El General es el único lugar donde aún se juntan los muchachos peronistas

Clarín
 
DIRIGENTES Y SINDICALISTAS, RODEADOS POR UNA SIMBOLOGIA DE LOS AÑOS 50

Es un restorán temático poblado de imágenes sobre las vidas de Perón y Evita. Oficialistas o anti K, allí confluyen todas las líneas históricas del peronismo actual.
 
Fernando Gonzalez

fgonzalez@larin.com


Aunque siempre han cantado aquello de "todos unidos triunfaremos" y aunque sigan jactándose de que la búsqueda del poder siempre unifica a los peronistas, estos tiempos de kirchnerismo encuentran al peronismo de hoy notoriamente fragmentado.

Fatalmente dividido aún en siglas reconocibles, como el Partido Justicialista; o en siglas de moda, como el Frente para la Victoria. Pero también en otras siglas que la actualidad vuelve más periféricas, como las de los duhaldistas cercanos al Gobierno o las de aquellos que más se resisten a dormir al abrigo de la Casa Rosada.

Sin embargo, hay un lugar donde la permanente batalla interna del peronismo tiene un descanso. Es "El General", un moderno restorán temático que rememora las vidas de Juan Domingo Perón y de Evita, que ya tiene un año de vida al 500 de la porteña avenida Belgrano.

Aunque las mesas y los homenajes a los fundadores de la épica peronista están pensados para el turismo, lo cierto es que allí se han ido afincando por sobre todo los dirigentes de todas las líneas internas que se reconocen en el movimiento nacido el 17 de octubre de 1945.

El local es amplio y alberga algunas reliquias que difícilmente se encuentren en otras partes del mundo. Recuerdos de una Argentina industrial, como la moto Puma de 98 centímetros cúbicos de cilindrada, fabricada en el país, con inflador y arranque a patada. O gigantografías de los libros de la época, que hablan de algunos métodos educativos que hoy serían calificados de lavado de cerebro. Como esa página que intentar inculcar nociones de gramática con la siguiente frase: "Sara y su esposo son peronistas/votaron a Perón".

Desde la pared de El General, otra frase se mete con el ejercicio de la separación en sílabas: "E-vi-ta mi-ra a la ne-na", ilustra, acompañada de un dibujo de Eva Perón junto a un grupo de chicos de la década del ’50. Pero ha corrido mucha agua bajo el puente de la historia y ya nadie se escandaliza por aquellos excesos.

Bustos de Perón, un cuadro de Arturo Jauretche, una vieja bandera del Partido Justicialista, diarios de la época y un afiche electoral con algo menos de sutileza que los spots de Agulla y Bacetti que le hicieron ganar una elección a Fernando de la Rúa. "Apoye a la oposición: suprima las jubilaciones; entregue los ferrocarriles; elimine los aguinaldos; ayude a Bunge y Born y renuncie a las Malvinas". Todo, claro, para incitar el voto a favor del peronismo en las elecciones de 1952.

Arañas del siglo pasado y tanguitos de los ’50 completan el paisaje de El General, en cuyas 24 mesas se distribuyen las ambiciones del amplio espectro del peronismo. Como si fuera una broma, los kirchneristas como Carlos Kunkel o Juan Manuel Abal Medina se ubican a la izquierda de la entrada. Y aunque no son habitués, Ginés González García o Enrique "Pepe" Albistur se dejan ver en esas mesas K.

Por alguna razón, el menemismo residual prefiere ubicarse a la derecha. Alberto Kohan, Fernando Galmarini o Hernán Corach, el hijo del ex ministro, son algunos de los que reservan ese rincón. No lejos de allí, suelen arrinconarse los seguidores del ministro Aníbal Fernández.

Y, junto a un busto de un Perón todavía joven, el vicepresidente Daniel Scioli, secundado por el diputado porteño Alberto Pérez o el dirigente Carlos Gianella suelen murmurar sus planes de candidaturas.

Al medio del salón se ubican los ex duhaldistas que le dieron fama a El General. Juan José Alvarez, Jorge Sarghini o el empresario convertido en diputado Francisco De Narváez suelen compartir mesa con Cristián Ritondo, un peronista de Mataderos que llegó a legislador en la lista de Mauricio Macri.

En el fondo del restorán hay lugar para los sindicalistas: los que lidera el camionero Hugo Moyano, hoy al mando de la CGT, pero también para "los gordos", que tuvieron su hora de esplendor durante el menemismo y que se inclinan por unas mesas reservadas protegidas por cristales de color.

Hasta los ex montoneros tienen una mesa preferida en la que a veces se sientan a hablar de los viejos tiempos Roberto Perdía o Fernando Vaca Narvaja. Todo es posible en El General. Que las pantallas de la TV emitan un capítulo en blanco y negro de Sucesos Argentinos con frases de Perón, o que presenten un documental de un canal santacruceño sobre la vida de Néstor Kirchner, como ocurrió hace solo diez días.

Enfrentados, reconciliados y vueltos dividir hasta la eternidad, los muchachos peronistas eligen El General para prolongar sus discusiones. Y apenas suelen coincidir a la hora de optar por un manjar del menú: "Parrilla al parquet". Como el mito de aquellas maderas del piso que se quemaban para hacer el asado en los tiempos añorados de la abundancia.

2 comentarios en “El General es el único lugar donde aún se juntan los muchachos peronistas

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