A los 35 años, Ingrid es una de las pacientes del Programa de Prevención de la Transmisión Perinatal del Area de Inmunocomprometidos del hospital porteño, que redujo a menos del 2% la transmisión del virus del sida (HIV) de madre a hijo. Es decir, al mismo nivel que los países desarrollados.
“Lo logramos cumpliendo estrictamente las estrategias de tratamiento, ya que sin ellas la transmisión sería muy alta, de alrededor del 35 por ciento”, señaló a LA NACION la doctora Adriana Durán, responsable del programa de prevención y autora principal de una investigación publicada en la revista Medicina, que resume el trabajo de prevención perinatal del HIV/sida durante la última década.
Allí se confirma la eficacia de las estrategias que protegieron al bebe de Ingrid hasta, incluso, después del parto. Incluyen el tratamiento antirretroviral durante el embarazo; un plan obstétrico de parto para decidir junto con la futura mamá si será vaginal o por cesárea electiva; la medicación específica durante el parto; tratamiento al neonato durante las primeras seis semanas de vida, y, por último, la suspensión de la lactancia.
Ocurre que la denominada transmisión vertical o perinatal del virus del sida no sólo puede suceder durante el embarazo o el parto, sino también a través de la leche materna.
Y es justamente para reducir el impacto que causa en las mujeres enterarse de que no podrán amamantar a sus hijos que el Area de Inmunocomprometidos, que dirige el doctor Marcelo Losso, dicta cursos preparto. Allí, las futuras mamás se preparan para recibir a su hijo, según los cuidados específicos y la tranquilidad que genera el relato de la experiencia vivida por las voluntarias.
"Los mensajes de la maternidad a veces no son aplicables a nuestras pacientes, ya que, por ejemplo, hay mujeres que no pueden tener un parto vaginal -puntualizó Durán-. Con este curso, logramos trabajar durante todo el embarazo para eliminar cualquier sentimiento de culpa que pueda haber en ellas."
Claro que, según la especialista, eso no quiere decir que una mujer con HIV no pueda ir a un curso preparto con mujeres sin HIV, "pero si van a hablar de la lactancia, no creemos que se vaya a sentir muy cómoda", comentó.
Resultados excelentes
Para el doctor Losso, los resultados que alcanzó el programa "son excelentes", aunque aseguró que el equipo aspira a más. "No nos queremos quedar con esos números, sino mejorarlos hasta lograr la transmisión vertical cero -dijo, dentro de una pequeña oficina que, a la vez, funciona de sala de reunión del equipo de trabajo y archivo-. El secreto del éxito del servicio es el enfoque multidisciplinario."
El embarazo, para el experto, es un tema que "si uno pretende abordarlo desde un solo punto de vista clínico, está liquidado y sin oportunidad de tener éxito".
Según el estudio publicado en el último número de Medicina, en el que participaron 351 embarazadas, el 12,5% de ellas tenía un diagnóstico previo de la infección por HIV, y en el 81% de los casos la transmisión había sido por vía sexual. Entre 1994 y 1996, el 60 al 80% de los diagnósticos se realizó durante el embarazo, mientras que en los últimos tres años eso ocurrió en menos del 30% de las mujeres.
"Esta experiencia nos permitió encontrar en los últimos años algunas características que hacen que sea más claro qué madres tienen más posibilidades de transmitir el virus que otras", comentó Losso. Ellas son: no tener acceso al sistema de salud, no tolerar el tratamiento y no llegar a tiempo para la estrategia obstétrica adecuada, entre otras.
Gratuitos y pioneros
Pero a las instalaciones del segundo piso de uno de los inmensos bloques edilicios que forman el Ramos Mejía también concurren pacientes de toda edad para recibir los servicios de salud gratuitos y, según los expertos, pioneros en el país.
Ello incluye el seguimiento de cada paciente, el control del cumplimiento del tratamiento y el funcionamiento del Centro de Prevención, Asesoramiento y Diagnóstico (Cepad) con horario extendido (de 8 a 20), al igual que los consultorios externos (8.30 a 17). En 2005, hubo 14.254 consultas.
El servicio, que integra el Comité de Sida del hospital, cuenta con talleres con un temario anual, que incluye procreación responsable, tratamiento antirretroviral y cesárea versus parto vaginal, entre otros temas. También funciona allí un programa de control de calidad de la atención que cada año realiza una medición para detectar qué se puede mejorar. "Si no somos capaces de detectar dónde fallamos, no podemos mejorar la atención", dijo Losso.
Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION
La enfermedad, bajo control
Lo que determina si una persona con HIV/sida tendrá o no éxito en mantener la enfermedad bajo control es el cumplimiento del tratamiento antirretroviral.
"No hay procedimientos estándares para asegurar la adherencia al tratamiento, sino sólo la recomendación de tomar los medicamentos", dijo a LA NACION el licenciado Leonardo Peretis, responsable del Programa de Adherencia de Inmunocomprometidos del hospital Ramos Mejía.
En general, las fallas de adherencia se detectan a través de los resultados de los análisis clínicos, que indican que no se está tomando bien la medicación; porque el paciente se lo cuenta al médico o durante la consulta psicológica; porque en la revisión del listado de retiros de la farmacia aparecen retiros salteados o porque el paciente cuenta que no está tomando bien la medicación. "Cualquiera de estas vías hacen que el paciente ingrese en el programa de adherencia", indicó Peretis.
Para acceder a estos servicios y las pruebas de HIV/sida, se pueden solicitar turnos al (011) 4931-5252 o
secretaria@hivramos.org.ar.