer ministro logró una muy fuerte movilización el 28 de marzo y Jacques Chirac logró una excelente movilización hoy [por ayer]", dijo con ironía Bruno Julliard, titular de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia.
Ayer, Sarkozy invitó a los líderes sindicales a negociar medidas alternativas para luchar contra el desempleo juvenil.
Incluso, el titular de la bancada de la oficialista Unión del Movimiento Popular (UMP) ofreció a los sindicatos "discutirlo todo" a partir de hoy, lo que se consideró un intento de superar la propuesta de Chirac.
Sin embargo, Bernard Thibault, el líder del principal sindicato francés -la poderosa CGT-, repitió su exigencia de que la norma sea derogada antes de iniciar las conversaciones.
"La revocación del CPE no es negociable", expresó, antes de advertir al gobierno que "a partir de mañana [por hoy] llamaremos a continuar las protestas con nuevos tipos de acciones".
Como ocurrió hace una semana, París volvió a ser el escenario principal de las protestas. Más de 700.000 manifestantes, según los sindicatos -84.000, según la policía-, marcharon para exigir la derogación del CPE, durante un acto que terminó con disturbios y 352 detenidos en la capital francesa (hubo más de 450 en todo el país) y 32 heridos.
Los incidentes -que se registraron también en otras ciudades, como Rennes, Lorient, Grenoble y Lille- estallaron una vez concluida la marcha, cuando algunos jóvenes violentos empezaron a lanzar botellas, piedras e incluso adoquines contra los agentes antidisturbios, que respondieron lanzando gases lacrimógenos y procediendo a varias detenciones.
Los "reventadores" rompieron las vidrieras de dos agencias de empleo, una aseguradora y un colegio, además de cabinas telefónicas y parabrisas de vehículos, antes de que la calma se restableciera progresivamente. De los 4000 policías movilizados por el gobierno para prevenir actos de violencia nueve resultaron heridos.
Agencias AFP, AP, DPA, EFE y ANSA
Francia: los sindicatos enviaron un ultimátum al gobierno
PARIS (AFP).– Los sindicatos franceses exigieron que el gobierno derogara la ley que instaura el polémico Contrato Primer Empleo (CPE) antes del 17 de abril.
Este ultimátum se produce un día después de que entre uno y tres millones de personas salieran de nuevo a las calles de Francia para pedir el fin de esta medida laboral, destinada a menores de 26 años.
Hoy se inicibaban las discusiones con el gobierno francés para revisar el Contrato Primer Empleo (CPE), una medida laboral destinada a los menores de 26 años que provocó una inusitada ola de protestas en Francia.
Pedido de Chirac. Por su parte, el presidente francés, Jacques Chirac, pidió a todos los protagonistas de las negociaciones un espíritu "constructivo".
"Cada uno debe asumir su parte de responsabilidad para que las discusiones sean constructivas", recordó Chirac.
El mandatario recordó además a los estudiantes, algunos en huelga desde hace dos meses, que deben "volver a clase" y preparar sus exámenes.
Mientras tanto, los doce sindicatos que agrupan a empleados y estudiantes concordaron en exigir al gobierno la derogación del CPE y no sólo su renegociación.
Este contrato ha provocado una grave inestabilidad en el gobierno francés, dirigido por el primer ministro, Dominique de Villepin, cuya popularidad cae en picada.
Un año antes de las elecciones presidenciales en Francia, estas protestas populares, a las que se unió la oposición de izquierda, podrían cambiar también el panorama de candidatos y de intenciones de voto en estos comicios.